CIUDAD DE MÉXICO, 9 de junio.- Está en su tercer Mundial. En los dos anteriores no pudo ver un sólo minuto de acción. Guillermo Ochoa no puede esperar más, pero sabe que la disputa por el arco es cuestión del técnico Miguel Herrera.

La pequeña ventaja que tiene es que varios de los jugadores de Camerún juegan en la liga de Francia, en la que pasó los últimos tres años, pero no es un paso definitivo.

Al final, sólo se siente satisfecho por lo que ha trabajado.

Uno trata de demostrar y hablar dentro de la cancha, en base a lo que pide el entrenador y en base a esos juegos me siento bien con lo que ofrecí, no me quedé con nada”.

Le costará mucho ser jugador de banca nuevamente. Sabe que su prestigio y la ilusión que carga desde Alemania 2006 son difíciles de contener.

En ese Mundial en Europa su juventud le hizo estar detrás de Oswaldo Sánchez; Corona era el otro en disputa.

Para Sudáfrica, cuando todo apuntaba a que sería el titular indiscutible, algunos errores con la selección y el América hicieron dudar a Javier Aguirre que prefirió al experimentado Óscar Conejo Pérez.

“El ambiente es muy diferente con respecto a lo que vivímos en Sudáfrica”, aseguró el guardameta que terminó contrato con el Ajaccio y después del Mundial espera ascender a un equipo de mejor estirpe.

Me siento tranquilo por lo que demostré en algunos juegos, fueron pocos pero nos sirvió para estar en ritmo”.

El Tri tuvo una gira de nueve días por tres ciudades de Estados Unidos: Dallas, Chicago y Boston.