CIUDAD DE MÉXICO, 8 de junio.- La selección de México se ha ido a Brasil, a la ciudad de Santos, en donde pasará al menos 21 días en espera de calificar a la segunda fase.

En su maleta se cargó casi todo más allá de las propias ilusiones que brinda una experiencia como ésta. Dicen que nunca se es el mismo después de un viaje  y el Tricolor se llevó todo para sentirse cómodo en Brasil. El 18 de mayo salió un avión con una y tonelada y media de productos para la cocina y ropa.

El chef Sergio Pérez tendrá a su cargo la alimentación del equipo junto a ocho personas del Centro Rey Pelé que le ayudarán en la cocina y en las cuestiones del servicio a los jugadores.

Gonzalo Saldaña es el utilero que más tiempo lleva trabajando en el Tricolor. Pasan entrenadores, jugadores y directivos, pero él continúa con sus mismas maniobras de trabajo desde 1992.

“Hoy es diferente a aquellos años. Todo está más detallado y se previenen contratiempos. Nosotros somos los encargados de que todo salga bien, de que no falte nada”, cuenta.

Le ayudan dos auxiliares, Ángel Arévalo y Alejandro Márquez y recuerda su mejor anécdota.

“Fue en la Copa América de 1993. Para las semifinales, Hugo Sánchez ya no tenía playeras porque las intercambió. En una tienda conseguí una, pero no tenía número. Entonces, con la funda de una almohada del hotel, hice el 9 y me puse toda la noche a coserlo. Con ésa jugó hasta la final y me confesó que aún la conserva”, revela el hombre que lleva la maleta del Tricolor.