CIUDAD DE MÉXICO, 7 de junio.- Se acabó el tiempo para el equipo mexicano que en una semana estará  con aroma mundialista.

Cerró su preparación con otra derrota, la segunda consecutiva en la breve etapa de Miguel Herrera y quizá más injusta que la anterior ante Bosnia.

Portugal le ganó sobre la hora, a balón detenido, en un cabezazo de Bruno Alves que Guillermo Ochoa no alcanzó de lo bien colocado que fue.

El Tri no mostró la autoestima mermada del juego ante Bosnia, donde no hubo nunca armonía.  En esta ocasión pecaron sobre todo en el primer tiempo de no comprometer mucho la pierna para evitar una lesión, lo mismo los portugueses y trabaron mandibulas en un duelo que en apariencia pintaba para ser más espectacular.

No lo fue porque se estudiaron mucho y porque a Portugal le hicieron fala tres pilares de su equipo natural como Cristiano Ronaldo, Meireles y Pepe.

El técnico Paulo Bento posicionó a Fabio Coentrao como un segundo contención y dejó en punta a Eder. Fue peligroso Portugal sin exagerar pero nunca enloquecieron a Corona, que sobrio, apenas tuvo unas cuantas intervenciones.

Encontraba mejor el camino el equipo europeo ante un rival mexicano que se asentó también de buena forma en el campo.

Lo hizo bien la defensa central con Francisco Rodríguez y Rafael Márquez acompañado de Héctor Moreno, aunque este último falló en la marcación cuando Alves hizo el gol. Puede ser que de los tres el elemento del Espanyol no esté pasando por sus mejores tiempos.

Paul Aguilar por derecha sobresalió más que Miguel Layún, hundido en la desconcentración y el individualismo. Distraido del juego colectivo.

En medio campo conectactaron hasta la segunda parte el triangulo que formaron Juan Vázquez, Andrés Guardado y Héctor Herrera.

Adelante Oribe Peralta es tierra quemada. El delantero vive horas bajas a pocos días del Mundial. Giovani le hizo compañía pero nuna se entendieron. Hasta que entró Javier Hernández en el segundo lapso las cosas mejoraron.

Fue el mejor rostro del equipo mexicano. Entretuvo a las fieras portuguesas con ataques. Combinaron bien en varias ocasiones desde el medio campo y las jugadas finalizaron en disparos a puerta, cuando aparecía desbloqueado Héctor Herrera.

México, por grandes lapsos del partido, hizo sentir mareos a la defensiva portuguesa que redobló esfuerzos lo mismo que su portero Eduardo Carvalho.

Las sensaciones que dejó el Tri no son del todo malas a pesar del resultado en contra. Hay juegos que son medicinales y aleccionan.

Hubo ritmo y buen andar. De cualquier manera, tiene que asear algunos detalles Miguel Herrera. Al final del camino y para entrar por la puerta mundialista tiene un cuadro base que va entendiendo lo que es el orden en el campo, la estrategia a seguir y el temperamento para un trabajo del esfuerzo por encima del talento, pero le falta pegada, eso le terminará por afectar invariablemente en el Mundial porque no le alcanzó el tiempo.

Alan Pulido tuvo un mano a mano después de que Chicharito le dejó solo ante Carvalho. No supo definir.

Y como suele suceder en los partidos internacionales donde la exigencia es con palabras mayores, Portugal con sebarana experiencia, a la jugada siguiente, inclinó el juego a su favor.