Uruguay, viejo campeón rejuvenecido

Siempre peligrosos, los charrúas confían en Luis Suárez para sacar lo mejor de la selección

 

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de junio.- Es el año del Mundial, pero también del delantero Luis Suárez, quien junto a su compañero de selección Edinson Cavani, forman parte de la élite del futbol mundial.

No es de extrañar que la lesión que sufrió Suárez haya sido tema nacional. Uruguay, un pequeño país de no más de cinco millones de habitantes, pero nostálgicamente potencia futbolística, se paralizó porque su mejor hombre había caído por culpa de la rodilla.

El Grupo D es el de la muerte, y Uruguay fue la cabeza del mismo por encima de Inglaterra o Italia, lo cual demuestra que como renombrado campeón del mundo en los tiempos en que la Copa daba sus primeros pasos, sigue teniendo algo de fulgor.

Uruguay llega a Brasil después de atravesar varias palmadas de aliento por quedar en cuarto lugar en Sudáfrica 2010, algo inesperado. Fue el equipo que dio la gran sorpresa  y que robó corazones.

No conformes, ganaron la Copa América apenas atravesaron el Río de la Plata, en la nariz de Messi y los argentinos, para recuperar su nivel en el ranking de la FIFA al colocarse como quinta potencia en 2011.

Su torneo local sigue siendo deslucido, pero es la mejor factoría para los colmilludos y hambrientos equipos europeos que ven en el futbolista uruguayo una oda al esfuerzo combinado con el talento.

Pasaron cientos de vicisitudes en el camino rumbo a Brasil, muchas espinas para una selección acostumbrada a sufrir, pero bien llevada por el técnico Óscar Tabárez.

Tuvieron que irse hasta Jordania para obtener su pase al Mundial, y llegaron como la última selección para completar el cuadro de 32 equipos en la competencia. Pero nadie se fía de los uruguayos, porque se sabe que son unos guerreros y en los últimos tiempos tienden a defender con gallardía la estirpe y su nombre. Siempre son de cuidado.

 

Inglaterra, auténtica incógnita

El equipo de la rosa llega a Brasil con el pulso acelerado en uno de los grupos más difíciles de la Copa

 

Roy Hodgson quería cosas para su selección y nada se le cumplió.

No deseaba por nada del mundo jugar en la parte del Amazonas por el clima, y estará en Manaos en el debut difícil ante Italia, además tendrá que vérselas con Uruguay y Costa Rica por si no fuera poco. Nada más en la primera fase, lo ingleses tendrán que viajar más de cuatro mil kilómetros y eso tiene de mal humor al técnico de esta selección.

La temperatura en Manaos estará entre los 22 y 34 grados centígrados, y eso es algo que puede acabar fundiendo el corazón de los ingleses.

“No soy un especialista sobre el lugar, pero repito lo que me han dicho, el lugar a evitar era Manaos y es donde nos toca contra Italia, ¡vaya cosa!”

Hodgson quería alguna sede como Porto Alegre, “porque ahí es donde mejor clima hay para poner la pelota al piso y mandarla al área. Tenemos un problema fuerte con eso y con los rivales”, dijo.

El alcalde de Manaos, Artur Virgilio le llegó a responder a Hodgson: “nosotros tampoco queremos que venga Inglaterra, preferimos a una selección mejor”.

Los ingleses llegan en estado de emergencia a Brasil y buscando renovar aires.

El sustento sigue siendo el talento de Wayne Rooney, la experiencia de Frank Lampard y Steven Gerrard para librar una primera ronda que no parece nada sencilla, y a partir de ahí comenzar a escalar peldaños hasta instancias más adecuadas a su golpeada historia.

La primera fase será intratable para los ingleses que no son favoritos a pesar de contar con un cuadro de respeto. Impone su historia y su presencia, pero en todo caso es una incógnita. Hay casas de apuestas que, incluso, sitúan a Inglaterra por debajo de Uruguay y como el gran fracaso del Mundial, pero el tiempo habrá de hablar.

 

 

Costa Rica, la víctima de los grandes

Los ticos parecen ser el bocadillo del resto de los competidores del grupo, pero mantienen la fe para ganar

 

Costa Rica debe sentir la ingratitud del futbol cuando después de hacer una gran eliminatoria en la Concacaf quedó sembrada en el grupo más complicado del Mundial de Brasil.

Es un extraño visitante en tierra de gigantes, un debilitado equipo que no tiene los papeles ni siquiera parecidos a cualquiera de sus rivales. Para muchos, es al que peor suerte le tocó.

Costa Rica suspira por sus antecedentes mundialistas de Italia 90, donde ganaron dos partidos: contra Escocia y Suecia, y bailaron de felicidad hasta que en octavos de final Checoslovaquia los despedazó.

Se clasificó a Brasil como el segundo mejor combinado de Concacaf por detrás de Estados Unidos al sumar ocho victorias, cuatro empates y cuatro derrotas.

La de 2014 será su cuarta participación mundialista luego de haber asistido a Italia 90, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.

En las dos últimas vio restringida su suerte a la fase de grupos, pero en 2002 hizo la misma cantidad de puntos que Turquía, que avanzó por su mejor diferencia de goles.

En esta ocasión son dirigidos por el colombiano Jorge Luis Pinto que ha conformado un bloque fundamentado en su conjunto por encima de las individualidades.

No hay buenos augurios para Costa Rica, sus propios aficionados dan un 10 por ciento de probabilidades de superar el grupo, le apagaron pronto la luz a la felicidad conseguida tras una buena eliminatoria donde vencieron a México en la última jornada, su gran enemigo.

Sin embargo, gente como el portero Keylor Navas mantiene la fe, “va a pasar Costa Rica y cualquier otro del grupo”, señaló embravecido por las críticas que los posicionan como el rival más débil no sólo en este sector sino de todo el Mundial, “para eso estamos, para cambiar las cosas”, agregó el portero.

 

Italia presume un nuevo rostro

Sumida en un cambio generacional, la escuadra azzurra llega a Brasil con mucho futbol que ofrecer

 

Donde se para Italia causa intimidación. Debajo del brazo siempre llega con cuatro trofeos mundialistas e impone respeto.

No importa cuál sea su presente, siempre tiene algo digno que presentar en el terreno de juego, es un viejo marinero que sabe ganar Mundiales.

Italia ha sido sometida a una transformación desde que Cesare Prandelli tomó al equipo. Atrás quedó el valor defensivo como auténtica magia y ahora se refresca con un futbol más vertiginoso.

Su primer duelo ante Inglaterra,
como un encuentro de pistolas en el viejo oeste, será a muerte, pero el factor de experiencia que pueda tener en jugadores como Andrea Pirlo o Gianluigi Buffon puede sacarlo a flote.

La pregunta es si el tiempo le alcanzará para llegar en plenitud al Mundial. La transición toma su paciencia y tiempo, por lo que Italia puede arrastrar esos males de cambiar su fisonomía.

Sin embargo, la adaptación generacional que pretendió Prandelli ha dado frutos. El equipo mostró buenas cosas en la Copa Confederaciones del año pasado, por lo que para muchos eso sólo fue una muestra de los alcances de este nuevo equipo italiano.

Los transalpinos con Mario Balotelli, Ciro Immobile, Marco Verrati o Mattia De Sciglio, tratarán de dar el relevo a grandes estrellas como Buffon, Pirlo o De Rossi, que disputarán en Brasil su última cita internacional dejando atrás el campeonato del mundo del 2006 que ganaron a toda ley, y a fuego lento.

A la juventud que renueva los engranes se suma la capacidad competitiva que siempre ha presentado Italia en los Mundiales, un equipo que siempre empieza lento y parece que no carbura, pero que termina siempre como un Ferrari, jugando a todo pulmón cada uno de los partidos que son definitivos.