CHICAGO, 4 de junio.- El resultado causa revuelo dadas las circunstancias. México perdió con Bosnia por 1-0 producto de una alineación modificada y en donde sobresalió el poco entendimiento que hay entre jugadores.

A diez días del debut en Brasil 2014 ante Camerún, Miguel Herrera sigue con la bata de laboratorio puesta. Quita y pone futbolistas para encontrar a los mejores, pero anoche el equipo no tuvo, en general, la brújula.

Si bien México no jugó mal, empezó dubitativo y en ello se le fueron los minutos iniciales básicos para establecer condiciones.

A eso se le añade el coraje mayúsculo que pegó Miguel Herrera cuando vio que los bosnios no sacaron la formación que le habían pasado en el vestuario. El técnico del Tricolor reclamó a los organizadores con la lista en mano, pero fue en vano. Los europeos hicieron con flagrancia tres movimientos que no estaban pactados.

Sin embargo, el Tricolor ha dado formaciones distintas en sus pocos amistosos previos al Mundial y eso es como dar un doble salto mortal sin red. Se corre el riesgo de que las coberturas no sean precisas, y sucedió cuando Dzeko jaló a los centrales  con la intención de que por izquierda entrara Sunjic, movimiento de estudio que permitió que Hajrovic quedara solo frente a Alfredo Talavera y anotara.

El gol en contra, vertiginoso en su diseño, generó resquicios de dudas. El combinado mexicano, con más deseos que futbol, inclinó la cancha contra el arco del portero bosnio.

El técnico Herrera,  consciente de que su equipo tiene que ser más flexible,  optó por la línea de cuatro defensores al sacar a
Héctor Moreno y meter a Isaac Brizuela. La modificación permitió ver a un México feroz a la ofensiva que tocó con ahínco la meta contraria, pero el arquero Begovic lució sus mejores lances, en especial tras un cabezazo de Francisco Maza Rodríguez.

Bosnia fue un cuadro serio,  reconocido desde su situación de equipo balcánico irreverente, con fuertes robles a la defensiva como Kolasinac, que detuvo a los mexicanos a base de fuerza y decorando el juego aéreo con su corpulencia.

Dzeko mostró sus dotes de goleador de la Liga Premier e influyó en el desconcierto de la zaga nacional. El delantero del Manchester City es un lujo. Se generó tres jugadas ante la portería del Tricolor, dos de las cuales resultaron tiros desviados. Como atacante, Dzeko genera peligro con balón y preocupa sin balón.

Bosnia midió la temperatura del partido, cociendo a fuego lento la desesperación del Tricolor, que vio varias veces frustrados sus intentos de empatar.

Una jugada de primer nivel de Chicharito pegó en el poste, por lo que los bosnios tomaron precauciones sobre el ariete del Manchester United.

El público que abarrotó el Soldier Field, en su mayoría mexicanos, a pesar de marcharse cabizbajos sintieron que el equipo tuvo buenas pulsaciones, pero les preocupó la incapacidad de reacción cuando se está abajo en el marcador. Sucede que  el Tricolor es un manojo de buenos deseos, ganas y sensaciones, pero con el Mundial tocando a la puerta eso no basta si no se tiene concentración todo el tiempo.

El penúltimo partido antes del debut en Brasil 2014 demostró que Bosnia deja la enseñanza de que ante Portugal, el viernes, no hay que hacer tantos cambios (seis), pues se supone que los lusos no darán tregua. Si no se redondea el proyecto, puede haber resultados fatales.