CIUDAD DE MÉXICO, 3 de junio.- Estas semanas todos los ojos están centrados en Brasil, donde los aficionados al deporte esperan la fiesta del balón llena de emociones, goles y mágicas jugadas. Pocos deportes son tan importantes para el mundo y su imaginación como el futbol, y para los Países Bajos no es diferente. La Naranja Mecánica, el equipo nacional, se ha apoderado invariablemente de las calles y la vida cotidiana en Holanda.

Torneos como la Copa del Mundo y el Campeonato Europeo en los Países Bajos son, por excelencia, una expresión de la unidad nacional. Es la “fiesta patria” más importante después de la celebración del Día del Rey, cada año a finales de abril. En muchas calles de ciudades y pueblos, los vecinos cuelgan banderas naranjas en las casas, la bandera neerlandesa y otras decoraciones anaranjadas. Y por un momento, los jugadores de la selección nacional son más importantes y populares que los ministros del gobierno nacional.

En los Países Bajos muchos aficionados ven el futbol -el deporte con la mayoría de afiliados en clubes- como una forma de arte. Así como Rembrandt fue el artista holandés más importante del siglo XVII, Johan Cruyff es probablemente el equivalente del siglo XX. Porque lo que Rembrandt mostró en virtuosismo e innovación en el lienzo, lo expuso Cruyff en el futbol internacional durante los años setenta. Peculiar, elegante y exitoso.

El futbol es así una expresión del carácter nacional holandés. El colectivo y la cooperación entre jugadores son importantes, pero el desenvolvimiento personal y la superación por encima de los demás, es igualmente recibida. Los movimientos de Johan Cruyff, Marco van Basten, los goles y acciones de Dennis Bergkamp y Robin van Persie se queman en la retina de muchos holandeses. Son una fuente de orgullo nacional.

El escritor y periodista inglés David Winner acertó al explicar como ningún otro, el éxito del futbol holandés desde su origen cultural. En su libro Brilliant Orange: The Neurotic Genius of Football, Winner explica la relación directa entre los elementos del estilo holandés de futbol (aventurero y agresivo con habilidades sublimes, la mezcla única de trabajo en equipo y creatividad, así como los patrones de autodestrucción individual) y la historia y cultura de los Países Bajos.

Al igual que Holanda es líder en la ingeniería hidráulica, la arquitectura y la agricultura moderna, la escuela holandesa tiene una influencia sin precedentes en el futbol internacional. Desde el Futbol Total de los años setenta, pasando por Ajax, Feyenoord y el triunfo en dos finales de la Copa Mundial, hasta el Campeonato de Europa en 1988 y el apogeo del AC Milan, el Arsenal y el Chelsea. Incluso la supremacía del actual Barcelona se basa en parte en los pilares del futbol holandés.

Esto no quiere decir que los aficionados al futbol de los Países Bajos esperen sencillamente un nuevo éxito, como llegar a la final del Mundial 2010 en Sudáfrica. El actual equipo del entrenador Louis van Gaal es joven y tal vez no se acerca al nivel de hace unos años. Pero lo cierto es que muchos holandeses en todo el mundo aprovecharán el torneo para una fiesta de unidad nacional, donde “la locura naranja”, de Orange-gekte, dominará a jugadores y aficionados en todo el mundo.

Afortunadamente, el futbol también une a las personas través de las fronteras. No importa qué lejos estés de casa, siempre es fácil compartir experiencias y emociones en el extranjero, sin duda en el México futbolero por naturaleza. Empresarios y diplomáticos holandeses trabajamos en México en la prevención de inundaciones, en el diseño de proyectos agrícolas eficientes, en la reforestación del desierto e intercambio de conocimiento, entre otros proyectos. Pero por ahora, es momento de gozar juntos la emoción de la Copa Mundial 2014. ¿Llegaremos a la final?

* Embajador de Holanda en México.

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