CIUDAD DE MÉXICO, 29 de mayo.- Una noche especial vivió Cuauhtémoc Blanco en su despedida con la Selección Mexicana. El público se le entregó a su ídolo y él lo agradeció dentro de la cancha al dar varios toques de “magia”.

Desde que salió al entrenamiento recibió una tremenda ovación.

Realizó varios tiros a la portería y uno de ellos sacudió las redes, que provocó la reacción de los aficionados.

La química se incrementó cada vez más.

Al momento de escucharse su nombre en la alineación de México, se dio pausa para que la afición lo cobijara con gritos de apoyo.

Portó el gafete de capitán y dio el saque inicial.

Dentro del terreno de juego le dio pausa al ritmo del Tricolor. Ejecutó varios “taconazos” que provocaron la reacción de los presentes. Provocó una falta y él mismo la cobró, pero su disparo se fue por encima del travesaño.

En el minuto 38, se dio el cambio por Raúl Jiménez. Se quitó el brazalete de capitán y se lo puso a Jesús Corona.

Salió entre aplausos y reconocimiento de los aficionados.

Al descanso, se realizó una ceremonia, donde Rafael Márquez le entregó el Botín de oro por parte de la Federación Mexicana de Futbol y entonces el Estadio Azteca vibró con mayor fuerza.

Realizó la vuelta olímpica acompañado de sus familiares, quienes portaron una playera blanca con el número 10, y en cada parte el público se le brindó.

Tomó el micrófono para decir:

Gracias a todos… ¡Viva México cabrones!”.

Los aficionados respondieron con:

“¡Ole, ole, ole, ole, Temo, Temo!, ¡Ole, ole, ole, ole, Temo, Temo! ¡Ole, ole, ole, ole, Temo, Temo!”

Al final, se tomó la postal del recuerdo portando el tradicional sombrero mexicano.

En las pantallas del Coloso de Santa Úrsula aparecieron aquellos momentos inolvidables con la Selección Mexicana.

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