CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo.- En sus más simples fundamentos, el futbol propone un pared constante con el pasado. Algunos historiadores y críticos de arte, como el maestro Antonio Espinoza, aseguran que se trata de una aventura libertaria, “o, como dijera Desmond Morris, una especie de supervivencia”.

Durante años, la fascinación de chutar un balón o ganarle un mano a mano al contrario parecían ajenas a las tareas de los artistas. Varios de ellos reprobaron al futbol como una enajenación social o prefirieron mantener en secreto su fervor por los goles, como si el intelecto debiera alejarse del burdo mundo popular.

Los tiempos cambiaron tanto que, por encima de cualquier presión, el futbol se convirtió en una extensa fábrica de arte. En la pintura, Picasso llevó el cubismo al área chica. Robert Delaunay inmortalizó una imagen de El equipo de Cardiff. Umberto Boccioni alcanzó el nivel más alto de abstracción con El dinamismo de un jugador de futbol y Andy Warhol retrató a Pelé con sombreados marcados y colores fluorescentes.

23 artistas presentan sus obras en la exposición: Futbol, en las redes del arte

El cine ofreció en 1971  El miedo del portero ante el penalty, de Win Wenders, y Escape a la victoria en 1981, una cinta en la que Pelé compartió créditos con Max Von Sidow.    

Los escritores también rindieron testimonio como espectadores. “Surgieron artistas del pincel, de la fotografía, de la literatura y del performance, pero también del balón: ahí están Pelé, Maradona o Cruyff”, continúa el maestro Espinoza, curador de la muestra Futbol: en las redes del arte, inaugurada el pasado viernes en el Centro Cultural Brasil-México (CCBM). 

En los años 80 hubo un boom de arte inspirado en el futbol. En México ni se diga: el máximo goleador del arte mexicano se llama Ángel Zárraga, quien por cierto tiene una exposición maravillosa en el Palacio de Bellas Artes. Él fue el iniciador”, agrega.

La exposición organizada en el CCBM reúne a 23 artistas plásticos de distintas generaciones y tendencias: “La esencia del futbol es interpretada como una expresión ritual que nos remite a nuestros orígenes ancestrales. Decía el filósofo venezolano Juan Nuño: ‘Patear un balón es el acto más primitivo que puede existir’. En eso radica lo maravilloso de este deporte”.

El CCBM se ubica en San Francisco 1220, colonia Del Valle  con horario de lunes a viernes de 10 a 19 horas.

La elección del lugar no es  simple ocurrencia, pues “tiene que ver con el Mundial”. Las dos anteriores exhibiciones futboleras organizadas por Espinoza (El arte del balón y Fair Play) tuvieron espacio en  el Museo de Arte Regional y el Museo de Arte Tridimensional, respectivamente. A final de cuentas, lo decisivo es que el futbol se percibe como parte de un proceso creativo “y asume una postura de resistencia; puede cuestionarse, pero no dejamos de verlo”.

Futbol: en las redes del arte se define por varios conceptos elementales, “sobre todo estética y religión”, anota Espinoza. “Hay expresiones que son festivas del futbol y otras que son más críticas. Por ejemplo, aquella que intenta hacer una crítica al fenómeno de la mercadotecnia, ‘Menos exhibición y más pasión’”.

Ángel Aguilar Alonso, Chungtar Chong López, Rocío Dondé, Armando Eguiza, María Helena Leal Lucas, Antonio Luquín, Arturo Márquez, Carlos Martínez, Julio Martínez, Claudia Méndez, Sergio Osorio, Rodrigo Pimentel, José Antonio Platas, Franco Aceves, Carlos Jaurena y Froylan Ruiz son algunos de los artistas que participan en la muestra. “Los últimos tres son los que más han tocado el tema del futbol en sus obras”, recuerda Espinoza.

Muchas de las piezas juegan irónicamente con la desgracia, pero hay otras que parecen dotadas de una naturaleza excepcional.

“Hubiera querido que se incluyera un video de un artista visual mexicano que se llama Miguel Calderón, con una edición de varios partidos entre México y Brasil, pero finalmente no quiso. Me dijo que ya estaba muy visto y debía dejarlo descansar.”

¿Se imagina a Warhol, Picasso o Dalí con los tachones puestos?

En el caso de Warhol, que era gay, tendría que jugar en una posición donde no fuera muy golpeado. Picasso, por su jerarquía, debía ser el centro delantero. Robert Delaunay, quizá defensa central. Dalí, con todo y su locura, sería un buen mediocampista ofensivo. El 10 debe ser Juan Villoro.

Pero podría pasarle lo que a Hugo Sánchez...

Somos un país muy contradictorio. Muchas veces nos pesa el éxito ajeno y parece que nos educan para eso. En buena medida le pasó a Hugo. Uno puede cuestionar esa excesiva necesidad de protagonismo que tiene, pero de que es el mejor jugador mexicano de todos los tiempos no hay duda.

El maestro Antonio Espinoza intentó alguna vez jugar futbol, pero su delgadez se lo impidió.  “Con un soplo me podían lanzar hasta tres metros de largo”, bromea. Se dedicó al arte y a la historia, aunque siempre miró el balón. Escribirá un texto sobre Juan Villoro para la revista de la UNAM de julio y seguirá a cargo de la exposición hasta terminar el Mundial de Brasil 2014. Al fin y al cabo, el futbol es arte.