CIUDAD DE MÉXICO, 26 de mayo.- Los primeros seis meses de Diego Reyes en el Porto resultaron los más duros  que ha enfrentado desde que comenzó su carrera en el futbol profesional. Aunque de manera paradójica, según su sentir, también fueron de los más enriquecedores. Es mejor jugador, mejor persona y ha aprendido a valorar lo que tiene. Es un muchacho muy distinto al que se fue del América en el verano de 2013.  

Sin la confianza del técnico Paulo Fonseca -cesado en su cargo desde marzo pasado- debió de pasar un semestre relegado al equipo B, entre dudas y molestia, pero con el convencimiento de que debía demostrar que la apuesta de sus directivos no era errónea. Junto a los jóvenes dragones afinó conceptos futbolísticos que le ayudaron a vivir una segunda mitad de año destacada, en la que tuvo actividad en el primer equipo, que le sirvió para ganarse un sitio en la Selección.

He mejorado mucho, me siento mejor jugador y mejor persona. Estoy aprendiendo muchas cosas. Los seis meses de tristezas, de luchar y de trabajar al cien por ciento me sirvieron demasiado. Ahora disfruto mucha mi estancia allá”, reconoce el zaguero.

Para Diego fue vital iniciar su aventura junto a Héctor Herrera, el fino mediocampista con el que se había cruzado en las categorías menores del Tricolor. “Es una vida nueva, otra cultura y aprenderlas junto a Héctor ha sido importante”, acepta. Ahora sólo espera que próximamente los alcance su comparsa Raúl Jiménez.

Yo no sé de ese tema, pero si llega (Jiménez al Porto) todos saben que le tengo un cariño muy grande, que lo quiero como un hermano y sería grandioso jugar a su lado otra vez. Ojalá que se haga por el bien de él y de nuestro equipo también”.

De su primer Mundial lo que espera es tener minutos de juego que le sirvan a la Selección a concretar su mejor participación histórica. Se ha acostumbrado al éxito vestido de verde y no quiere ver que su racha de éxitos se corte. 

“Estoy muy ilusionado y espero hacer una buena labor. Siento que tenemos un gran plantel, una bonita hermandad, y confío en que eso se reflejará. Aquí no importa si jugamos en Europa porque al final de cuentas todos tenemos la misma posibilidad de jugar. Nadie tiene ventaja”.