CIUDAD DE MÉXICO, 22 de mayo.- Cuando Fernando Alonso habla de que Mónaco podría ser el fin de la dinastía de la temporada 2014 de Mercedes-Benz, sus palabras deben ser tomadas en serio. Ningún otro circuito ofrecerá tanta igualdad en la temporada, ni le dará a Red Bull o Ferrari, la oportunidad de acabar con la racha de cinco triunfos consecutivos que ostentan ahora lo de las flechas plateadas.

Sus estrechas curvas, sus escazas rectas, y un trazado donde se dice que el manejo y talento del piloto equivalen al 80 por ciento del éxito en una vuelta, mientras la aerodinámica y el motor pasan a segundo plano, son las bases en que se cimentan las esperanzas de Fernando Alonso, Kimi Räikkönen y Sebastian Vettel para tumbar a los que parecen inalcanzables.

Existe un dato que alienta sus sueños. Las dos últimas ocasiones en que un equipo tuvo un inicio de temporada demoledor, vio caer su reinado en el Principado de Mónaco.

Williams conoció lo amargó de esta pista cuando en su campaña 1996, tras ganar las primeras cinco pruebas de la campaña: cuatro con el inglés Damon Hill y posterior campeón, y una más con el canadiense Jacques Villeneuve; vio como sus dos autos abandonaron en el trazado situado al sur de Francia. El primero por una falla en el casi infalible motor Renault, mientras el norteamericano al impactar.

El alemán Michael Schumacher, el máximo ganador de la Fórmula 1 con siete títulos, también recibió un golpe de realidad de Mónaco cuando en 2004, la campaña en que hiló cinco triunfos consecutivos con Ferrari, vio como todo se desmoronó en Montecarlo cuando el italiano Jarno Trulli y Renault conquistaron lo más alto del podio.

El Kaiser, al igual que Villeneuve, impactó en los estrechos caminos. Pero ese abandono significó más que no hilar su sexta victoria en aquel año, sino que además, le representó quedarse junto al británico Graham
Hill como el segundo máximo ganador en Mónaco, dejando al brasileño Ayrton Senna como el que mayor número de ocasiones se impuso en ese circuito, hasta ahora, con un total de seis.

Las estadísticas tampoco favorecen al británico Lewis Hamilton, competidor de Mercedes-Benz, a la hora de hablar de esta carrera. Él cuenta con una única victoria, 2008; y después de ello ni siquiera un solo podio. El último mejor resultado fue un cuarto puesto en el 2013.

Su compañero alemán Nico Rosberg presume el triunfo más reciente cuando el año anterior conquistó el Principado. El teutón basa sus esperanzas de regresar a la contienda en repetir la hazaña del 2013 para sumar así su segunda victoria de la presente campaña, luego de que se impuso en el Gran Premio de Australia.

En contra de ambos existe un hombre que llega a esta fecha con dos victorias en su haber en el mítico trazado: Fernando Alonso (Ferrari), ambas de forma consecutiva (2006 y 2007), aunque eso lo consiguió cuando formó parte de Renault y McLaren.

A él se suman las figuras del germano Sebastian Vettel y el finlandés Kimi Räikkönen, como competidores que han conocido el sabor de imponerse en una de las denominadas tres joyas de la corona del automovilismo deportivo junto a las 500 de Indianápolis y las 24 horas de Le Mans.