CIUDAD DE MÉXICO, 21 de mayo.- Para nosotros los ticos, ir al Mundial de futbol en Brasil significa unión, sueños, oportunidad, pasión, alegría, esperanza, esfuerzo, libertad, orgullo… ¡todo lo mejor del ser costarricense florece ante la oportunidad de poder ver a La Sele (como llamamos en Costa Rica a la Selección Nacional de Futbol) jugando entre los grandes del mundo como unos campeones!

El próximo 14 de junio, cuando Costa Rica salga a la cancha en Fortaleza a jugar contra Uruguay, todos los ticos escucharemos unidos, estemos donde estemos, en cualquier lugar del mundo, nuestro himno nacional, se nos llenarán los ojos de lágrimas de emoción y, desde lo más profundo de nuestros corazones, surgirán los sentimientos más positivos de orgullo y solidaridad, deseándoles lo mejor a nuestros muchachos de La Sele, ¡y que jueguen como los grandes! Todos unidos, niños, viejitos, campesinos, ingenieros, maestros, cocineras, estudiantes, ¡hasta la Virgencita de Los Ángeles, patrona de Costa Rica, bajará del cielo con las zapatillas de futbol  puestas para animar a nuestros jugadores!

Para un país como Costa Rica, pequeño en tamaño, pequeño en población, pequeño en lo que podemos invertir en deportes, el jugar en el Mundial significa que su pequeñez no es límite para jugar con los grandes del mundo en futbol. Es cómo los pequeños sí podemos soñar en grande. Cuando pienso en los jugadores de La Sele, que de niños vieron o escucharon sobre la primera vez que Costa Rica asistió al Mundial en Italia 90, cómo ante los ojos del mundo este pequeño país desconocido en el futbol logró engrandecerse en la cancha, ganarle a Escocia 1-0, ganarle a Suecia 2-1 y, contra todo pronóstico, clasificarse para la segunda ronda. Estos niños que soñaron con algún día ver jugar a grandes y poderosas selecciones de futbol como lo son Italia, Inglaterra y Uruguay, hoy su sueño se les hizo realidad, pues más allá de verlos, tendrán la oportunidad de jugar contra ellos en las canchas de Brasil, país ícono del futbol. Un gran sueño de niños pequeños se les hizo realidad, mostrándole de esta manera a nuestra juventud y al mundo entero que, a base de esfuerzo y disciplina, se puede llegar a ser grande. No hay límites para los pequeños como Costa Rica. 

Poder ir al Mundial de Futbol para Costa Rica significa estar en los ojos del mundo. Millones de personas en el orbe seguirán con atención los partidos de futbol: chinos, africanos, europeos, latinos, gringos, etcétera.  Millones de espectadores seguirán el Mundial, lo cual representa una gran oportunidad para enseñarle al mundo quién es Costa Rica, un país centroamericano que no tiene ejército, pues decidió hace ya más de 60 años dejar de lado las armas para invertir más en educación y salud como motores para el desarrollo. Un país que firmó la paz con su gente y su naturaleza con más de 25% del país siendo zona protegida, llevándolo así a ser líder en el mundo en materia de ecoturismo.

Por un rato los costarricenses dejaremos de lado nuestros problemas y angustias, nos pondremos la camiseta roja de La Sele, prenderemos la TV, veremos a nuestros jugadores salir a la cancha, en aquella mezcla de sentimientos que mueve en todos nosotros el futbol, el placer de imaginarnos ver meter un gol, brincar todos juntos unidos de la mano cuando escuchemos el ¡Gol de Costa Rica!

¡Nos une el futbol, nos une La Sele, nos une el ser ticos!

*Embajadora de Costa Rica en México