LEÓN, 17 de mayo.- Roque es una localidad de Celaya, Guanajuato, en donde viven menos de cuatro mil habitantes y en el que apenas el dos por ciento de su población cuenta con computadora. De ese sitio de caminos de tierra y alejado del ajetreo de las ciudades es originario José Juan Vázquez, el mediocampista del León que fue convocado a la selección para ir a Brasil 2014.

El Gallo sale de un barrio muy  humilde en el que se carece de muchas cosas, comida y vestimenta. Hubo muchas que nos faltaron”, dice Vázquez, jugador clave de La Fiera.

A José Juan Vázquez su mamá le puso El Gallo porque decía que el pelo le crecía en forma de cresta. Empezó a patear el balón en los campos de tierra de Roque y antes de ser futbolista se quiso ganar la vida como panadero o en el oficio de la albañilería. En su casa, junto con sus ocho hermanos, tuvo que batallar para conseguir su vestimenta de diario y no siempre tenía alimentos en su mesa.

Antes del futbol, a José Juan Vázquez le ofrecieron ir a trabajar a Estados Unidos. El día que uno de sus hermanos decidió aventurarse a cruzar la frontera norte, El Gallo Vázquez eligió quedarse en su país y “jugarmela a buscar la forma de sobrevivir por aquí”.

La primera vez que ingresó a las fuerzas básicas de un equipo profesional se sorprendió por la vestimenta de sus compañeros y las comodidades con las que vivían los futbolistas.

No quería volver a entrenar, decía que eran puros niños ricos”, relató alguna vez su padre.

Si no fuera futbolista creo que estaría en Estados Unidos. Mi hermano más grande me hizo la propuesta, y aquí pues no había mucho futuro. En ese momento pensé que me iba a ir bien, pero decidí rifármela aquí. Futbolísticamente me iba a bien, pero no veía mucho futuro económicamente”, confiesa Vázquez.

Su carrera como futbolista inició en la delantera. Fue goleador en dos ocasiones en su paso por equipos de la tercera división y en su  poblado es recordado por las volteretas que hacía para festejar sus anotaciones. Un día por poco firma con los  Mapaches de Nueva Italia, el equipo que en 2008 fue intervenido por las autoridades mexicanas debido a sus nexos con  el crímen organizado. Pero intervino el Celaya, en donde  sus técnicos decidieron que tenía condiciones para jugar en el mediocampo y entonces se olvidó de los goles para concentrarse en recuperar balones.

Desde niño se me dio eso de las maromas, además que me gustó el breakdance. De niño uno quiere hacer muchas cosas y en ese tiempo festejaba así”, comenta Vázquez.

Gustavo Matosas, en sus visorias en la División de Ascenso, descubrió al originario de Roque. Su facilidad para desempeñarse en el mediocampo y su resistencia para soportar las labores de la posición le llenaron el ojo al técnico uruguayo y al siguiente torneo se anunció su contratación con el León. José Juan se marchó del Celaya entre reclamos de la afición, pero   prometió volver algún día para defender los colores de los Cajeteros.

En León consiguió jugar en Primera División y su talento le alcanzó para colarse entre los elegidos para representar a México en el Mundial de Brasil 2014. Sin importar los cambios de su vida, cada mes José Juan Vázquez regresa a Roque para  ayudar a sus vecinos. Nunca olvida de dónde es.

Siempre estoy ahí con ellos, nunca me olvido del barrio y todo el tiempo le agradezco a la vida.”