SAO PAULO, 15 de mayo.- Manifestantes cercaron el jueves las avenidas principales de Sao Paulo e incendiaron llantas mientras cientos de personas gritaban consignas contra el próximo Mundial de Futbol fuera de uno de los estadios construidos para la Copa.

Las protestas alteraron el tráfico y provocaron caos entre aquellos que se dirigían a su trabajo en la amplia zona metropolitana. En otras ciudades brasileñas que serán sede del Mundial, grupos amenazaron con una ola de protestas contra el gobierno por el elevado gasto para albergar la Copa del Mundo del próximo mes.

En Sao Paulo, donde se jugará el partido inaugural el 12 de junio, esperaban la mayoría de las protestas, así como también en Río de Janeiro, que será la sede de la final en julio.

Cientos de personas arribaron con camisetas y banderas rojas y se toparon con docenas de policías antimotines que cercaban la entrada principal al estadio Itaquerao para exigir al gobierno invertir más dinero en vivienda. Alrededor de mil 500 personas quemaron llantas mientras voceaban consignas contra el torneo de futbol.

Nuestro objetivo es simbólico. No queremos destruir el estadio," expresó Guilherme Boulos, dirigente del Movimiento de Trabajadores Sin Techo que se congregó muy cerca de Itaquerao, en la zona este de la ciudad de 11 millones de habitantes. "Lo que queremos es exigir más derechos a los trabajadores para que tengan acceso a la vivienda y denunciar los efectos que tiene la Copa para la población más pobre".

La jornada es percibida como una prueba de la capacidad del gobierno para contener las protestas de cara al evento.

El año pasado las protestas masivas contra el gobierno a lo largo y ancho de Brasil eclipsaron la Copa Confederaciones, un torneo de preparación para el Mundial, cuando más de un millón de personas protestaron en las calles en una sola noche.

Muchas de las manifestaciones se tornaron violentas, con choques entre los manifestantes y la policía. Al menos seis personas murieron en hechos relacionados con las protestas.

Los brasileños están molestos por los miles de millones de dólares gastados para organizar el Mundial. Una gran parte se invirtió en 12 estadios de futbol y los críticos sostienen que una tercera parte de esos escenarios se utilizará muy poco después del gran evento. Aquellos que han salido a las calles instan al gobierno a concentrar su gasto en mejorar los deplorables sistemas de salud, educación, seguridad e infraestructura del país.

En otras de las manifestaciones del jueves se concentrarán dos grandes sindicatos que exigirán mejores salarios y condiciones de trabajo, en particular durante el Mundial.

El gobierno de Brasil espera que el Mundial y luego los Juegos Olímpicos de 2016 en Río pongan a Brasil en el centro de la atención mundial y exhiban los avances que el país ha hecho en la última década para mejorar su economía y sacar a decenas de millones de personas de la pobreza.

Recife sufre ola de saqueos

La ciudad de Recife, una de las sedes del Mundial, sufrió una ola de saqueos durante la madrugada de hoy, en medio de una huelga de policías que demandan mejores salarios y que se mantiene pese a haber sido declarada ilegal.

Los desórdenes en esa ciudad nororiental comenzaron al caer la noche y se prolongaron durante la madrugada, con ataques de decenas de personas a comercios y camiones que transportaban alimentos, según confirmaron hoy las autoridades locales.

Crean un Mundial alternativo en favelas

Un movimiento social brasileño creó una competición alternativa al Mundial en las favelas de Río de Janeiro en protesta contra inversiones que juzgan innecesarias en estadios e infraestructuras y "para no usar el futbol como un negocio", aseguró hoy el colectivo.

"El Mundial es una excusa más para seguir con el modelo de negocio de la ciudad", afirmó en una rueda de prensa Mario Campagnani, miembro del Comité Popular del Mundial y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, colectivo que defiende a los afectados por la organización de estos eventos deportivos.

Campagnani puso como ejemplo de los efectos perversos del modelo de negocio del Mundial los desalojos que se han producido en algunas favelas de Brasil para la realización de obras de infraestructuras o de los estadios.

El Mundial alternativo comenzó hace dos semanas con un amistoso en la favela carioca de Santa Marta, en el barrio de Botafogo, aunque todavía los organizadores no tienen claro cuántos equipos participarán ni cuál será la fórmula de competición definitiva.

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