CIUDAD DE MÉXICO, 15 de mayo.- En poco más de seis semanas, el planeta entero enfocará la mirada en Brasil para lo que promete ser una fiesta de futbol y cultura durante la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.

Comprensiblemente, existe una gran emoción entre los países que calificaron, y nos complace sobremanera que Australia será una de las 32 naciones que participarán en esta edición del Mundial. Yo estaré apoyando a la selección nacional de Australia, cuyos integrantes son conocidos popularmente como los Socceroos, en la que será su cuarta participación en una Copa Mundial de la FIFA, posterior a participaciones anteriores en 1974, 2006 y 2010.

Quisiera compartir tres observaciones importantes acerca de los vínculos entre el futbol y la cultura y gente de Australia.

Primeramente, la competencia preliminar de Australia hacia la clasificación a la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 fue dura en la Confederación Asiática de Futbol, de la cual Australia ha sido miembro desde 2005.

Los Socceroos disputaron partidos en el sofocante calor de Medio Oriente, se esforzaron en contra de los hábiles equipos y apasionados aficionados en Asia Septentrional, se desempeñaron en condiciones desafiantes en Asia Central y se enfrentaron a las naciones emergentes en materia de futbol de Asia Sudoriental.

La campaña culminó en un gol en el minuto 83 del juego final de clasificación contra Iraq que ¡Podrán imaginarse la emoción y el alivio que sentimos los australianos! Enfatizo la competencia preliminar de Australia a lo largo y ancho de Asia por una razón obvia: Australia es decididamente parte de Asia.

En términos geográficos, económicos y de manera creciente mediante mayores vínculos culturales y deportivos, el futuro y fortuna ampliados de Australia, no sólo futbolísticamente hablando, cada vez están más ligados a los de Asia.

A medida que México vira su enfoque hacia las oportunidades que Asia ofrece, los mexicanos deben recordar que Australia es decididamente parte de Asia.

La segunda observación que quisiera hacer es que la composición de la selección nacional de Australia es un reflejo de la sociedad multicultural y moderna de la Australia contemporánea y contribuye a la narrativa migratoria de Australia.

Australia es un país con una extensión territorial enorme (equivalente a casi cuatro veces el territorio de México) y actualmente cuenta con una población relativamente pequeña de casi 23 millones de habitantes (similar a la población de la Ciudad de México y su zona conurbada).

No siempre fue así. Después de la segunda guerra mundial, con una población de poco más de tres millones de personas, Australia tuvo que tomar una decisión: poblar o perecer.

Fue así como Australia abrió sus puertas a los migrantes. Predominantemente del Reino Unido y del sur de Europa (principalmente de Italia, Grecia y los países de los Balcanes), a lo largo de las últimas décadas Australia se ha convertido en el hogar de migrantes de reciente arribo procedentes de Asia, Medio Oriente y África.

Esta historia de migración significa que en la Australia contemporánea, uno de cada cuatro australianos nacieron en un país extranjero, con los grupos migratorios más grandes procedentes del Reino Unido, Nueva Zelanda, China, India, Italia, Vietnam y Filipinas.

En Australia se hablan más de 260 idiomas, y en los hogares de más de 15 por ciento de los australianos se habla un segundo idioma además del inglés, incluyendo lenguas indígenas.

Después del inglés, los seis idiomas más comunes que se hablan en Australia son el mandarín, el italiano, el árabe, el cantonés, el griego y el vietnamita.

Basta dar un vistazo a la alineación más reciente de los Socceroos (durante un juego amistoso contra Ecuador, que perdimos 4-3), en la cual figuran apellidos procedentes de todo el mundo, empezando por el apellido del capitán del equipo, Jedinak (de origen croata), y seguido por jugadores de apellidos como Bresciano (de origen italiano), Luongo (de ascendencia indonesia e italiana), Jones (de origen galés), McKay (de origen escocés), los apellidos de los héroes australianos del futbol reflejan la historia migratoria de Australia.

La tercera y última observación que quisiera hacer es acerca de lo que en Australia denominamos el espíritu de “never say die” o “nunca rendirse”, especialmente cuando nos encontramos entre la espada y la pared.

Los australianos son conocidos por lograr su mejor desempeño cuando tienen todo en su contra; en pocas palabras, solemos ser los competidores menos favoritos.

Quizás el génesis de esta determinación y espíritu se nutre de lo que en Australia denominamos el espíritu de ANZAC.

Australia y Nueva Zelanda recientemente rememoraron un día muy especial en sus respectivos calendarios de fechas conmemorativas, el Día de ANZAC, el pasado 25 de abril.

Es una conmemoración de la valentía de los soldados australianos y neozelandeses en la funesta batalla en Gallípoli durante la primera guerra mundial.

Dicha fecha se ha convertido en una conmemoración del servicio y sacrificio de los hombres y mujeres australianos durante conflictos bélicos.

Este espíritu de ANZAC ha permeado dentro de la psique nacional de mi país, y los y las deportistas de Australia son renombrados por su actitud de “nunca rendirse”.

Los Socceroos necesitarán de mucho de este espíritu como integrantes del desafiante Grupo B, en el cual Australia se enfrentará a España (los actuales campeones de la Copa Mundial de la FIFA), a Holanda (a quien España venció en la final del Mundial de Sudáfrica 2010) y a Chile (un emocionante equipo sudamericano emergente).

Por supuesto que, en caso de que Australia y México logren sortear exitosamente los retos que representan sus difíciles grupos, existe una remota posibilidad de un encuentro entre Australia y México en los octavos de final.

¡Ojalá!

 

*Embajador de Australia en México