CIUDAD DE MÉXICO, 15 de mayo.- En 1997, un adolescente madrileño de nombre Julián López, empezó a abrirse camino en los ruedos mexicanos debido a que por su edad, las leyes españolas le impedían vestirse de luces.

Ahora, 17 años después, El Juli es uno de los  matadores más reconocidos en las plazas más famosas de Europa y América Latina,  considerado una gran revelación de la tauromaquia a finales del Siglo XX.

Tras su debut un 16 de marzo de 1997 en la plaza de toros de Texcoco, el  novillero tomó la alternativa apenas a los 15 años y 11 meses en Nimes, Francia luego de más de 300 festejos entre becerradas y novilladas, y lo hizo con José Mari Manzanares como su padrino, y Ortega Cano de testigo.

En México, Julián impactó desde su primera aparición en la Plaza México, y en apenas su tercera tarde en el coso más grande del mundo, El Juli indultó a Feligrés ante 30 mil espectadores.

Hace un par de semanas y como parte de su gira por México, Julián actuó dos tardes seguidas en la Monumental de Aguascalientes, durante los festejos de la Feria de San Marcos, y se llevó un total de cuatro orejas, producto del arte, la experiencia y el temple que ha adquirido a lo largo de su carrera.

“Sin duda para mí esta es una afición muy querida, muy especial desde mi época de novillero y a gusto y contento de estar aquí”, dijo El Juli a Excélsior, antes de su primera aparición en tierras hidrocálidas, donde compartió con Morante de la Puebla y con el ídolo local, Joselito Adame.

“El de hoy es un cartel muy bonito, compartir con toreros buenos siempre motiva y siempre te  hace sacar lo mejor de ti y espero que los toros embistan y que se pueda ver una gran tarde.”

Ese 2 de mayo, El Juli cortó una oreja a su primer enemigo, pero al día se superó a sí mismo, y logró salir a hombros junto a Ocatvio García El Payo, luego de cortar  una merecida oreja en su primer turno, y dos más con el segundo.

Previo a su primera tarde en Aguascalientes, El Juli se dio gusto de convivir y dar una clase a unos 50 niños en la vieja Plaza de toros de San Marcos.

Julián dio algunos tips a los niños de cómo manejar capote y muleta, tomó una carretilla y la hizo de burel, todo sin esconder una sonrisa infantil durante todo el convivió con los “toreros” aguascalentenses.

“Aquí se vive el toreo con mucha pasión, es una de las plazas más importantes del mundo y la verdad que para los toreros pues tenemos una gran responsabilidad cuando nos presentamos en esta plaza”, apuntó El Juli, quien a 17 años de su primer cartel en tierras aztecas, reconoce que la realidad superó a los sueños y al hambre de ser figura del toreo.

“Era un sueño y la verdad que mi carrera ha superado a los sueños en muchos aspectos. “Han sido muchos buenos momentos, la verdad es que es difícil escoger uno, pero lógicamente las plazas importantes siempre marcan mucho y sobre todo cuando te encuentras a gusto toreando.”