CIUDAD DE MÉXICO, 13 de mayo.- Hace 100 años, el 13 de mayo de 1914, nadie en Lexington,  un pueblo algodonero en Alabama, hubiera sospechado que verían el nacimiento del hombre que puso en el mapa al  boxeador afroamericano: Joe Louis.

Hoy sería difícil de concebir las leyenda de Muhammad Ali y de Mike Tyson, y aún más legado que actualmente constituye Floyd Mayweather Junior, sin el gran aporte que tuvo Louis, quien demostró que el hombre de raza de color, además de subir al ring como un costal que recibía  golpes y que en ocasiones lanzaba, también tenía las cualidades para ser campeón del mundo.

El campeón de peso completo durante 11 años y ocho meses (de 1937 a 1949), un récord en cualquier división del boxeo, nació en medio de la pobreza  como el menor de siete hermanos y cuando apenas tenía cinco su desdichada situación se incrementó más al fallecer su padre.

Louis tenía 10, cuando junto con su madre y hermanos, llega a Detroit con su padrastro. Fue ahí donde gracias a un amigo combinó su tiempo entre su trabajo como repartidor de hielo, con el entrenamiento del boxeo en un gimnasio.

 Con 19 años de edad, Louis ya había demostrado sus grandes habilidades y por eso John Roxborough, su representante y Jack Blackburn, su entrenador, decidieron que era momento de que hiciera su debut profesional.

En pleno festejo del 4 de julio, la Arena Bacon’s en Chicago fue testigo de como The Brown Bomber (el Bombardero Café) de Detroit, venció en sólo un round al noruego Jack Kracken, que luego de una carrera de 27 triunfos en cinco años, se retiró del boxeo tras esa derrota.

En diciembre de ese mismo año Louis ya sumaba 11 victorias con nueve nocauts y se enfrentó a un experimentado Lee Ramage  (40-8) y fue tal la golpiza que logró que en  la esquina rival tiraron la toalla para parar la pelea. Puso muchos reflectores encima de él.

El  alemán  que lo hizo grande

Tras su pelea con Ramage, Louis llamó fuertemente la atención del promotor Mike Jacobs, quién en 1935 convenció a él y sus apoderados en turno de firmar con él. Ese mismo año Louis sumó 15 victorias, 12 de ellas por la vía del nocaut.

La fama de Louis empezaba a crecer, cuando el 19 de junio de 1936 llegaba como favorito para vencer al alemán Max Schmeling, quien lo derrumbó primero en el cuarto y luego en el doceavo round para terminar con su invicto.

Pese a la derrota, un año después, el 22 de junio de 1937, Louis tiene su primera oportunidad por el campeonato de peso completo ante Jim Braddock, al que derrotó en el octavo round.

Louis ya era considerado, pese a ser de raza negra, como el mejor peleado de la actualidad, pero aún tenía una cuenta pendiente: Schmeling, el único rival que lo había logrado vencer.

En medio de una gran polémica en julio 1938 se concretó esta pelea en el Yanqui Stadium de Nueva York.

Por un lado, Adolfo Hittler, líder de la Alemania nazi, nombró a Schmeling como un representante de la raza aria (aunque el mismo Schmeling admitió nunca estar de acuerdo con dicha política).

Franklin Roosevelt, por otra parte, invitó días antes de la pelea a Louis  a la Casa Blanca y ahí le dijo que  sus músculos  eran lo que Estados Unidos necesitaba para vencer a Alemania.

Con todos los reflectores en esa pelea, y con 70 mil aficionados en el estadio, Louis cobró venganza rapidamente al derrotar a Schmeling en el mismo primer round y dejándolo con un par de costillas fracturadas.

Luego de estos dos combates, Louis y Schmeling se volvieron grandes amigos.

Louis va a la guerra

Con una sociedad que tenía aún enormes manifestaciones de racismo contra la raza negra y un gobierno que no ofrecías la garantias necesarias para ellos, Louis fue el ejemplo para muchos afroamericanos al enlistarse en el ejército.

Aunque realmente Louis no estuvo en el campo de batalla y su misión fue pasear por los campamentos aliados para dar pláticas y hacer exhibiciones de boxeo, logró desaparecer la resistencia de muchos afroamericanos de enlistarse.

Triste adiós

En 1948 Louis derrotó por tercera vez a Joe Walcott, y tras completar esa trilogía intentó despedirse del boxeo como campeón mundial. Sin embargo, dos años después, en 1950, problemas fiscales lo obligaron a volver.

Louis perdió ese año contra el  campeón vigente Ezzard Charles en pelea que se definió por  puntos tras 15 rounds.

Tras esa derrota, Louis logró nueve victorias más hasta que finalmente cayó ante otra leyenda, que apenas se empezaba a gestar: Rocky Marciano.

Luego de su retiro definitivo, el fisco le confiscó todos los bienes a Louis, quien intentó incursionar, sin éxito, en la lucha libre.

En 1977 fue operado de urgencia por una arteria obstuida, lo cual lo dejó en silla de ruedas.

El 11 de abril de 1981 estuvo en una función de lucha libre donde recibió una gran ovación, un día antes de su muerte.