CIUDAD DE MÉXICO, 12 de mayo.- Antes de cobrar el quinto penal de los Leones Negros, el portero Humberto Hernández recorría un negativo fotográfico de su pasado. Entre el primero y el último de los cuadros, aparecían dos, fechados el 22 de octubre y el 4 de noviembre de 2013, que el tiempo no ha podido dejarlos guardados.   

Mi esposa y yo teníamos la ilusión de tener una familia”, describe el Gansito. “Llevábamos años buscándolo, hasta que el doctor nos dijo que tendríamos gemelos”. La noticia llegó en pleno torneo, mientras la U de G lucía sólida para llevarse la primera vuelta de la Liga de Ascenso.

Los dos pequeñitos se gestaban en bolsas separadas, pero una de ellas se rompió a los seis meses y Kevin Hernández García (como querían llamarlo) no resistió. “Me tocó bautizarlo en su lecho de muerte”, continúa. 

Pocos días después, llegaba a este mundo su hermano Tadeo, a quien mantenían vivo con un ventilador artificial. El lunes 4 de noviembre la pesadilla siguió con dos llamadas telefónicas: en la primera de ellas, el aviso de su esposa era que el bebé estaba mal. En la segunda, Tadeo había muerto.

Hernández tuvo que enfrentar la liguilla del Apertura 2013 así, con un dolor permanente en el cuerpo que no le impidió ser campeón ante el Necaxa.

En el partido del pasado sábado, Hernández echó un vistazo hacia el cielo antes de enfrentar a Daniel Acosta en la tanda de penales contra Estudiantes Tecos

¿Ahí estaban ellos? 

Ellos están siempre. Lo único que quería era que los dos se sintieran orgullosos de su papá.

El Gansito adivinó y atajó el disparo de Acosta e hizo vibrar el estadio Jalisco. Hacía falta meter el último cobro de los Leones Negros para definir al campeón del Ascenso y en seguida apareció él con el balón en la mano.

Fue como de ciencia ficción...

No me quedaba de otra más que meterlo. Desde que entregamos la lista ya estaba decidido que iba a cobrar el quinto. Cuando era pequeño mi papá me enseñó a jugar ambas posiciones, tanto de delantero como portero, hasta que llegó el momento de decidir por una de las dos y elegí que mi lugar estaba en la portería. Merecíamos volver.

¿Entonces, no es la primera vez que lo hace?

No, también ocurrió en otra final de la Liga de Ascenso, Indios-Querétaro. Me tocó tirarle  a Miguel Becerra, aunque ahí nos tocó perder.

Mucha gente recordó a los Leones Negros de los 70...

Y sigue siendo impresionante. Primero llenaron el Tres de Marzo, luego el Jalisco con más de 54 mil personas. Regresó un grande, un equipo de tradición que llama a la gente. Yo estaba muy chico, pero me acuerdo del mote de los Leones Negros por aquellos brasileños (Roberto da Silva, Carlos de Jesús Eusebio, Jair de Jesús Pereira y el rubio Belarmino de Almeida Jr. Nene) que corrían y desbordaban por todos lados. Sabemos bien que representamos a la segunda máxima casa de estudios a nivel nacional.

¿Es tiempo de sonreír?

Hubiera preferido la vida de mis bebés a 10 o 20 mil títulos, pero ahora sé que están bien. Han sido momentos de mucha lucha en mi carrera. Tengo dos ascensos logrados; me tocó debutar con Pachuca, ser suplente pero ganar todo con los Tuzos. Alguna vez me metieron siete goles.  En fin... no me quedan dudas de que el portero está hecho de un temple diferente.

Algo de razón tenía su papá...

Él fue mi guía.  Tiene una escuela de futbol, Cachorros Neza, desde hace más de 20 años. De ahí salí. A los 12 años me probé en Pumas; a los 13, fui a Tigres; a los 15 llegué al Pachuca y me quedé hasta los 21, cuando me vendieron a Indios. Me tocó ir a Dorados, me quedé seis meses sin jugar y después regresé a la U de G gracias a Poncho Sosa

¿Ya se ve peléandole la permanencia a Chivas y Atlas el próximo torneo?

Tenemos cómo hacerlo. Todavía no hemos hablado de los planes que vienen, pero sabemos desde hace tiempo que el equipo si ascendía se iba a quedar. El mismo rector nos lo confirmó ayer. El ascenso te marca y estamos para pelear por todo. Ya picamos mucha piedra.