CIUDAD DE MÉXICO, 11 de mayo.- México sabe a mole negro de Oaxaca. Huele a flor de cempasúchil en día de muertos. Y penetra la mirada con los colores chillantes del papel picado. Pero si me preguntan a qué suena México, yo les diría que suena a ochenta mil gargantas gritando “¡gol!” en el Estadio Azteca.

Y ese sonido tiene mucha herencia británica.

A México y Reino Unido los conectan muchos elementos, la mayoría por todos conocidos y otros no tan difundidos. Por ejemplo, mis colegas de la embajada y yo nos preguntamos con frecuencia por qué existe tanta fascinación con los Beatles en México. Pareciera que Penny Lane y Strawberry Fields han acompañado a por lo menos tres generaciones de mexicanos, desde quienes rondan los 70 años hasta aquellos que no han cumplido ni una década de vida. Estoy seguro de que ni en el propio Reino Unido ni en ningún otro país hispanohablante existe tal entusiasmo por el cuarteto de Liverpool.

Al mismo tiempo, siempre que en Londres u otras ciudades del Reino Unido hay una exhibición sobre arte mexicano de la Revolución o se exhiben obras de Diego Rivera o Frida Kahlo, la gente abarrota los museos. Además, Reino Unido es el país que más jóvenes mexicanos que cursan estudios de posgrado con financiamiento de una beca del
Conacyt recibe, demostrando que el intercambio cultural, académico y científico entre los dos países pasa por su mejor momento.

Pero ningún vínculo es tan poderoso y tradicional como el futbol.

Como se sabe, las reglas que rigen este deporte en la actualidad nacen en Reino Unido, específicamente en Inglaterra, aunque los antecedentes del juego se remiten hasta la época de los romanos. Los reclutas y legionarios romanos practicaban harpastum, que se jugaba en un campo rectangular dividido en dos y delimitado por cuerdas. Había dos equipos y el objetivo era llevar la pelota, pasándola de mano en mano, al extremo del campo contrario, tocando la cuerda. Evidentemente el futbol, así como el rugby, le deben mucho a este pasatiempo.

En la Edad Media, villas enteras practicaban algo parecido al futbol, e inclusive se veía al juego como una oportunidad para resolver disputas entre vecinos.

No fue sino hasta 1863 que Ebenezer Morley, un abogado y deportista del barrio de Barnes, al suroeste de Londres, pensó que el futbol debía tener una serie de reglas específicas y claras de la misma manera que el Marylebone Cricket Club, el primer club de cricket en el mundo, lo hiciera en 1787.

Invitó a los capitanes, secretarios y representantes de una docena de clubes de futbol de Londres y sus suburbios a reunirse en una taberna cerca de donde la estación del Metro Holborn se encuentra actualmente. El objetivo era crear una asociación para establecer el código de reglas para estandarizar el juego, y así eliminar las diferencias que podían existir entre partido y partido.

Así se formó la Football Association (FA), la federación de futbol más antigua del mundo, que en 2013 cumplió 150 años. El primer juego con reglas consensuadas se realizó el 19 de diciembre de 1863, y terminó con un empate entre los equipos de Barnes y Richmond.

El futbol llegó a México a principios del siglo XIX, específicamente en 1824, cuando dos empresas mineras británicas se establecieron en Real del Monte, un pueblo minero del estado de Hidalgo. En ese entonces los mineros ingleses jugaban espontáneamente en el patio de la Mina de Dolores, luego de un arduo día de trabajo y tras consumir sus pastes, las empanadas rellenas de papa y carne de res que con el tiempo se fusionaron con los ingredientes mexicanos y que hoy podemos disfrutar rellenas de pollo con mole, frijoles o tinga.

Ya establecida la Compañía Minera Real del Monte de Pachuca, sus trabajadores fundan el primer club de futbol de México, el Pachuca Athletic Club, en 1901.

Pero México también ha contribuido al futbol inglés de varias maneras. No sólo con el talento de jugadores como Jared Borgetti, el primer mexicano en jugar en la Liga Premier Inglesa al fichar con el Bolton Wanderers FC en 2005, o con Javier Chicharito Hernández, quien llegó a Inglaterra para coronarse campeón en su primer año como jugador del Manchester United. México también ha aportado un ingrediente fundamental para el ambiente que se vive en los estadios de futbol de todo el mundo: la famosa “ola”, o como la conocemos en Reino Unido, la “Mexican wave”.

Hay polémica alrededor del origen de esta particular demostración de fiesta en los estadios de futbol. Hay quienes dicen que su origen se remonta en realidad a  Estados Unidos, y que la inventó Krazy George Henderson, un porrista profesional en 1981 en un juego de beisbol. Otros sostienen que su origen es totalmente mexicano: que surgió en los años 60, durante un partido de los Tigres de Monterrey contra los Rayados de Monterrey.

Lo que es un hecho es que fue en 1986, durante la Copa del Mundo de México, que la “ola” se dio a conocer en todo el planeta. De ahí que en Reino Unido se conozca como la “Mexican wave”, y sea una práctica común en los estadios de futbol y de otros deportes, a tal grado de que en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012 miles participaban de la ola en las competencias de natación y atletismo. Hasta a los príncipes Harry y William se les ha visto participar en una “Mexican wave”. Y por supuesto, la ola no faltó en la final de futbol en donde México venció a Brasil para conseguir la medalla de oro de futbol en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

México e Inglaterra sólo se han enfrentado una vez en una Copa del Mundo, justo cuando ésta se celebró en Inglaterra en 1966. Inglaterra se llevó el partido con dos goles a favor, uno de ellos anotado por el legendario Bobby Charlton. Ese sería parte del camino que la selección local siguió en ese torneo hasta conseguir el campeonato mundial, hasta ahora el único en su historia.

Yo tenía apenas siete años cuando Inglaterra se coronó campeón del mundo. Con Wayne Rooney liderando la ofensiva inglesa espero se repita la historia en este año en Brasil. Cuando menos confío en que nuestros dos equipos, México e Inglaterra, avancen lo suficiente en el torneo como para enfrentarse entre sí. Les prometo que, si así sucede, en la embajada estaremos muy dispuestos a abrirles la puerta para ver juntos el partido y, por qué no, organizar nuestra propia “Mexican wave”.

 

* Embajador Británico en México. Síganme en Twitter en @duncanjrtaylor y @ukinmexico