CIUDAD DE MÉXICO, 10 de mayo.- Zulina  Muñoz (41-1-2, 26 KO), campeona mundial supermosca del Consejo Mundial de Boxeo, combina sus exigentes entrenamientos como boxeadora élite, junto con la crianza que le da a Dilan, quién además de ser su vástago es también su motivación más grande para subir al ring.

Títulos juveniles, nacionales, internacionales y mundiales, fueron importantes en su momento para la Loba Muñoz, pero nada se compara con haber  traído a esta tierra a Dilan, su pequeño hijo de cuatro años.

A partir de su llegada enfoqué mi vida en mi carrera de una forma diferente. Al principio mi motivación era... no sé, comprarme unos vestidos, unos zapatos y ahora todo lo quiero hacer para mi hijo, comprarle mejores cosas y mirar por su futuro.

“Es difícil (la rutina de ser mamá y boxeadora), pero mi familia y mi equipo de trabajo me lo hacen fácil. En las mañanas yo lo llevó al colegio y luego me vengo a entrenar; después mi mamá pasa por él a la salida y yo más tarde tengo tiempo de estar con él: hacer la tarea y jugar”, dijo.

Los momentos más difíciles para la Loba son los días previos a sus combates, cuando necesita ir al lugar donde se realizarán las funciones y tiene que dejar de ver unos días a su retoño.

“Estoy acostumbrada estar con él todo el tiempo, pero entiendo que si lo hago es para que los dos estemos mejor y lo bueno es que, aunque lo dejo de ver unos días cuando me voy, gracias a Dios siempre llega para verme el día de la pelea y es una motivación muy grande verlo ahí.

“Son tres o cuatro días los que lo dejo de ver, pero siempre lo ha tomado muy bien, le explico que se queda con su abuelita y que luego irá a verme pelear, y sólo me dice: ‘Bueno, mamá, pero ¿sí vas a ganar, verdad?’, y le respondo: ‘Sí, hijo... sí voy ganar”, comentó.

Zulina señaló que fue muy feliz en su etapa de embarazo, pero algo que la llegó a preocupar es pensar que tras esto no subiría de nuevo a un cuadrilátero.

“Fue muy padre sentirlo en mi vientre, pero cuando llegaban los sábados y veía el box en la tele, es cuando me entraba la depresión.

“Cuando tenía cinco meses de embarazo me acuerdo que le dije a todo mundo que después del embarazo iba a volver, y como que no me creyeron, pero igual me decían: sí, sí...”, recordó.

A los cuarenta días de la llegada de Dilan, Zulina regresó al gimnasio para entrenar y sólo cuatro meses después se volvió a poner los guantes. “Me sentí como si hubiera sido la primera vez: había pasado casi un año sin subirme al ring”, dijo.

Ese 19 de febrero de 2010 noqueó a Yolanda Segura en un round, un mes después venció a Yazmin Rusita Rivas por el título juvenil del CMB y ahí empezó su camino que finalmente la llevó a en 2012 quedarse con el cinturón absoluto.

Dilan pasa mucho de su tiempo en el gimnasio junto a su mamá... quizá  no resultaría nada raro que en un momento determinado decidiera empezar una carrera en esta disciplina.

“Yo lo apoyaría al 100% si decidiera ser boxeador o cualquier otra cosa, siempre tendría mi apoyo total, pero la verdad a mí no me gustaría. Cada vez que veo a niños peleando en amateur yo sufro sólo de verlos a ellos, no me gustaría que mi hijo estuviera algún día ahí, pero si él lo quiere hacer, lo vamos a apoyar”, finalizó.