VALENCIA, 1 de mayo.- Un gol de Mbia en el último minuto del tiempo añadido metió al Sevilla en la final y rompió el milagro que se había gestado en Mestalla ante un Valencia muy superior al conjunto andaluz y que se vio penalizado de la forma más injusta y cruel.

El Valencia no mereció el castigo. Jugó de forma inteligente ante un Sevilla muy apagado, que siempre estuvo a merced del juego que le propuso su rival, pero en la última acción del partido sacó petróleo y se coló en la final de Turín.

El Sevilla salió presionando muy arriba la salida de balón del Valencia buscando entorpecer la gestión de sus jugadas, pero los locales salieron con mucha intensidad y en pocos minutos se hicieron con el mando del partido, apoyados por una grada entregada.

El técnico valencianista, Juan Antonio Pizzi, había pedido en la previa del partido intensidad, paciencia e inteligencia a sus jugadores y éstos cumplieron a la perfección las órdenes del hispano-argentino. Todos los balones divididos eran para el Valencia y el Sevilla era incapaz de meter el ritmo que le convenía al partido.

A los veinte minutos, Feghouli encontró un corredor en el área sevillista y, tras un recorte, mandó el balón a gol por la escuadra del palo corto. Mestalla enloquecía al grito de "sí se puede".

Pese al gol, el Valencia no enloqueció y siguió jugando con mucha cabeza, sin descomponerse en defensa y madurando con mucho sentido sus jugadas. El Sevilla comenzó a dudar y lo hizo más aún cuando minutos después, Jonas cabeceaba un gran centro de Bernat desde la izquierda, y pese a que Beto tocó el balón, este entró en la portería tras dar en el larguero.

Tan sólo habían transcurrido 25 minutos y el Valencia ya había empatado una eliminatoria que tenía muy cuesta arriba. La primera parte del milagro se había obrado.

El Sevilla no se fue del partido y comenzó a acercarse con más peligro al área de Alves, que se mostró muy seguro, y a ocho minutos del descanso tuvo una actuación prodigiosa impidiendo un gol cantado de Reyes que dejó la eliminatoria en tablas a falta de la disputa del segundo tiempo.

En la reanudación, el Valencia siguió fiel a su guión. El Sevilla niveló el juego pero Rakitic no aparecía y su equipo lo acusaba y de qué manera.

Los valencianos siguieron a lo suyo, intenso en los duelos pero pausados en su juego, esperando su oportunidad y ésta llegó en el ecuador del segundo tiempo. Tras un saque de esquina, un balón rechazado llegó al área pequeña donde Mathieu fusiló a Beto y llevó a Mestalla a la locura.

Con 25 minutos por delante, el Valencia había consumado la remontada, pero un gol del Sevilla le daba la final a los de Unai Emery. Los locales dieron un paso atrás y cedieron el dominio al Sevilla, que buscó con más corazón que cabeza el área de Alves.

Pese a que el partido, la eliminatoria y la final estaban en un filo, los 'ché', supieron llevar el partido a su terreno, con una defensa hasta la extenuación, buscando las interrupciones. Pero un saque de banda lateral, cuando ya se llevaban cuatro minutos de la prolongación, fue aprovechado por Mbia para cabecear y clasificar a su equipo cuando ya se veía fuera de la final.

cmb