CIUDAD DE MÉXICO, 17 de abril.- Durante los 17 años que Nelson Mandela estuvo encerrado en la cárcel de Robben Island analizó la facilidad que tenía el deporte para unir a un pueblo.

Desde su celda, de dos por tres metros, escuchaba cómo los descendientes de colonizadores holandeses festejaban las victorias de los Springboks en el rugby
y observaba  a sus compañeros, negros, utilizar el futbol para sublevar la autoridad de sus carcelarios.

Madiba, como también le llamaban a Mandela, notó que “el deporte tiene el poder de motivar y unir a los pueblos” y lo utilizó como estrategia para conseguir el favor de sus opresores y luego para crear la identidad del llamado país del arcoíris.

El día que la puerta de su celda se abrió para otorgarle la libertad, Mandela comenzó su campaña para convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica
y, tras su llegada al poder, aprovechó el Mundial de rugby que se organizó en su país para darle las primeras puntadas a la manta de identidad nacional que arropó a los más de 42 millones sudafricanos en el reconocimiento interracial y el perdón.

Además del box, la otra pasión de Mandela era el futbol. Mandela consiguió que en 1996 Sudáfrica fuera la sede de la Copa Africana de Naciones, competencia que el equipo local conquistó, y luego centró su atención en una meta más grande: el Mundial de Futbol.

Mandela dejó el poder en 1999 y cinco años más tarde decidió olvidar el ajetreo de la vida pública. En el 2004, Madiba comenzó las gestiones para ganar la Copa del Mundo.

Primero intentó que Sudáfrica fuera la sede del Mundial del 2006, pero la infraestructura  de Alemania y el peso de las federaciones europeas hicieron que perdiera por un voto. 

Lejos de los compromisos sociales, Mandela se concentró en conseguir la sede de la Copa del Mundo de 2010. En uno de sus primeros movimientos, sin importar su quebrantos de salud y las recomendaciones médicas, en  2004 viajó a Trinidad y Tobago para reunirse con Jack Warner, influyente miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA.

Nelson Mandela utilizó las mismas tácticas que le funcionaron para negociar con los afrikaners en su la época que buscaba la presidencia de su país. Recibió al ex presidente de la Concacaf con una sonrisa y le explicó la necesidad de organizar un Mundial, por primera vez, en el continente africano.

Warner, al igual que los afrikaners lo hicieron una década atrás, sucumbió a los encantos de Mandela y aceptó apoyarlo.

Otro de los movimientos del Premio Nobel de la Paz fue acercarse a personajes como el brasileño Pelé para promover la candidatura de Sudáfrica. “Él es mi amigo”, dijo el exfutbolista.

En el día de las votaciones, un mes después de unirse con Jack Warner, Madiba volvió a ignorar las recomendaciones de los médicos y se presentó en el congreso que organizó la FIFA, en Suiza, para elegir la sede de 2010.

“Sabíamos con claridad, porque así nos lo dijeron, que el ex presidente Mandela debía estar en Suiza el día en que la FIFA hiciera el anuncio de su designación de la sede”, dijo Irvin Khoza, organizador del Mundial.

Los presentes en Zúrich dudaban todavía en elegir a Marruecos o a Sudáfrica como el primer país africano en organizar una Copa del Mundo. Ganó la candidatura el país de Mandela.

Tras la elección, Nelson Mandela dijo que en este Mundial no sólo estaba representada Sudáfrica,
sino que era de África entera.

En la inauguración, Mandela no pudo estar presente debido a la muerte de su biznieta Zenani Mandela en un accidente de tráfico. Josep Blatter, presidente de la FIFA, se limitó a decir que “el verdadero arquitecto de este Mundial es Mandela”, y  Sudáfrica empató a uno con México en el juego de apertura. Los aficionados de los Bafana bafana estaban convencidos que su país no venció al Tri debido a la ausencia de Madiba en las gradas.

Mandela apareció en  el estadio Soccer City, el lugar donde dio su primer discurso tras ser liberado, hasta la final de la Copa del Mundo.  Recorrió el campo en un carrito de golf y los 85 mil asistentes lo recibieron con aplausos. Fue su última aparición en público. España se convirtió en el campeón del Mundo, por primera vez, al vencer a  Holanda  por 1-0 en tiempos extra.

“El deporte puede crear esperanza donde antes sólo había desesperación. Es más poderoso que el gobierno para romper barreras”, citó Nelson Mandela, expresidente de Sudáfrica. 

El gol de Diego que nunca debió contar

“En las copas del mundo de futbol no siempre se da el caso de que el mejor equipo triunfe. Un notable contratiempo fue la Copa de 1954, cuando los alemanes occidentales vencieron a los húngaros, y otro, posiblemente, el del campeonato en que los alemanes vencieron a los holandeses. Este año, sin embargo, creo que es probable que el mejor equipo haya llegado. Es clarísimo que el primer gol marcado por Argentina contra Inglaterra en los cuartos de final no debió contar, pero el segundo gol anotado por Maradona fue el episodio más brillante del torneo, y es muy probable que los argentinos no hubieran dejado a Inglaterra acercarse tanto al empate hacia el final del partido si no hubieran ido dos goles adelante. El hecho de que permitieran a los alemanes igualar en condiciones similares en la final ni es un contrargumento decisivo, puesto que inmediatamente se hicieron con el gol del triunfo, y creo que si el partido contra Inglaterra hubiera llegado a tiempos extras, los argentinos también habrían ganado.

“Un punto que no hay que descuidar es que Maradona estaba perfectamente consciente de que había anotado su primer gol contra Inglaterra con la mano, tras la cabeza de Shilton, el portero inglés. ¿Tuvo que decírselo al árbitro? ¿Algún otro jugador profesional lo habría hecho? Lo más probable es que no. Sin embargo, los jugadores de cricket
que saben que han sido descubiertos en el área salen de ella sin aguardar la decisión arbitral; frecuentemente lo hacen. Esto puede servir para mostrar que el cricket es aún un juego más caballeroso que el futbol.

“Por otro lado, son evidentes las malas decisiones que los árbitros y los abanderados están expuestos a tomar, especialmente en el caso del fuera de lugar, así actúan frecuentemente contra el jugador que duramente ha podido sacar la ventaja de un instante. Maradona puede estar expuesto a la crítica moral porque ha procedido con ostentación: como si hubiera marcado un gol legítimo.

“En general la conducta de los jugadores fue correcta. Sólo los uruguayos destacaron por su carencia de espíritu deportivo, muy manifiesta en su juego contra Escocia; pero los escoceses, aunque según su entrenador indignados moralmente, pudieron tener la ventaja de jugar casi todo el tiempo contra diez jugadores.

“En el nivel internacional fracasaron siempre en su intento de hacerse justicia; para decirlo más ásperamente, son siempre más fuertes en el papel que en el campo. En su favor habrá que decir que siempre controlaron su carácter.

“Una razón que haya habido relativamente poco juego sucio es que los árbitros fueron instruidos para marcar cualquier falta aparente. Una tarjeta verde fue para el jugador una advertencia; la aparición de una segunda tarjeta verde en el mismo partido señalaba la expulsión; una sola tarjeta roja tenía el mismo efecto. La acumulación de dos tarjetas en diferentes juegos provocaba la suspensión del jugador para el partido siguiente.

“Los árbitros fueron tan escrupulosos al seguir las instrucciones que fueron muy criticados por mostrar la tarjeta verde en exceso, y a veces por capricho. Las faltas deliberadas fueron inadvertidas con frecuencia o a lo más provocaron una reconvención. Lo que con seguridad producía la aparición de la tarjeta   era la falta de respeto al árbitro. El gesto petulante de Wilkins en el encuentro de Inglaterra contra Marruecos que con dificultad ameritaba una tarjeta verde, provocó una roja.

 

*Texto de A.J. Ayer, tomado del capítulo La Copa del Mundo, del libro Hambre de gol, crónicas y estampas del futbol/compiladores Juan José Reyes e Ignacio Trejo Fuentes.