Los grandes jugadores, como los buenos perfumes, se encuentran en frascos pequeños.”

 

Emilio Butragueño (ex futbolista español)

 

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.- En un campo llanero del Deportivo Santa Cruz se acerca la puesta de sol. En el lugar que ha visto crecer la variedad de excelentes jugadores en el balompié nacional se observa a dos equipos en un encuentro futbolístico: los rojos y los blancos. Aquí se respira el esfuerzo de la actividad pambolera.

Lo peculiar de estos equipos son los jugadores. No son los jóvenes y señores que acostumbramos a ver en la cancha. Hombres de una edad avanzada conforman las alineaciones de cada escuadra. Unos, incluso, son jugadores de la tercera edad con juventud acumulada.

Del equipo blanco existe un jugador que exalta la pupila del espectador, no sólo por las características físicas que posee, sino por su manera heroica de jugar futbol. Con brazos delgados como un pincel, hace del balón una obra maestra, con unas piernas cortas y esqueléticas provoca la agonía en los defensores contrarios. Dueño de una zancada tan larga como sus ansias de jugar, y con una velocidad que envidiaría un chamaco de 15. Así es la forma de jugar de don Tino.

Gabriel Negrete Hinojosa es su verdadero nombre. Nace, junto con su hermana, el 22 de octubre de 1938 en México Distrito Federal. Sus primeros años de existencia los vive en San Andrés Tetepilco, una colonia ubicada cerca del Metro Portales, y posteriormente se trasladará a su vivienda actual en la colonia Las Peñas de la delegación Iztapalapa.

Domingo. Medio día. El calor es intenso. Suena el timbre.

¿Quién es?, pregunta la voz de una niña

Buenas tardes, ¿Está don Tino?

Una niña como de diez años abre la puerta y dice: “Pásate, mi papá te está esperando”. La casa tiene una estructura similar a la de una vecindad del centro. Varias familias han de vivir aquí.

Al parecer el entrevistado estaba haciendo limpieza, se encuentra lavando los trastes.

“Pásate mijo, te estaba esperando”. Se seca las manos con una toalla y saluda.

Con sus 75 años de edad, el señor Gabriel Negrete es un hombre de baja estatura, ojos pequeños y brillantes como un par de botones. Tiene unas manos delgadas y curtidas por el trabajo duro. Su cabello es corto, estilo Benemérito de las Américas. En su cabeza le queda poco pelo negro, pero cada cana tiene una historia que contar. Un bigote cano se mueve al compás de su boca. Viste con una camisa y un pantalón grises, además de usar unas sandalias cómodas, ad hoc con el calor.

Entabla un diálogo rutinario sobre el clima. Después de la presentación, don Tino nos dirige a su cuarto para poder conversar más a gusto. Con sólo cruzar una marquesina entras a un recinto dedicado al futbol. Trofeos por aquí y por allá, medallas colgadas como rosarios, en la pared están enmarcados reconocimientos y fotografías que inmortalizan momentos significativos en la vida de nuestro entrevistado.

Nos sentamos en una mesa llena de trofeos, medallas y fotografías familiares. Ahora comenzaremos a saber de la vida de don Tino.

¿Don Tino, cómo es un día de su vida?

Un día de mi vida, pues mira empecemos por mañana que es lunes. Acá arriba vivo solo. Mis dos hijos viven abajo con sus familias. Me levanto temprano y hago los quehaceres de mi casa, después preparo mis alimentos, porque eso sí, aunque me veas flaquito me alimento muy bien. Después arreglo mis herramientas para la tarde.

Cuando Negrete Hinojosa habla de sus herramientas se refiere a sus medias, short, camisa, espinilleras y zapatos de futbol.

“Mira (señala unas bolsas que están debajo de una mesa), acá tengo todas mis herramientas de juego, siempre las tengo preparadas y las ordeno dependiendo el día y el equipo con el que voy a jugar.

Tres partidos a la semana: lunes, miércoles y sábados, en diferentes equipos. Don Tino va a hacer lo que más le gusta. Siempre ahí, en el Deportivo Santa Cruz.

 En los tres equipos nuestro jugador está inscrito en la categoría Master, para personas mayores de 45 años. “Ahorita la liga está en trámites para hacer una categoría de adultos mayores a 65 años; y de las tres ligas, con más de 70 años, soy el jugador más añejo”, comenta Negrete, con orgullo.

Para ir a los partidos don Tino se va en bicicleta. Tiene cuidado al cruzar la calzada. Siempre llega 20 minutos antes del partido para cambiarse, calentar y estirar bien para evitar los tirones. Después de jugar se cambia de ropa, arregla sus cosas y regresa a su hogar. “No me gusta quedarme después del juego porque mis compañeros luego se van a echar una chelita, a mí no me gusta eso, además de que no tengo ningún vicio.

“De mi trabajo, pues hago chambitas de albañilería, pintura o plomería cuando me caen, pero como estoy pensionado por la fábrica donde trabajé más de 30 años eso me ayuda a vivir bien. Aunque mis hijos me apoyan con unos cuantos pesitos”.

Los días cuando no tiene partidos Gabriel Negrete sale a dar la vuelta en bicicleta. “A veces de sólo pedalear en mi vehículo llego a Tláhuac o a Santa Martha, o a donde me lleve el camino… me gusta mucho hacer ejercicio”.

Procura llegar temprano para no preocupar a sus hijos. Se baña y prepara algo ligero para cenar. Al final nuestro deportista revisa los pendientes que tenga para la administración de la liga de los sábados y los domingos, pues don Tino también es quien dirige la Liga de Futbol Morelia en las canchitas El Frijol, a una cuadra de su casa.

¿A qué edad y cómo surge esa inquietud por jugar futbol?

Uuuu, pues mira, cuando yo tenía 10 años vivía en Portales, cerca de mi casa había una fábrica que le llamaban Las Cucharas, ahí fue donde trabajé más de 30 años. Bueno, atrás de esa fábrica había unos campos de futbol. Todas las tardes esos campos se llenaban de trabajadores que salían de la fábrica y se ponían a jugar. Me gustaba mucho verlos patear el balón. Siempre le decía a mi mamacita que si me daba permiso de ir a verlos, me daba permiso siempre y cuando no llegara tarde. De ahí nació mi interés por el futbol.

Después de la escuela el delantero de poder iba con sus amigos a pelotear o dominar en el campo. “Nos pasábamos buenos  ratos jugando, eran buenos tiempos” (saca un pañuelo de su bolsillo y se suena su nariz).

“Cuando tenía 16 años tuve que dejar la escuela para ayudarle a mi mamá con los gastos de la casa. Entré a trabajar a la fábrica, me gustaba porque salía a las cuatro de la tarde y me iba a jugar con mis compañeros de trabajo. Poco a poco fui adquiriendo buena técnica futbolística. Debo confesar que de chavo era caracolero, tenía buen control del balón y una excelente condición”.

De lunes a viernes don Tino trabajaba en la fábrica y los fines de semana jugaba en la Liga Regional de San Andrés. “Me divertía mucho. Mira el primer trofeo que ganamos es éste (enseña un trofeo que tiene un lugar privilegiado en el centro y al frente de todos los demás; a pesar de su pequeño tamaño). Tiene un gran significado para mí, porque el día que lo ganamos yo quería rifarlo entre todos los jugadores pero mis amigos decidieron que me lo quedará. Fue un gran detalle”.

¿El mejor recuerdo o momento que tiene del futbol?

Uuuuuu, son muchos. Pero deja te cuento. Había jugadores profesionales que a veces iban a ver los partidos al campo. En aquel tiempo todavía era un chamaco. Un día estaba dominando el balón con mis amigos, todo estaba tranquilo, en una barda del campo había tres señores altos que nos veían pelotear. Uno de los señores se nos acercó y nos dijo que le daría diez pesos a quien le pudiera meter un penal, todos nos quedamos asombrados, pues esa persona era Antonio La Tota Carbajal, un portero que iba adquiriendo prestigio en la Primera División hasta convertirse en la leyenda que es. Bueno, todos estábamos asombrados.

“Cinco niños, entre esos yo, nos animamos a tirar el penal. Yo fui el quinto tirador, los cuatro anteriores lo habían fallado, cuando coloqué el balón no tomé mucha distancia, no como los jugadores de ahora que toman vuelo hasta media cancha. Tenía muchos nervios, (con sus manos ejemplifica la forma una portería) tomé poco vuelo y ‘cachetie’ el balón. Y que entra en una esquina. En ese momento me hormiguearon mis piernas, sentí una gran felicidad. La Tota Carbajal me felicito y me dijo que tenía futuro en el futbol. Ese día nunca lo olvidaré. ¡Claro! Después me dio mis diez pesos.

Tiempo después Negrete podría tratar a Antonio Carbajal porque jugó en el equipo Zacatepec. Ahí entabló una buena relación con él y otros jugadores como el Perico González y Mario el Marro Ahumada.

¿Hubo alguna lesión o fractura que lo hiciera pensar en dejar el futbol?

Afortunadamente no he tenido una lesión grave. Una vez en un partido, un jugador más joven que yo me dio un puñetazo en la quijada. Ese día fui a dar al hospital y sufrí una fractura de quijada. Desde esa vez no he tenido una lesión grave. Nunca dejaría el futbol, ya es parte de mi personalidad y mi vida.

 Si se llama Gabriel, ¿por qué le dicen don Tino?

(Esboza una sonrisa en su rostro y comienza su explicación) Pues resulta que me llamo Gabriel, pero mi abuelo que en paz descanse se llamaba Florentino, y como decían que de chavo me parecía mucho a él, pues toda mi familia me decía Tinito. Cuando llegué aquí todos me decían don Tino y pues así me llaman. Pocos saben cómo me llamo.

La relación entre la familia y el deporte en ocasiones se torna tensa, hay personas que dicen que la familia y el futbol no se llevan. Al respecto, nuestro futbolista veterano comenta cómo fue su relación entre sus dos pasiones.

“Creo que las dos sí se llevan, pero siempre hay que tener en cuenta las prioridades. Como te digo, desde chico pude jugar futbol en buenos equipos, pero mi madre era primero, por ello seguí trabajando para poder tener mi pensión. No me arrepiento de nada porque eso me ayudo a construir lo que tengo”.

Don Tino narra la conexión que tenía con su esposa: “mi compañera (así se refiere a su difunta) siempre me apoyó. Era mi gran amiga. Iba conmigo a los partidos y siempre compartimos buenos momentos. Era una gran mujer. Siempre quería que jugara futbol, incluso cuando ella ya estaba muy malita me decía ‘Tinito vete a jugar, ándale, diviértete un rato’. Nunca hubo problema con el fut.”

“En ocasiones, cuando no acompletaba el arbitraje, le decía a mi señora: ‘Amor, préstame dos pesos, es que si no pago el arbitraje no nos van a programar para la siguiente semana’. En aquel tiempo el equipo que llevaba peleaba los primeros lugares.Con mi familia no había problemas, luego ella hacía comilonas y me decía que le hablara a mi mamá para que se viniera a comer con nosotros. Siempre se lo voy a agradecer”.

Saca el mismo pañuelo con el que se limpió su nariz y ahora se limpia sus pequeños botones negros

El administrador de la liga de futbol Morelia comenta que el año 1957 fue muy importante en su vida, porque ese año se casó con su esposa. “Fue el mejor momento de mi vida”, señala. Aunado a esto, por petición de unos amigos, Gabriel Negrete hace un equipo de futbol al que llamó Morelia, nombre recibido porque ese mismo año el equipo Morelia del estado de Michoacán ascendió a Primera División profesional. Con ese equipo, Negrete Hinojosa ganó 36 trofeos a lo largo de 18 años. De ahí también el nombre de la liga de futbol que dirige.

¿Cuál es su secreto para sentirse y mantenerse joven?

Mi secreto. Te diré mi secreto (acomoda su silla y se inclina hacia delante). Pues mira, no tomo, no fumo, no tengo ningún vicio, hago mis comidas a mis horas y siempre trato de hacer ejercicio. No bebo porque mi padre no lo hacía, y si mi padre no me puso ese ejemplo yo por qué lo voy a estar haciendo. Prefiero ir a trotar o salir en la bicicleta que quedarme sentado viendo la televisión, además de que eso me da sueño.

Don Tino es una persona que demuestra que el querer es poder. Que la edad o, como se lee en uno de sus reconocimientos, su “juventud acumulada”, más que un impedimento es un impulso para seguir adelante. La vejez se lleva en la mente, la juventud en el alma. En cualquier momento puedes encontrarte a don Tino montado en su bicicleta paseando por el deportivo, siempre observando los partidos y dando consejos a los jugadores. La mayoría de la gente lo conoce, sabe a qué viene y cómo juega, saben de su espíritu, de sus anécdotas y conocen su obra titánica para jugar lo que más le gusta. El futbol.

*Alumno de la especialidad de periodismo en la FCPS/UNAM