COAHUILA, 14 de abril.- La división entre los directivos del Atlante, la falta de renovación en su forma de trabajar, la fe ciega a la escuela de Ricardo Antonio La Volpe y la pobre planeación en los recientes tres años, guiaron al plantel azulgrana a la Liga de Ascenso por tercera ocasión en su historia. Con su derrota de 4-3 ante Santos, tendría que descontar una desventaja de 28 goles en los dos partidos que les restan y esperar que el Puebla no sume ante Pachuca y Morelia. Es hora de entonarle un réquiem. 

En la jornada 15, los resultados se le habían acomodado a los Potros para mantener la vela encendida, aunque no supieron aprovechar. Puebla perdió en casa frente al América, Veracruz empató en el puerto ante Pumas y Atlas cayó en su visita a Querétaro. Era un buen día para volver a creer, pero enfrente se topó con un rival indispuesto a ayudar.

El equipo lagunero tenía sus preocupaciones, la necesidad de amarrar su pase a la liguilla y por eso Pedro Caixinha no escatimó en el armado de su once inicial. Carlos Quintero, Oswaldo Sánchez y Oribe Peralta comandaron a su equipo, sin importar el desgaste que les pudiera originar a tres días de enfrentar al Lanús en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores.

Los Guerreros fueron superiores en la primera parte, sin encontrar respuesta de los azulgrana.  Llevaron el juego a placer, desquiciaron a sus oponentes, les dieron toque y eso le abrió la posibilidad para tomar la ventaja.

El primer tanto del partido llegó en el minuto 19, en una acción en la que Yosgart Gutiérrez, fue clareado en un cobro de tiro libre que lanzó Quintero desde la banda izquierda.

Ante la desventaja, Pablo Marini no reaccionó para componer a su equipo y se limitó a lanzar gritos de aliento a sus muchachos. El plantel de Torreón, despreocupado, siguió con su juego hasta aumentar la ventaja en el minuto 33. El Cepillo Peralta se coló por la banda izquieda, mandó un pase a los pies de Quintero y éste, sin marca, puso el 2-0.

El cuadro azulgrana, no obstante, logró rearmarse en el vestidor para regalar 15 minutos iniciales de buena calidad que le dieron la posibilidad de recortar la desventaja. En el minuto 58, Ángel Sepúlveda puso un testarazo para el 2-1. Antes pudo marcar en un penal de Osmar Mares, que desperdició Michael Arroyo.

El gol resultó enriquecedor para las personas que se dieron cita en el Corona. Santos, sin perder el control, abrió su defensa y se pudo ver un partido espectacular.

Javier Abella, a pase de Mauro Cejas, marcó el 3-1 en el minuto 69. Luis Madrigal logró el 3-2 en el minuto 88. Carlos Quintero marcó su tercer tanto un minuto después, el 4-2. Finalmente, el propio Madrigal puso el 4-3 definivo en la prórroga. Un marcador decoroso, en una noche infame.

Y llegó una imagen que se puede interpretar de múltiples formas. Salvo Daniel Guerrero, que sollozó tras el silbatazo final, el resto de jugadores azulgrana se retiró al vestidor sin lamentos.