Viva Brasil: Francia 1998, la copa se quedó en casa

Los galos integraron un equipo multiétnico comandado por Zidane, que puso a bailar a todo un pueblo tras su triunfo ante Brasil

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13/04/2014 08:07 Carlos Barrón

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de abril.- Era Francia una selección que llevaba marchita más de 10 años. Desde aquella sobresaliente generación de 1986 no habían podido conformar un equipo decente. Y para 1998 los ojos del mundo se posaron en su país al organizar el Mundial.

La sorpresa fue la unión multiétnica de aquel equipo de Aimé Jacquet que insertó en sus filas a jugadores de las colonias en algún momento por los franceses. Así hubo paso para un genio nacido en Argelia pero con todo el curso en el futbol francés llamado Zinedine Zidane, un fenómeno a todas luces que comandó el vestuario.

El gran triunfo vino para un pueblo en cuyas calles había muestras de racismo en pleno siglo XX.

La generación del 98 con jugadores de piel negra como Bernard Lama, Marcel Desailly, Patrick Vieira y sobre todo Lillian Thuram, que tendría mucho qué decir con los años, consiguieron un campeonato eléctrico que cautivó a sus compatriotas.

La final fue ganada  a Brasil que llegó a lo último del torneo con un Ronaldo convulsionado por la presión y asfixiado por las marcas patrocinadoras. Se cuenta que una noche antes de la final sufrió ataques de epilepsia y, aunque se recomendó que no jugara, el entorno lo puso en la cancha.

Fue el primer espectador del título francés, aquel que en el estadio de Saint-Denis puso en algarabía a más de 70 mil personas y a bailar en las aceras a toda la población. Era el triunfo del deporte sobre el racismo, de la unidad sobre el divisionismo.

Sin embargo, con los años se ha desgarrado un poco esa imagen. Fue el primer y único campeonato del mundo para Francia en la segunda ocasión que organizaba un evento así.

Lillian Thuram con el tiempo pasaría de ser héroe por marcar los dos goles en la semifinal ante Croacia a ser señalado como un hombre extremadamente rencoroso.

“Me di cuenta que era negro a los nueve años. Cuando llegué de las Antillas a Francia supe que era de color por cómo me miraba la gente.”

En 2012, al tomar posesión años como entrenador de Francia, Laurent Blanc, un gran símbolo de la defensa central de aquellos años, Thuram exigió su renuncia por supuesto racismo en las divisiones inferiores de la selección.

Al paso salió Christophe Dugarry, delantero de ese combinado nacional: “La noche en que celebrábamos la obtención de la copa, Thuram gritó: ‘¡Vengan los negros,  a sacarnos una foto con el trofeo. Sólo los negros!’ No lo tomé como si él fuera racista, pero puede que tenga un gran rencor”.

Como sea, el título significó para el mundo del futbol la entrada de Zidane al recinto de las grandes estrellas. “El equipo tenía a un genio en el medio campo, pero sin Didier Deschamps y Youri Djorkaeff no hubiéramos hecho nada”, señaló Thuram.

Francia eliminó varios escollos duros como Paraguay en octavos de final y Croacia en semifinales. Ahí pasaron horas bajas tras ir abajo en el marcador luego de un gol de Davor Suker.

Pocos olvidarán a ese cuadro balanceado  que iba en el campo con la dulzura de un ballet. Enamoró el futbol balcánico al mundo por su desparpajo y osadía. Suker fue el máximo anotador del Mundial con seis tantos, apoyado en Robert Prosinecki, Robert Jarni, Zvonimir Boban y Mario Stanic, entre otros.

Lothar Matthaüs alcanzó, como Antonio Tota Carbajal, cinco campeonatos del mundo jugados, aunque su selección sucumbió gravemente ante la estética de los croatas y fueron goleados en cuartos de final.

España se derrumbó en la primera fase al no poder superar la derrota inicial contra los nigerianos de Bora Milutinovic, que con un mes de anticipación apenas si pudo poner orden en el equipo africano. La Furia Roja empató con Paraguay, enaltecido por un mítico Chilavert en el arco, y goleó a Bulgaria al final, pero no pudo calificar a la segunda fase.

Por primera vez se instauró la modalidad del gol de oro que tocó en suerte a los franceses mostrar al mundo. Fue ante Paraguay, en octavos. Encerrados a cal y canto, los latinoamericanos pusieron en jaque a todo el país hasta que Blanc pudo abrir marcador en tiempo extra.

México tuvo un papel aguerrido al no perder en la fase de grupos luego de empatar con Bélgica y Holanda y vencer a Corea del Sur, pero en octavos cayó ante una experimentada Alemania por errores defensivos. Luis Hernández hizo historia al marcar cuatro goles en esa edición.

Cuando el futbol determina la vida

“Sí, lo jugué varios años en la Universidad de Argel. Me parece que fue ayer. Pero cuando, en 1940, volví a calzarme los zapatos, me di cuenta de que no había sido ayer. Antes de terminar el primer tiempo, tenía la lengua como uno de esos perros con los que la gente se cruza a las dos de la tarde en Tizi - Ouzou.

“Fue, entonces, hace bastante tiempo, en 1928 para adelante, supongo. Hice mi debut con el Club deportivo Montpensier. Así es como a veces la vida de una persona queda determinada. Montpensier jugaba a menudo en los  jardines de Manoeuvre, aparentemente por ninguna razón especial. El césped tenía en su haber más porrazos que la canilla de un centro forward visitante del estadio de Alenda, Orán.

“Pronto aprendí que la pelota no viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha. Pero al cabo de un año de porrazos y Montpensier en el ‘Lycée’ me hicieron sentir avergonzado de mí mismo: un ‘universitario’ debe jugar con la Universidad de Argel, R.U.A.

‘En ese periodo, el tipo velludo ya prefería irse a nadar a Padovani donde el agua no era tan “pura”. Ni tampoco, para ser sinceros, eran ‘puros’ sus motivos. Personalmente, encontré que su motivo era ‘adorable’, aunque ella bailaba muy mal, lo que me parecía insoportable en una mujer. ¿Es el hombre, o no es, quien debe pisarle los dedos de los pies? El tipo velludo y yo prometimos volver a vernos. Pero los años fueron pasando. Mucho después comencé a frecuentar el restaurante de Padovani (por motivos ‘puros’) pero el tipo velludo se había casado con su paralítica, quien seguramente le prohibía bañarse, como suele ocurrir.

“¿Pero qué es lo que estaba diciendo? Ah sí, el R.U.A. Estaba encantado , lo importante para mí era jugar. Me devoraba la impaciencia del domingo al jueves, día de práctica, y del jueves al domingo, día del partido. Así fue como me uní a los universitarios.  Y allí estaba yo, golero del equipo juvenil. Sí, todo parecía muy fácil. Pero no sabía que se acababa de establecer un vínculo de años, que abarcaría cada   estadio de la provincia, y que nunca tendría fin. No sabía entonces que veinte años después, n las calles de París e incluso en Buenos Aires (sí, me ha sucedido) la palabra R.U.A. mencionada por un amigo con el que tropecé, me haría saltar el corazón tan tontamente como fuera posible.

“Y ya que estoy confesando mis secretos, debo admitir que en París por ejemplo, voy a ver los partidos del Racing Club, al que convertí mi favorito sólo porque usan las mismas camisas que  el R.U.A., azul con rayas blancas. También debo decir que Racing tiene algunas de las mismas excentricidades del R.U.A. Juega ‘científicamente’, pierde partidos que debería ganar. Parece que esto, ahora ha cambiado, (eso es lo que me escriben de Argel), cambiado pero no mucho.

“Después de todo, era por eso que quería tanto a mi  equipo, no sólo por la alegría de la victoria cuando estaba combinada con la fatiga que sigue al esfuerzo, sino también por el estúpido deseo de llorar en las noches luego de cada derrota.

“[...] Jugábamos duro. Los estudiantes, los nenes de papá.

“[...] Y a esta altura, no quiero seguir bromeando. Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al futbol, lo que aprendí con el R.U.A., no puede morir.

“Preservémoslo. Preservemos esta gran y digna imagen de nuestra juventud. También estará vigilándolos a ustedes.”

 

- Tomado de PROA. La literatura

y el futbol

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