CIUDAD DE MÉXICO, 10 de abril.- La crisis financiera que atraviesa el club de futbol Gallos Blancos de Querétaro llevó al municipio y a la sociedad a solidarizarse con la institución.

Un total de 50 despensas y bolsas con frutas y verduras le fueron donadas al club de parte del DIF municipal y de la Central de Abasto como apoyo a los integrantes de las fuerzas básicas del equipo.

“Estas despensas van a ayudar a los chavos que se están preparando en las escuelas de futbol con ellos, quienes en estos momentos, por las cuestiones administrativas del club, no tienen la posibilidad de contar ni siquiera con alimentos para poder desarrollar sus actividades físicas”, comentó Mauricio Ortiz Proal, secretario de Gobierno municipal.

Al equipo de futbol le fue asegurada la administración y su razón social como parte de un proceso judicial que se le sigue al dueño.

A principios de mes, la directiva del equipo, encabezada por Adolfo Ríos, comenzó a pagar los adeudos de poco más de dos meses de salario a los jugadores del primer equipo, aunque la operación del día a día ha sido complicada para la institución.

Adolfo Ríos agradeció ayer el gesto del DIF y se dijo gratamente sorprendido por la muestra de solidaridad.

“Estamos sorprendidos gratamente de estar recibiendo el apoyo, no sólo del municipio, sino que ahora se estén sumando diferentes frentes para buscar apoyar al equipo en lo que se puede y este apoyo del mercado de abastos nos viene excelentemente porque día a día se utiliza todo lo que nos han traído.”

Aseguró que con lo que se obtenga de las entradas del partido entre Gallos Blancos y el Atlas, de la jornada 14 del torneo Clausura 2014, se espera comenzar a solventar el adeudo hacia los trabajadores y administrativos, a quienes se les deben salarios desde hace dos meses y medio.

En la entrega de las despensas estuvo presente la directiva de la institución encabezada por Adolfo Ríos y Mariano Varela, además de la presencia de los jugadores Marco Jiménez, Amaury Escoto y la coordinación de fuerzas básicas, con Agustín Morales, Carlos Alvarado y la nutrióloga Cristina Reséndiz.