CIUDAD DE MÉXICO, 3 de abril.- Académicos de la Universidad Iberoamericana, así como especialistas invitados, coincidieron en que la Ley Antiviolencia en los estadios fue creada al fast track, sin mucho análisis del tema, por lo que es probable que los efectos de la nueva legislación no sean los esperados por las autoridades.

La mesa de análisis entre sicólogos, sociólogos e investigadores se realizó en las instalaciones de la Ibero, bajo el nombre de  “Porras, violencia, dinero y futbol”, ello con el objetivo de reflexionar acerca de temas que han robado los reflectores en el futbol mexicano.

Preguntas como: ¿por qué se desata la violencia en espectáculos deportivos?, ¿por qué se criminaliza a los integrantes de las porras?, y ¿las leyes resuelven el problema?, se plantearon en la mesa que contó con la participación del maestro Abraham Vergara, académico del Departamento de Estudios Empresariales y coordinador del Centro PyME de la Universidad Iberoamericana, el doctor Edison Gastaldo (Universidad Rural de Río de Janeiro, Brasil), el doctor Óscar Galicia, académico del Departamento de Psicología y coordinador del Laboratorio de Neurociencias de la Ibero, así como el doctor Roger Magazine, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, y por último con el maestro Samuel Martínez López (moderador).

El doctor Edilson Gastaldo señaló que “el tema es más complejo que solamente futbol. Las manifestaciones públicas de violencia colectiva ocurren con la religión, la política y otras cosas. El futbol es importante al grado de que la gente luche por ello, hacer una ley sin consultar a la gente me parece un intento de solución rápida para un asunto que tomó décadas para llegar a este punto.”

Tratar a los aficionados como delincuentes propicia que se salga de control el comportamientos de las porras y los grupos de apoyo, sumado a esto el constante bombardeo de los medios de comunicación sobre las rivalidades entre escuadras ha llevado al futbol a un punto de quiebre como espectáculo y lo han transformado en un campo de batalla; la solución no es erradicar las barras del futbol mexicano, más bien habría que educarlas, indicó el doctor Óscar Galicia.

Se trata de que los equipos se hagan responsables de sus porras, que las eduquen, que hagan trabajo social y que se involucren”.

Aseguran los académicos que las barras no van a desaparecer por el hecho de que el balompié es un deporte de grupos.