PARÍS, 2 de abril.- Una gran actuación del argentino Ezequiel Lavezzi y un fantástico tanto de su compatriota Javier Pastore en el tiempo de descuento dejaron al París Saint-Germain a un paso de la clasificación para las semifinales de la Liga de Campeones frente al Chelsea (3-1).

Los de José Mourinho están obligados a una gesta en Stamford Bridge para que su entrenador mantenga la racha de participación en el penúltimo escalón de la máxima competición europea en la que no falla desde 2009.

Pecaron los londinenses de exceso de conformismo con el 2-1 en el marcador, un resultado que los mantenía con opciones, pero se encontraron con un tanto de Pastore cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario, el primero del argentino en esta competición.

Antes, Lavezzi había puesto por delante al conjunto francés con un tempranero gol, contrarrestado de penalti por el brasileño Oscar, pero que volvió a inclinarse del lado parisiense con un tanto en propia puerta de David Luiz en una falta botada por el argentino.

Es la primera vez que un equipo de Mourinho pierde la ida de unos cuartos de final de la Liga de Campeones, lo que coloca al técnico portugués en posición de dificultad.

La ventaja de los parisienses quedó algo ensombrecida por la lesión de dos de sus piezas clave, el atacante sueco Zlatan Ibrahimovic, alma del proyecto, y el mediocampista italiano Marco Verratti.

Ninguno de los dos equipos tuvo el dominio del partido. Si las previsiones apostaban porque el multimillonario proyecto catarí de París iba a salir a tener el balón mientras que la escuadra formada a golpe de talonario por el ruso Roman Abramovich saldría a contener, el duelo fue mucho más intenso y complejo que ese esquema.

Sólo en el tramo final se vio ese tipo de encuentro, cuando los londinenses mostraron fatiga y dejaron todo el peso del encuentro al PSG.

Se adelantó pronto el equipo francés gracias a una incursión de Matuidi por la banda izquierda que sirvió al área y su balón, despejado por Terry, queda franco para que Lavezzi lo controle con el pecho y de volea lo coloque en las mallas de Cech.

Era el escenario soñado por Blanc, que tenía ante sí a un Chelsea obligado a salir de su prudencia, un escenario que no gusta a Mourinho.

Pero el equipo de Mourinho fue, poco a poco, haciéndose con el dominio del balón y del centro del campo, haciendo paulatinamente recular a un conjunto al que le gusta dominar el juego.

El partido cobró la pinta contraria a la prevista, con el PSG lanzado al contragolpe. Una suerte del juego en la que Lavezzi pudo imponer su velocidad frente a Cahill en el minuto 25, pero su disparo se marchó desviado.

Al minuto siguiente, el colegiado serbio pitó penalti por un derribo de Thiago Silva a Oscar en el pico del área y Hazard se encargó de transformarlo.

Con las tablas en el luminoso, los franceses trataron de recuperar el control del partido. De nuevo Lavezzi tuvo una buena ocasión en el minuto 31 pero fue Hazard el que pudo incrementar la ventaja de los ingleses en el 40, cuando en una buena jugada estrelló el balón en el palo de Sirigu.

Tres minutos después, Cavani se internó en el área del Chelsea en una contra y fue derribado por Ivanovic, pero el colegiado no apreció pena máxima.

Nada más comenzar la segunda mitad el PSG pudo repetir la jugada del primer gol. Matuidi calcó casi el centro del primer tiempo y Lavezzi, libre de marca, remató de cabeza, pero su disparo esta vez salió ligeramente desviado.

En la siguiente jugada, el argentino botó una falta escorada desde la izquierda; entre la nueve de jugadores que acudieron al remate y al despeje el balón se coló y golpeó en la pierna de David Luiz que, involuntariamente, lo metió en su propia puerta.

Mourinho acababa de poner en pista a Fernando Torres, pero el español estuvo transparente. Todo lo contrario que su compatriota Cesar Azpilicueta, muy seguro en su lateral.

El tanto asentó a los franceses que comenzaron a controlar el duelo. Con la lesión de Ibra perdieron sensación de peligro, pero monopolizaron más el balón.

Cavani emergió como el hombre más peligroso de los franceses, pero el uruguayo demostró que todavía no está al cien por ciento de su potencial.

No supo aprovechar un excelente pase de Lucas, que sustituyó a Ibra, y luego se fabricó una gran jugada que acabó con un intencionado disparo que se marchó fuera por poco.

Pastore, que había sustituido a un ovacionado Lavezzi tuvo la chispa definitiva. Dribló a la defensa y, al palo corto, engañó a Cech para lograr un tanto que puede valer las primeras semifinales del PSG. 

cmb