CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril.- Estaba un día Trino soñando que era el Wama Puente (menores de 50 años pregunten a sus papás), cuando se apareció su editora Vero Flores y lo despertó con un “¡órale &%@Ç Trino hazte un libro del Mundial!”. Entonces el monero José Trinidad Camacho, aún con la mente en el limbo, comenzó a imaginar un planeta futbolero con personajes tan extraños como Batman, James Bond, Ángel Fernández, los autodefensas, Noé con todo y arca, Pirulete, Leo Messi,
el Chavo del 8 y CR7. El Santos, el Cabo y la Tetona Mendoza -como Carlos Vela- dijeron estar indispuestos.

Tres meses de encierro, entre humo, lápices y hojas sueltas, bastaron para que el entrevistado armara El Mundial de Trino, libro de historietas pamboleras en el que el árbitro, el revendedor y el aficionado panzón están por encima de la Pulga Messi.

Mientras aparece el libro en las vitrinas del país y el Piojo Herrera hace comerciales, Trino se da tiempo para confesar su obsesión por los porteros, sus sueños llaneros de imitar a Rafa Puente, sus inicios como caricaturista por culpa de la revista Pirulete, en su edición setentera, y lo que le espera al Tri en el Mundial de Brasil 2014. Dice que México puede ser campeón del mundo. Bueno, también mira al Atlas festejando un título liguero.

Grupo Planeta reunió a Trino con varios reporteros, en una librería de Polanco, para realizar algo así como sesiones de terapia -uno a uno- en las que el monero ocupó el diván para confesar sus sueños y tráumas, mientras el otro encendía la grabadora y escribía garabatos en una libretita.

Comienza la sesión. “Desde niño soñaba con ser portero. Me gustaba usar sudaderas azules de moda en los 70, por lo que me decían El Caperuzo Azul. Hubiera preferido que me dijeran Wama Puente, pero nadie me hizo caso. De chamaco me ilusionaba en convertirme en guardameta como el Gato Marín, Cuate Calderón o el Pajarito Cortés y, claro, como Rafa Puente. Muchos de ellos tuvieron sus apodos gracias a Ángel Fernández. Hablar de ellos refleja mi edad y mi pasión por el futbol”.

¿Probaste fortuna bajo los tres palos?

Me fui a probar a las fuerzas básicas de las Chivas, sólo porque estaba cerca de mi casa. Qué bueno que no me aceptaron, después jugué en la prepa y en la universidad. Siempre de portero.

Porterillo desde chiquillo.

En la fiebre del Mundial de México 70 se hizo un torneo en el barrio y al equipo de mi cuadra le tocó ser la Selección Mexicana. Al lado estaba Brasil y más adelante Italia. Fuimos a comprar el uniforme a la tienda del Tigre Sepúlveda (uniformes verde y tinto), estaba muy chavito. Soy jugador frustrado, pero no por eso dejé de jugar. De hecho, me retiré apenas hace dos años. Margarita, mi mujer, me dijo que ya no jugara de portero porque podía lastimarme las manos que son mi instrumento de trabajo. Soy muy bronquero, así que usaba el futbol llanero como una terapia.

¿Te obsesiona la portería?

La portería es una parte frustrada de director de cine. El equipo anda bien si el portero anda bien, el equipo falla si el portero sale de malas. También es el personaje solitario, el que motiva a los compañeros y el líder. Una posición espectacular.

Un personaje distinto.

El Tubo Gómez era mi amigo. El cabrón siempre me recordaba que en un clásico se sentó cerca del poste a leer un cómic. Los porteros tienen esa parte que es el folclore, acuérdate de porteros argentinos como Gatti y aquellos que se dejaban el pelo largo y con sudaderas a rayas. Ahí están Wama Puente, Gato Marín, Nacho Calderón, Pajarito Cortés. Se usaba suéter y rodilleras. Hay un chiste que tengo en el cómic, ya sabes que decían que portero sin suerte no es portero. Yo escribí: portero sin suéter no es portero. El suéter era la onda. La Araña Negra Yashin era una elegancia, todo vestido de negro. Otros con cachucha. Antes había porteros más espectaculares.

¿Hablas de los porteros porque te da pena decir que le vas al Atlas?

No, nunca me ha dado pena. Es un orgullo . El villamelón quiere irle a un equipo que siempre sea ganador. El Atlas tuvo sus momentos brillantes en los 70, nos fuimos a segunda dos veces y regresamos inmediatamente, no como el Necaxa o el León, que tardaron años en subir. Sigue siendo un equipo que apela a jugar abierto. Como decía mi papá “vamos a ver al Atlas, a ver goles aunque sea en contra”.

¿No hubo otra opción?

Mi papá nos hizo atlistas. Lo primero que nos enseñó a mi hermano Alejandro (el Chino) y a mí fue que “aquí nadie le va a las Chivas, todos somos del Atlas”. Palabras proféticas que tenías que obedecer.

Y tu pasión por el futbol te hizo caricaturista.

El momento que decidí ser caricaturista fue en el 72, cuando tenía 11 años, porque me publicaron un dibujo en la revista Pirulete. En vacaciones me iba a casa de mi abuela a Atotonilco el Alto, allá jugábamos un campeonato con el cura del pueblo y en las tardes no tenía otra que dibujar monos. Leía Pirulete y me encantaba mandar dibujos. Para mi sorpresa, un día publicaron uno de mis dibujos y en la contraportada de dicha historieta pambolera salió un póster del Wama Puente. Eso para mí fue lo máximo. Era niño y pensaba: “¡el Wama Puente está viendo mi dibujo. No mames!” Como si supiera que existo.

¿Sabe el Wama que existes?

Todavía no lo conozco y quiero que así se quede. Tengo dos grandes ídolos que son Paul Mc- Cartney y el Wama y no me gustaría acercarme a ellos en el día menos indicado. Qué tal si no tienen tiempo para la foto o andan de malas. La relación ídolo-fans es muy peligrosa. Un día se me acercó una persona y me dijo “Trino, eres un mamón. ¿Por qué? Un día en una firma de autógrafos de no se qué llegué con una hoja y alguien dijo, no él no firma papelitos. Y tú no hiciste nada”. Le comenté que seguramente fue el de la librería, pero me volvió a responder que no hice nada. Otro ejemplo, yo amo a (Joaquín) Sabina, tengo todos sus discos. Un día lo conocí... ¡y es un mamón! No quiero que me pase lo mismo con Paul o el Wama.

Si te pido un once pambolero, seguro que pones al Wama en la portería.

¡Por supuesto! Y en la defensa a los Campeonísimos del Guadalajara , en la media a Pepe Delgado y a Toño de la Torre. En la delantera a Hugo Sánchez, en su mejor momento, del lado izquierdo me gustaría el Berna García y del derecho (Fernando) Bustos. Y de entrenador, por supuesto, el Pistache Torres, un gran motivador. *Trino no sabe sumar.

¿Y un once fuera de la cancha?

Tendría de centro delantero a Juan Villoro, del lado derecho a Diego Luna y del izquierdo a Gael, porque lo que quiero es que vayan chavitas al estadio. En la media Chucho Ochoa y a Yazpic.
De portera tendría a Regina Orozco y en la defensa a cuatro luchadores (Blue Demon, Mil Máscaras, el Perro Aguayo y... no voy a nombrar al Santo... el Coyote Asesino). De entrenador a José Woldenberg, a él sí le creo todo. Y de secretaria técnica a Aristegui. *Otra vez contó mal.

Hay gente que asegura que en la golpiza del estadio Jalisco se detuvo a varios Zombies de Sahuayo.

Aunque le van al Atlas, los zombies no se asomaron. Los que sí estuvieron en la trifulca no entienden de futbol. Es algo triste, pues yo quisiera llevar a mi hijo de seis años a mirar un juego y siento que ahora es imposible. Pero esto es global, espérate lo que va a pasar en Brasil.

Lo que ocurre en el futbol ha rebasado cualquier historieta ficticia (bronca en las tribunas del Jalisco, futbolistas sin sueldo y con bolsas de papel en la cabeza, La PGR tras un equipo y el dueño huyendo).

Qué me dices de la mafia rusa metida en apuestas de partidos o las marcas deportivas que dicen “mete a jugar a este güey porque lo acabo de contratar”. Lo extracancha está corrompiendo el futbol. A mí me gusta ir a ver jugar a los chavitos. Nadie es marrullero, nadie pega y meten goles. Los mayores nos hemos vuelto teatreros. Se acabó el amor a la camiseta.

¿Te tocó cubrir algún Mundial?

Fui al de Francia 98 por parte de La Jornada, estuve en los partidos de México y en la final. Fue hermoso estar en el estadio de Lyon y escuchar el Cielito Lindo. ¿Otro Mundial?, pienso que ya no me han invitado porque soy de un humor más ácido y fuerte y no me gustaría ir a Brasil para hacer una versión light.

¿Si tuvieras una bola de cristal, qué verías de México en el Mundial?

Vamos a acabar endrogados con televisiones HD, en viajes carísimos a esos tres partidos y nos va a costar vender el coche e hipotecar la casa.

De un quinto partido, ni hablar.

Pues mira, ahorita no sabemos ni quién va a ser el portero titular. Podemos ser el patito feo, le ganamos a Camerún, empatamos contra Brasil, le ganamos a Croacia. Luego nos toca España, le ganamos al campeón y entonces sí a darle vueltas como mayates al Ángel de la Independencia. También podría soñar con ver al Atlas campeón. Ahí por el 2035.