Chivas

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de marzo.- El único jugador que ha anotado un autogol en 215 clásicos ha sido uno de los símbolos más grandes del Guadalajara: Fernando Quirarte.

En una cancha pantanosa del estadio Jalisco, en 1981, se encontró en el momento menos exacto en el área chica cuando rebanó un balón al querer despejar y la envió al fondo de la portería. Una paradoja tratándose de alguien que dio tantas alegrías.

Son cosas que suceden, gajes del oficio. Es un recuerdo muy amargo porque perdimos aquel partido de Liga, pero también tengo otros recuerdos bonitos. En un Clásico jugado en Los Ángeles ganamos con un cabezazo mío. Todos los Clásicos son así, por mucho que lo quieran hacer trillado, se pone todo en fuego y se juega con el alma”.

Las Chivas del Guadalajara siguen siendo el equipo con más prestigio en el futbol mexicano. Sin embargo, han cometido muchos pecados que lo tienen arrastrándose en la parte cercana al descenso.

Aunque su momento actual, en el que recibirá al América, es diferente como expresa Quirarte: los Clásicos son emocionales y se viven con nerviosismo antes de exponer la mejor versión de futbol.

Con las ausencias de Rafael Márquez Lugo y Omar Bravo por lesión, el ataque recaerá en Aldo de Nigris y Carlos Fierro, el novato al que muchos le ven madera para ser figura.

Chivas tratará de aprovechar una defensa americanista endeble, que ha aceptado 14 goles en 12 partidos, y que su cambio más sustancial ha sucedido al perder la verticalidad de sus laterales y poner a Pablo Aguilar en lugar del Maza Rodríguez, quien posiblemente regrese para tan vital encuentro.

El Clásico también tendrá un consuelo matemático, pues si las Chivas ganan podrán meterse entre los ocho de la liguilla, y quizá podrán sacar al América de la zona de clasificación.

Será también un duelo diferente al no poder estar las porras de ambos equipos. La rechifla que causó su comportamiento en el duelo contra el
Atlas ha provocado temor entre el graderío y la tajante decisión de Jorge Vergara, propietario del club, de no permitir el acceso a la porra oficial.

De por sí la situación no estaba rebosante de salud. Desde hace tiempo la gente no quiere a Vergara, quien sin embargo  aparece en los momentos en los que se debe sazonar un Clásico. No se olvida que de los últimos diez partidos contra el América, las Chivas han obtenido triunfos en la mitad de ellos.

A pesar de los esfuerzos y las largas y caóticas filas que se hicieron en el estadio Omnilife desde el miércoles pasado, los boletos oficialmente se agotaron, por lo que se espera un lleno desbordante, en el que la reventa también estará presente.

Las entradas, en manos de estos vendedores al pie de la avenida principal del inmueble, estaban entre los 450 pesos y los 2 mil en la zona preferencial del estadio que, a pesar de todo, vestirá sus mejores galas para tan importante encuentro.

 

América

Un América en entredicho y con horas bajas se asoma al Clásico. Todo está en su contra, además de que la propia afición, contenta con estos mismos jugadores que le dieron un título hace poco, mostró su malestar con el actual director técnico Antonio Mohamed.

Todo apunta a que la jaqueca del equipo viene desde el banquillo, en el que Mohamed tiene un crucigrama en las manos que no sabe cómo resolver. Las Águilas descoloridas no tienen el mismo funcionamiento que en los dos torneos anteriores, en los que alcanzaron el clímax de su capacidad.

El fenómeno por el que atraviesa Mohamed es alarmante. Aunque la directiva le ha prometido, desde el inicio, dejarlo toda la campaña, es posible que un descalabro de grandes magnitudes  provoque su despido.

El argentino se cura en humildad, y dice que el América no se juega la liguilla en los próximos dos clásicos, porque después de Chivas vendrá el Cruz Azul.

Se apretó el calendario. Mientras tanto disfruto mi trabajo, después el destino dirá. Todos los días se preguntan qué puede pasar conmigo, pero eso no lo sabemos”, dijo en la semana.

Sin embargo, la gente acudió a despedir a sus jugadores previo al viaje a Guadalajara. Ahí apapacharon a Rubens Sambueza, el elemento que estará bajo la lupa de todos por su potencial, pero además por su constante rutina de caer al césped al primer contacto.

Jair Pereira, defensa del Guadalajara, le llamó “chillón” a mitad de semana, pero no obtuvo respuesta de parte del naturalizado mexicano que tendrá que sacar lo mejor de su repertorio para ayudar al América a ganar. 

Las de las Águilas ha sido una campaña parecida a la del Guadalajara, pero se ha catalogado de manera diferente por el pasado ganador que tuvieron los de Coapa en los pasados dos torneos.

Incluso, en cuanto a números las cosas están muy parejas. Igual que Chivas, el América tiene 17 puntos. Los tapatíos han perdido tres partidos y los de Coapa cinco. El problema es que el América han perdido tres consecutivos y jugando de local.

La experiencia en este presente amarillo dicta que el equipo se comporta mejor como visitante, cuestión que ya no sirve de paliativo, porque el sistema no le agrada a sus aficionados ni tampoco está siendo efectivo.

“Tenemos que ganar. Vamos ilusionados con eso, porque es un Clásico. Vamos con mentalidad ganadora. Nos impondremos por 2-1. Nos urge para posicionarnos bien en la tabla”, comentó Jesús Molina.

 La afición del América, a pesar de las advertencias, encontró el modo de obtener boletos y preparar el viaje de forma espaciada a Guadalajara.

La barra más rebelde de las Águilas convocó una reunión en el Monumento a la Revolución, en el centro del Distrito Federal, para salir en diferentes camiones y por varias rutas hasta su destino. Han sido amagados por la autoridad que serán detenidos, pero ellos ya tienen todo el plan para reunirse en las tribunas del Omnilife.