CIUDAD DE MÉXICO, 30 de marzo.- Era miércoles 17 de marzo de 1954: España y Turquía se enfrentaban en un partido de desempate para la clasificación al Mundial de Suiza y, por entonces, no se recurría a la diferencia de goles como criterio de victoria en una eliminatoria de ida y vuelta, sino que avanzaba aquel que fuera capaz de ganar los dos encuentros en turno. Cada país tenía que visitar al otro y, en caso de no conseguir el objetivo completo, se jugaba un tercer partido en campo neutral.

Primero vencieron los españoles (4-1) en el Estadio Nuevo Chamartín, luego lo hicieron los turcos por 1-0 en Estambul y forzaron el duelo adicional, que terminó empatado a dos tantos. ¿Qué hacer entonces? Los penales no eran todavía una norma de desempate. Los organizadores decidieron que en una bolsa se meterían dos papeletas y que sería un niño con los ojos vendados el que definiera al ganador.

Los turcos pusieron su nombre en italiano (Turchie), creyendo que al estar en el país transalpino esto les daría un poco de suerte. España se limitó a poner una X como señal de identificación. El encargado de sacar el papel de la bolsa fue Franco Gemma, quien, rodeado de autoridades y cámaras fotográficas, determinó la eliminación de la Furia Roja. “Fue la mano maldita del futbol español”, recuerdan algunos historiadores. Aquella imagen precedió la Copa del Mundo de Suiza 54.

El torneo fue televisado por primera vez tras el surgimiento de Eurovisión, formada por la asociación de las cadenas de Alemania Occidental, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Reino Unido, Italia y Suiza.

Se transmitieron en total ocho partidos, siendo Francia-Yugoslavia el primero en ser seguido por varios países del mundo. A los 880 mil espectadores que acudieron a los estadios suizos, se sumaron cuatro millones más desde sus hogares.

Treinta y ocho federaciones se inscribieron para las eliminatorias. Dos de ellas, Uruguay (campeona en Brasil 50) y Suiza, se clasificaron de oficio. Las 36 restantes fueron distribuidas en 13 sectores, de los que debían salir 14 clasificados.

Argentina, otra vez por capricho, se mantuvo al margen y no participó. Tampoco lo hizo Colombia, que fue excluida de la FIFA por no respetar las normas de transferencia de los jugadores extranjeros en su Liga.  

La primera fase se disputó en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, con dos cabezas de serie (elegidas por designio) que no jugaban entre sí. En caso de que dos selecciones terminaran con la misma cantidad de puntos, debían disputar un partido de desempate. Los dos mejores clasificados avanzaban a los cuartos de final de forma directa.

Se marcaron 140 goles en 26 encuentros; Hungría (27) fue el combinado más goleador, de este torneo y de toda la historia.

La selección mexicana volvió a quedar eliminada en la fase de grupos con un par de derrotas ante Brasil (5-0) y Francia (3-2). José Lamadrid y Tomás Balcázar anotaron por el Tri; al equipo lo dirigía Antonio López Herranz.

Sorprendió la participación de Corea del Sur, aunque en dos partidos el guardameta Yung Hong Duk recibió 16 tantos:  Hungría 9-0, y 7-0 ante Turquía.

En los cuartos de final, el cruce entre Hungría y Brasil dejó una mancha conocida como La batalla de Berna, una de las grescas más violentas en la historia de las Copas del Mundo.

A pesar de la ausencia de Ferenc Puskas, Hungría desbarató a la selección brasileña con un rotundo 4-2, que, con la energía ya desbordada durante el partido, provocó el caos en los vestuarios.

Partidarios de ambos equipos saltaron al campo para repartirse golpes después del silbatazo final. La batalla siguió en los túneles de salida, donde intervinieron jugadores, entrenadores y directivos. Algunos testigos presenciales afirmaron que Puskas le pegó un botellazo a Pinheiro, mediocampista de la verdeamarela. La policía fue llamada por medio de altavoces.

El diario deportivo suizo Der Sports, afirmó en su editorial que el encuentro entre las dos selecciones fue “el más sucio del torneo y constituye un insulto a la deportividad”. Tres jugadores fueron expulsados por el árbitro inglés Arthur Ellis, quien luego se convirtió en comentarista de un programa de TV de la BBC.

A la final del Mundial de Suiza llegarían Alemania Federal y el cuadro húngaro; tuvo fecha el 4 de julio en el estadio Wankdorfstadion.

Contrario a lo sucedido días antes, el partido llevó el nombre de El Milagro de Berna: Alemania triunfó (3-2), nueve años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, y logró reconstruir su economía y desarrollo gracias a un sentimiento nacionalista surgido por el futbol.

 

La seductora máquina de futbol húngara

Aunque Alemania se reencontró con su espíritu ganador, Hungría cautivó al mundo con su potente delantera y su completo sistema de juego

 

La Copa Mundial de 1954 fue ganada por un equipo que no la merecía realmente, el equipo de Alemania dirigido por Sepp Herberger. El equipo verdaderamente digno de ella fue Hungría.

[...] En su maravilloso ataque se destacaba Boszik, marcador de punta derecha y NandorHidegkuti, centro delantero; la mayoría de los goles fueron convertidos por los cabezazos de Sandor Kocsis o con el potente pie izquierdo de su capitán, Ferenc Puskas.

[...] Lo que quizá fue el momento decisivo de la competencia fue la patada accidental que le pegó el mediocampista alemán Warner Liebrich a Ferenc Puskas  y que  le impidió participar hasta la final que no debió haber jugado. Convencido de que ganarían fácilmente a los turcos en el desempate, Sepp Herberger no le dio importancia a este partido y colocó en el campo de juego a un equipo que se componía principalmente de reservas. Los húngaros derrotaron a los alemanes con ocho goles, cuatro de ellos cabezazos de Kocsis.

[...]Pero el mejor partido, probablemente el más brillante de todo el torneo, con la excepción de la semifinal entre Hungría y Uruguay  fue el empate de Brasil con Yugoslavia en el Grupo 1.

[...] Entretanto, los brasileños se enfrentaron con los húngaros en lo que se llamó la Batalla de Berna; un gran partido que se degeneró en una exhibición de violencia.

Hungría marcó el primer gol  a los tres minutos mediante un tiro de esquina pateado por
Hidegkuti. Cinco minutos más tarde, éste le colocó el centro a Kocsis, quien cabeceó. Debido a la lluvia, la marcación se volvió más estricta.

A los quince minutos del segundo tiempo, Hungría convirtió un penal que pateó Lantos después que Pinheiros tocó la pelota con la mano. Por Brasil anoto Djalma y en una espectacular corrida y tiro de Julinho, el marcador quedó 3-2.

[...] La semifinal entre Hungría y Uruguay, jugada en Lausana fue inolvidable. Aunque Hungría añoraba a Puskas, Czibor le dio la delantera a los quince minutos y Hidegkuti con otro cabezazo convirtió otro gol, finalizando el primer tiempo 2-0.

Faltando 15 minutos para el término del encuentro, Schiaffino procuró el gol convertido por el argentino Hohberg y repitió tres veces la jugada. Pero la tercera vez Hohberg pegó en el poste . Dos esplendidos cabezazos de Kocsis en los últimos 5 minutos, le dieron la victoria a Hungría.

[...] En Berna se jugó la dramática e inesperada final. Hungría, con Puskas en el terreno de juego pudo haber desmoralizado a Alemania con su ataque abierto. Después de seis minutos, Boszik hizo un tiro que fue bloqueado y el gol fue anotado por Puskas.

En Alemania. Morlock convirtió el gol gracias al centro de Fritz Walter  y luego Rahn marcó otro de tiro de esquina. Turek, en el arco alemán, debió atajar continuamente  la pelota; Hidegkuti pegó en el poste, Puskas en el travesaño y Kohlemeyer despejó de la línea. Luego Eckel y Mai comenzaron a marcar estrictamente a los volantes-delanteros húngaros. Boszik entregó un pase a sus oponentes, Schaefer le cruzó a Fritz Walter, el cruce fue interceptado por Rahn quien entró con la pelota en el arco. Alemania había ganado. Cuando Puskas recibió el pase de Toth para marcar un gol, éste fue anulado por posición adelantada. Y cuando Gzibor pateó, Turek contuvo maravillosamente la pelota.

Hungría, cansada física y espiritualmente, por sus peleas con los  sudamericanos, pudieron haber sido los vencedores morales, sin embargo el éxito de Alemania no fue nada memorable.

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El almanaque del futbol