MADRID, 27 de marzo.- El Atlético de Madrid continuó ayer en el liderato de la clasificación a balón parado, la forma en la que sorteó las dificultades de su partido contra el Granada con un gol de Diego Costa (1-0), de nuevo decisivo para su equipo, reforzado en la lucha por el campeonato con sufrimiento y tres puntos valiosos.

Porque el conjunto madrileño, lejos de su mejor versión, no sólo respondió al triunfo del Barcelona dos horas antes, sino que también sacó mucho provecho de la derrota del Real Madrid, ahora a tres puntos, con una victoria mucho más cuantificable en el resultado que en el juego, pero imprescindible para seguir arriba.

No encontró el ritmo el Atlético en toda la primera hora. En su primer partido en el Vicente Calderón como líder en esta temporada -la anterior vez que defendió la primera posición fue en Almería-, al conjunto rojiblanco le costó desenredar el choque más de 60 minutos contra un rival mejor posicionado que hábil con la pelota.

Ya anunció Simeone rotaciones en este tramo del campeonato. Por ahí apareció en el once Cristian Rodríguez, recuperaron la titularidad Tiago y Villa y, por la sanción de Filipe Luis, entró en la alineación Insua. Cuatro cambios en el equipo, que ayer comenzó el choque por debajo de la incontrolable intensidad que acostumbra.

Incluso, salvo ráfagas intermitentes, como la que lanzó en el tramo final del primer tiempo, con unos cuantos córner seguidos y un gol anulado a Tiago, se sintió incómodo e inquieto la primera parte, con una sensación con la que muy pocas veces, quizá ninguna, se ha marchado al descanso en sus compromisos en casa esta temporada.

Porque su adversario, el Granada, tuvo al menos las mismas ocasiones que el Atlético en el primer tramo del choque. Tres opciones por cada bando. Las primeras fueron para el conjunto local, con un remate de Villa, otro de Miranda y un tiro de Arda Turan; las siguientes de su rival, agarrado a su velocidad por las bandas.

Un cabezazo de El Arabi, al que no llegó por milímetros Coeff para remachar; un zurdazo del delantero centro y un derechazo de Brahimi alertaron al Atlético, que ni profundizó por los costados ni encontró a Villa en el área ni desbordó con los desmarques de Diego Costa salvo en acciones contadas, todas con final intranscendente.

No lo veía nada claro el Atlético. Tampoco en el inicio de la segunda parte. No perdió su sólida estructura el Granada, no logró el conjunto rojiblanco la fórmula para desmontar el plan defensivo de su contrincante y los minutos pasaban sin oportunidades, apenas un cabezazo flojo de Villa y un tiro desviado de Gabi.

Simeone dio entrada a Sosa, primero, y a Diego Ribas, después. Dos futbolistas con visión de juego, con último pase, con cualidades para desarmar al Granada. Tuvo mucha influencia el centrocampista argentino en la reacción del Atlético por su golpeo de pelota, el que demostró en el saque de esquina que dio ventaja a su equipo.

Lo remató Diego Costa en el minuto 62. Siempre aparece cuando su conjunto le necesita. Marcó su gol número 32 en este curso, un tanto con una enorme transcendencia para el desarrollo de un partido problemático para el Atlético, porque el encuentro se había atascado en el 0-0 hasta que la estrategia encarriló una sufrida victoria.

Un triunfo que vale el liderato, en el que el equipo rojiblanco descontó una jornada en la carrera por la Liga, mantuvo la distancia de un punto respecto al Barcelona y aumentó a tres su ventaja sobre el Real Madrid a falta de ocho encuentros, aún un mundo para decidir una Liga en la que el Atlético, de momento, domina la cima.

cmb