LEÓN, 10 de marzo.- Sébastien Ogier volvió a sonreír y demostró con su victoria que está enfocado en refrendar la corona del Campeonato Mundial de Rallies con una actuación imponente en el Rally México, tercera fecha del WRC.

El francés de Volkswagen arrancó la temporada con una victoria en Mónaco y un sexto lugar en Suecia, con lo que se ubicaba en la segunda posición del campeonato, a cinco puntos de su coequipero, el finlandés Jari-Matti Latvala, pero esta semana, en León, demostró que no sólo su máquina es la mejor del mundial, también dio una gran muestra de manejo y finalizó la competencia con una ventaja de 1:12 minutos sobre Latvala.

“Estoy muy satisfecho, había dicho que sólo tenía una meta y era ganar este rally... lo conseguimos, así que estoy muy contento”, expuso el galo. “El camino es engañoso, de pronto está muy resbaloso, incluso en un momento salimos de una curva y encontré muchas piedras sobre mi línea de carrera, iba al límite, pasé sobre ellas y afortunadamente no hicieron un daño grave, pero así es aquí, no recuerdo algún Rally México en el que no haya encontrado muchas piedras en el camino.”

Ogier comenzó el día ganando la súper especial, que se corre en el autódromo, para de ahí partir hacia la sierra a administrar la ventaja, hasta que llegó al Power Stage, una etapa de 8.25 kilómetros que se transmite en vivo y que otorga tres puntos extra al ganador. Ahí el campeón del mundo exprimió a fondo su Polo WRC para superar por 1.8 segundos a Latvala y sumar tres unidades extra.

“Pensé en no ganar el Power Stage para no llegar a Portugal a abrir la pista el primer día, por que al parecer estará lloviendo los días del rally. Pero me pareció una tonteria dejar ir puntos que pueden ser importantes para el campeonato, así que veremos qué pasa en la próxima carrera.”

Sin embargo, la gran sorpresa de la jornada fue la actuación del belga Thierry Neuville, quien tras un dramático final pudo llegar a la meta y darle a Hyundai su primer podio en la historia en el WRC. El equipo coreano participó en el Mundial de Rallies entre 2000 y 2003, por lo que este año marcó su regreso a la categoría.

Neuville y su Hyundai i20 arrancaron el último día de competencia en el tercer puesto, mismo que trabajó muy bien, hasta que al final del Power Stage tuvo que detener el auto por problemas de calentamiento.

Tras minutos de expectativa, donde incluso parecía que abandonarían, el copiloto de Neuville, Nicolas Guilsoul, le puso agua y cerveza (que habían recibido al final de la última etapa) al sistema de refrigeración del motor para poder llegar al servicio final y confirmar el primer podio de Hyundai en su tercera carrera desde que volvieron al WRC.

“Tuvimos mucha suerte de poder arreglar el auto y llegar a la meta, fueron momentos muy estresantes, pero lo conseguimos”, dijo Neuville.