CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo.- Fue Darío Benedetto en estado de gracia.

La más reciente ocasión que marcó un gol fue hace tres semanas ante Monterrey, y en esa misma fecha también salió lesionado.

El caso es que Benedetto se volvió a ganar la titularidad en Tijuana y contribuyó con un golazo y un pase para Jaimen Ayoví con el que tramitaron un partido de amargura para Chivas con un marcador final de 2-0.

Fue una derrota decorosa para el Guadalajara que ha entrado en el espiral de otros torneos, porque merecía un resultado más abultado. Chivas está enfermo desde hace mucho tiempo y no parece tener remedio.

En los últimos tres partidos apenas ha acumulado cuatro tiros a gol. El equipo del desesperado José Luis Real ya suma 279 humillantes minutos sin gol.

El peor síntoma del Guadalajara es su escasa ambición y poca idea al frente. La única que tuvieron la falló Rafael Márquez Lugo, quien a pesar de las diferencias con su técnico fue titular, ante la ausencia, por lesión, de Omar Bravo.

Del lado de los Xolos, Benedetto jugó a otra revolución, intenso y fuerte. No lo pensó dos veces cuando apenas se encontró con el perfil correcto para mandar un disparo de derecha que curveó antes de entrar al arco de Toño Rodríguez, tan sorprendido como todo el estadio, apenas y pudo parpadear.

Fue Benedetto quien sostuvo al equipo, pero lo cierto es que Xolos cada vez juega mejor, sobre todo en casa donde se hace mucho más fuerte.

Tuvo varias oportunidades que Rodríguez se cansó de despejar, y en todo momento devoró el césped, enfrentando una débil resistencia que puso la zaga del Guadalajara.

Cuando menos lo pensó, Jair Pereira le vió los números a Benedetto. El argentino le hizo un amague que dejó por completo desbalanceada la defensa, y al enfilarse a la portería por un costado, cedió con inteligencia y precisión a Jaimen Ayoví para que sentenciara el juego.

En Chivas, la desesperación cundió y Néstor Vidrio se fue expulsado. Así no hay quien pueda.