RÍO DE JANEIRO, 4 de marzo.- Zico, figura de la selección brasileña en los años ochenta, goleó de nuevo en el sambódromo de Río de Janeiro, al coronar el desfile de una escuela de samba en la noche grande del carnaval, que se vistió de futbol a 100 días del inicio del Mundial.

El ex jugador, que ayer cumplió 61 años, atravesó el sambódromo en lo alto de la última carroza del desfile de la escuela Imperatriz Leopoldinense, que dedicó por entero su desfile y su canción de samba a la vida del delantero.

Vestido con una casaca roja y negra, los colores del Flamengo, su equipo de toda la vida, Zico entró en el sambódromo encima de una corona que giraba como un carrusel y que lo obligaba a bailar continuamente.

El sambódromo, abarrotado por cerca de 72 mil personas, recibió al astro con una ovación estruendosa, que llegaba a ensordecer las batidas de los centenares de tambores, timbales y bombos que animaban el cortejo.

En las gradas se veían muchas camisetas del Flamengo, uno de los equipos más populares de Brasil, y un grupo en el sector 1, una zona de graderíos baratos, llevó un cartel para desearle "felicidades" a Zico por su cumpleaños, que acababa de pasar cuando él hizo su aparición en el recinto.

72 mil espectadores acudieron al sambódromo

Metido en su papel carnavalesco, Zico cantó con ganas la samba de la escuela, de estribillo pegadizo, que imita los cánticos de las hinchadas brasileñas y que le pedía al futbolista "Zico haz un (gol) más para que lo veamos".

En otra estrofa la canción cita una frase del himno del Flamengo "¡vencer, vencer, vencer!", que tuvo gran acogida entre el público carioca, que en su mayoría es seguidor de ese club.

Los responsables de la escuela de samba también tuvieron guiños para otros clubes locales y llevaron a la "pasarela de la samba" a otros ex futbolistas, como el luso-brasileño Deco, que cerró su trayectoria en el Fluminense, y Edmundo, que hizo gran parte de su carrera en el Vasco da Gama.

Otro astro de la selección brasileña, Rivelino, abrió el desfile subido en la primera de las carrozas de Imperatriz, que llevó a la avenida a tres mil 400 bailarines y músicos.

Numerosos disfraces hacían alusión a balones de futbol y a los 333 goles que Zico anotó en el estadio Maracaná, que queda a escasos tres kilómetros del sambódromo y que el próximo 13 de julio será sede de la final del Mundial.

Arthur Antunes Coimbra "Zico" nunca llegó a la final del Mundial, pero siempre se le recordará por ser la estrella de la selección brasileña que quizá desplegó el futbol más bonito en los Mundiales de España'82 y México'86.

También hubo espacio para homenajear el paso de Zico por los banquillos como entrenador, en especial, su etapa al cargo de la selección japonesa, con una carroza dedicada a ese país, precedida por un grupo de geishas, cuya aparición en el sambódromo llevó al delirio a un pequeño grupo de turistas niponas.

La escuela Vila Isabel, que dedicó su desfile a la pluralidad de naturaleza brasileña, se destacó por la sensualidad de las reinas de belleza, actrices y modelos que precedían las carrozas más importantes, lo que, al igual que los disfraces o la calidad de la música, también es un punto analizado por los jurados que ponen nota a los desfiles.

Además de la escuela de Zico, también desfilaron las escuelas Mocidade Independente de Padre Miguel, União da Ilha y Portela, mientras que estaba previsto que cerrase la fiesta Unidos da Tijuca, una de las escuelas con más éxito en los últimos años.

ald