CIUDAD DE MÉXICO, 3 de marzo.- Miguel Herrera, (Hidalgo, 1968) atisba una posibilidad de ser primero de grupo en el Mundial 2014. Dice  que se le puede ganar a Brasil, aunque es complicado. Así es el entrenador de México en la próxima Copa del Mundo, un hombre que para los ojos extranjeros tiene más un discurso pasional. Los momios ponen al Tri como una víctima del Grupo A que comparten también Croacia y Camerún.

Se dice de usted que tiene más pasión que táctica...

No  creo, a lo mejor es por las imágenes de los festejos, pero mi pasión y entrega se demuestra en mis actos, aunque también es cierto que mi táctica se ve en los equipos que dirijo y en eso creo que los míos juegan bien al futbol, atacan teniendo campeones de goleo y defensas sólidas.

Hace 20 años, como jugador, se le escapó la oportunidad de un Mundial, ¿siente que esto le llega como una revancha?

Decía Carlos Gardel que 20 años no es nada, pero no lo miro como una revancha. Es muy diferente ser jugador a técnico. Es mi oportunidad de estar en un Mundial y ahora que se me abrió esta puerta la voy a aprovechar, son sentimientos ajenos. Como jugador me quedé con las ganas.

¿Fue por culpa del entonces técnico  Miguel Mejía Barón?

Con Mejía Barón no hay relación. Cuando puede él me ataca, pero me da lo mismo. De repente se malinterpreta el carácter en selección. Siempre hablan que eso se necesita. Alabaron a Cuauhtémoc Blanco y a mí me sacaron por lo mismo. Es decisión de cada persona moldear su forma de ser. Mi determinación y trabajo me han llevado hasta acá. Hoy soy el líder del grupo y si mi cabeza me lleva a la perdición, arrastro con ello a todos, estoy consciente de eso.

Hace poco lo vieron en las fiestas de Coyoacán, ¿se siente un ícono de la cultura popular?

Creo que soy del pueblo, no sé si como El Ratón Macías o Rubén Púas Olivares, pero vengo de una familia humilde que ha salido adelante por su trabajo. Convivo, vivo y disfruto con muchas personas. El tiempo dirá si sigo en el corazón de las personas por lo que haga.

Dicen que el seleccionador es tan famoso como el  Presidente de la República.

No, tampoco me digas eso que me presiono de más. La fama es efímera, como un aire en la mano. Si se hace bien el trabajo, el reconocimiento es parte de todo esto.

¿Anda ansioso por empezar el Mundial?

No, más bien con ganas de que las cosas se empiecen a dar como queremos. La ansiedad hace que se tomen decisiones apresuradas y no es el caso. Estoy contento y con el deseo de que la gente vea lo bien que andará el equipo con lo que traemos.

¿Durante la Copa del Mundo seguirá con sus festejos efusivos o se recatará?

Seré el mismo. Cuando meta un gol mi equipo voy a brincar y festejar, lo que cuidaré es ser mesurado con los árbitros para concentrarme en el partido. Trabajo ahora para no reclamar. A veces se platica con el abanderado y creen que es una ofensa, pero espero que no pasé de ahí.

¿Y jugará con línea de cinco defensas?

Pues es una forma de plantear los partidos y es como me gusta. Así lo hizo La Volpe en el Mundial (Alemania 2006) y no es una mala formación. El que no se estile mucho no quiere decir que esté mal, sino que hay que saber sacarle provecho.

¿Pase lo que pase, se siente satisfecho?

Hasta ahora sí, me siento un ganador como técnico y porque conseguiré lo que para mi gusto es lo más grande de un entrenador: dirigir a su país en el Mundial, por eso me siento feliz, pero no conforme. No tengo techo y por lo mismo trabajo a diario para conseguir lo que me propongo.

¿México no ha pasado de octavos de final por miedo?

No, hemos visto selecciones sólidas. Hay eliminaciones donde México fue mejor siempre pero desafortunadamente no se dieron las cosas. El Tri tiene personalidad y así lo miran en el extranjero.

¿Le teme a algo?

Le tengo respeto a muchas cosas. Lo único que me atemoriza en la vida es perder a una de mis hijas, porque el proceso natural y bíblico es que los hijos entierren a los padres. Eso me causa un terrible temor, verlas enfermas o en problemas, pero por fortuna todo está bien y puedo concentrarme en la selección.

¿De dónde le viene lo valiente?     

Me forjé en la calle y con golpizas, ahí te haces de un carácter gallo, duro, peleonero. También en casa fue difícil sin tener la sombra de un padre, aunque fui criado por puras mujeres determinadas como mi madre y mi abuela, que en paz descanse. A las únicas personas que idolatro en la vida son a ellas dos.

¿Y ese valor cómo se lo pasa a 23 futbolistas?

Hablando, estando encima de ellos, pidiéndoles concentración y que se preocupen por el equipo. Tenemos que demostrar las cualidades que tenemos y resaltar todo lo que pueden hacer en un escaparate como el Mundial.

Recapitulemos: México en Brasil necesita valor, confianza ¿y..?

Determinación, futbol y por supuesto contundencia al frente de la portería.

¿Qué amuleto se llevará a Brasil?

Desde jugador nunca creí en hechizos ni cábalas. Mi trabajo es el mejor amuleto. Me llevo libros como compañía, pienso en tres. Creo que empacaré el último de Jorge Valdano, Los 11 poderes del líder, y otras dos novelas que aún no decido.