ACAPULCO, 26 de febrero.- Con un carácter bien forjado, con el apoyo de una economía familiar que le puede dar lo que un tenista necesita, y con un talento que el lunes sorprendió, el tijuanense Tigre Hank tiene la posibilidad de convertirse a corto plazo en el tenista que México espera desde hace más de dos décadas.

Hijo del empresario Jorge Hank Rhon y familiar del exgobernador del Estado de México, Carlos Hank González, el tenista perdió en su debut en el Abierto Mexicano de Tenis, pero la forma en que le peleó a Sam Querrey, 56 de la ATP, le dio para pensar que tiene potencial para desarrollar una buena carrera deportiva.

“Fue la primera vez que jugué contra un jugador de gran nivel. No sé qué tanto me vaya a ayudar, pero en este momento me aclaró muchas cosas”, explicó Hank, quien cayó por parciales de 6-7 (5/7), 6-4 Y 6-3, en 1:55 horas. “En el partido me di cuenta que tengo lo necesario para estar aquí y que puedo competir a este nivel. Me da mucha seguridad y muchos ánimos para seguir trabajando.

“Sí, creo tener la capacidad de meterme al Top 100. ¿Cómo lo voy a hacer? Trabajando duro. Mi entrenador me ha estado ayudando los últimos 12 años y voy por buen camino. Puedo desarrollar mis habilidades más y creo que en el futuro me puede ir bien”, añadió.

La personalidad de Hank hace honor a su nombre, del que explicó su procedencia.

“Me acaba de decir mi mamá que mi papá lo escogió desde antes de que naciera, pero que la convenció cuando nací con dos lunares pequeños en la pierna y que eran como dos rayitas y que ella le dijo ‘bueno está bien, le ponemos Tigre’ y es un nombre muy padre, a todo mundo se le pega rápido y me conocen personas rápidamente por el nombre”, explicó.

Aunque se podría apostar que el futuro del hijo del empresario tijuanense estaría en el futbol, debido a que son propietarios de los Xolos de Tijuana, Tigre se decidió por la soledad en la cancha de un tenista, del que un triunfo o una derrota depende de sí mismo, y no de otros compañeros en el terreno.

 “El tenis es un deporte individual y a mí no me gusta echarle la culpa a nadie y que nadie se eche la culpa entre ellos, y mucho menos pelear entre los mismos compañeros del equipo, entonces es un deporte individual en el que no salgo enojado, salgo de buenas gane o pierda”, dijo. “Doy mi mejor esfuerzo y si gano o pierdo es mi culpa y tomo mis decisiones”.

Tigre ocupa la posición 646 del ranking mundial de la ATP, algo que luce “normal” por el momento que vive el tenis nacional, pero el joven de 22 años acaba de regresar tras dos años de ausencia, debido a que decidió retomar su carrera universitaria, aunque cambió por consejo de sus propios padres.

 “Regresé con una mentalidad distinta, más dispuesto, más positivo a lo que hacía, más abierto y con ayuda de mi papá, de mi mamá, de mis entrenadores, Álvaro Bedolla y Gabriel Jaramillo, pude salir adelante y quiero seguir avanzando”, concluyó.