MADRID, 25 de febrero.- El Olympiacos del entrenador español José Miguel González, Míchel, dio el golpe de la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones y ganó 2-0 al Manchester United, que sobrevive en un estado de coma del que deberá despertar con una difícil remontada en Old Trafford.

El delantero mexicano, Javier “Chicharito” Hernández sólo calentó en el segundo tiempo, pero no tuvo actividad.

Míchel se enfrentaba al mejor escaparate que jamás ha tenido en su etapa como entrenador. Cuando dirigió al Rayo Vallecano, Real Madrid Castilla, Getafe o Sevilla, nunca se vio en unos octavos de final de la Liga de Campeones ante todo un Manchester United.

Sin embargo, el cuadro inglés no es el que era cuando Alex Ferguson era el amo y señor del club. Con David Moyes en el banquillo es un equipo gris, previsible y sin ideas. Se encuentra en un claro periodo de transición, deambulando por la Premier League sin un rumbo coherente y, hasta hoy, por lo menos se mantenía firme en Europa.

Después de completar una buena primera fase, el Olympiacos sacó a relucir muchas de las carencias del bloque inglés. Los hombres de Míchel se están convirtiendo en una de las sorpresas agradables de la competición y hoy demostraron que pueden seguir por el continente.

30 mil espectadores en el estadio Georgios Karaiskakis

Lo hicieron durante casi 90 minutos, con un planteamiento eficiente marcado por la fuerte presión hacia los jugadores del Manchester y por contragolpes efectivos para desequilibrar el marcador.

Éste se movió en el minuto 38, cuando el argentino Chori Domínguez desvió con algo de fortuna un disparo de Giannis Maniatis que llevaba una dirección totalmente errónea. Hasta ese momento, el Manchester no había hecho absolutamente nada. Que Wayne Rooney se moviera por el centro del campo, a veces hasta actuando de medio centro, era un claro síntoma de lo perdido que anda el cuadro inglés.

Los primeros 45 minutos transcurrieron con el Olympiacos fuerte y eficiente en sus escasos acercamientos ante un rival perdido. Así concluyó el primer acto, casi menos desastroso para los ingleses que el segundo, en el que los griegos sellaron un marcador muy interesante para sus futuros intereses.

Míchel arriesgó en la reanudación y durante 15 minutos Olympiacos adelantó sus líneas para ir por el segundo tanto. La teoría se llevó a la práctica y el costarricense Joel Campbell marcó un golazo desde fuera del área tras deshacerse de Michael Carrick con un espectacular túnel.

Esa acción simbolizó la actuación del Manchester. Ese balón que pasó entre las piernas de Carrick y que luego besó la red de la portería que defendió David De Gea, fotografío la desesperación inglesa.

Con media hora por delante, el Olympiacos supo aguantar el resultado y sólo tuvo que sufrir un sobresalto que puede valer una eliminatoria. A Míchel casi le dio un ataque cuando a nueve minutos del final el holandés Robin Van Persie mandó a las nubes un disparo desde el punto de penalti.

Ficha técnica:

2.- Olympiakos: Roberto; Salino, Manolas, Marcano, Holebas; Maniatis, N'Dinga, Chori Domínguez (Machado, min. 75); Campbell (Fuster, min. 66), Hernán Pérez (Valdez, min. 85) y Olaitan

0.- Manchester United: De Gea; Evra, Vidic, Ferdinand, Smalling; Cleverley (Kagawa, min. 60), Carrick, Rooney; Young, Valencia (Wellbeck, min. 59) y Van Persie

Goles: 1-0, min. 38: Chori Domínguez; 2-0, min. 54: Campbell.

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA). Mostró cartulina amarilla a Evra (min. 2) y a Ferdinand (min. 90) por parte del Manchester United.

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