LAS VEGAS, 23 de febrero.- "Para ganarle a la campeona, debes derrotarla en todos los aspectos". Esas fueron las palabras de Sara McMann durante la presentación de la función principal de UFC 170. El duelo de las medallistas olímpicas estaba listo.

Una noche que empezó con un prometedor debut de Aljamain Sterling en las preliminares, le siguió de manera espectacular con la victoria de "Wonderboy" Thompson, para continuar con la confirmación de MacDonald en el peso welter. Después llegó Cormier, dejando a Cummins en ridículo tras solo 1:19 de pelea. Tal vez el debutante en la UFC tenga futuro, pero esta pelea en este escenario le llegó muy pronto y se notó, la apuesta de Dana White se vio más como un acto desesperado por no tener una pelea co-estelar.

Todo hasta ese momento iba acorde a la lógica que dictaba el ranking, pasadas peleas y hasta los momios en los distintos casinos de esta ciudad. Pero faltaba una pelea, la que dictaminaría en que manos se quedaría el que todavía es el único cinturón dentro de la rama femenil.

Tras las indicaciones iniciales arrancó la estelar con la energía en lo más alto, haciendo recordar las palabras de Cormier dos días atrás "... Por eso las peleas callejeras duran tan poco, quedan exhaustos tras 15 segundos, por tanta emoción" Así se sentía a McMann emocionada y por lo tanto descuidada.

Y si había quedado un sentimiento de que habían dejado correr la pelea de Pyle por más tiempo de lo necesario, lo contrario ocurrió en la pelea estelar. Un rodillazo en el hígado llevó a McMann al suelo y al referee a parar la pelea tan solo 1:06 después de haber iniciado de manera espectacular. 

Las repeticiones en las pantallas del Mandalay solo reforzaban el sentimiento generalizado, pero el resultado fue el mismo que en todas las otras defensas de título de Rousey. Ronda saliendo del octágono con el cinturón de campeona, y por lo que se vio en las que se enfilan como posibles retadoras, no se ve que pronto cambie ese final en sus peleas. 

fdr