CIUDAD DE MÉXICO, 20 de febrero.- Juan Maldad comenta:

El pasado miércoles 5 de febrero, el hombre de la máscara de plata fue recordado con una misa en su memoria, realizada en la Basílica de Guadalupe, con motivo del 30 aniversario de su fallecimiento.

Estuvieron presentes varios gladiadores quienes lo siguen tomando como un ejemplo para dedicarse a este deporte, El Hijo del Santo ha engrandecido el personaje, por lo tanto se está preparando un documental de la vida del plateado contada por su vástago.

Nuestro homenaje en este espacio, consiste en recordarlo con un trepidante combate que sostuvo el viernes 3 de octubre de 1975 en la Arena México frente al Perro Aguayo disputando máscara contra cabellera.

El Perro Aguayo nació el 28 de enero de 1946 en Nochistlán, Zacatecas, se había preparado con Chico Hernández y Diablo Velasco, su debut ocurrió en La Arena Oblatos de Guadalajara en 1967 y en 1969 ganó el campeonato welter de ese local, además obtuvo las tapas del Delfín Verde y el Vengador.

Su presentación estelar tuvo lugar en La Arena Zayula el 10 de mayo de 1970, acompañado de Red Terror enfrentó a Indio Jerónimo e Indio Medina.

Con esas cartas de recomendación enfrentó a rivales de primer nivel como Ringo Mendoza, Faraón, Alfonso Dantés entre otros, ganando el campeonato mundial de peso medio, logrando varias defensas exitosas, una de ellas muy apretada frente al Santo el viernes 26 de septiembre en el local de la colonia Doctores.

De ahí surgió el reto de apuestas, que se llevó a cabo ese viernes 3 de octubre de 1975 como mencionamos antes, Aguayo salió decidido a todo y aplicando llaves fulminantes y efectivas se llevó la primera etapa, el plateado reaccionó y el combate se tornó violento, apareció sangre en el rostro de ambos contendientes.

Perro Aguayo destrozó la máscara plateada, esto enfureció al Santo quién azotó varias veces a su rival contra los postes del ring, incluso recibió amenaza de réferi con ser descalificado si continuaba con esa actitud, sin embargo Santo se llevó la segunda ronda.

Una larga y desgastante tercera caída continuó con las acciones, ambos se castigaban con saña, estaban desfallecidos pero con mucho valor y casta, el plateado logró colocar la espalda de su oponente en la lona y de manera dramática se anotó el triunfo.

Valioso para el experimentado enmascarado que continuaba así su trayectoria intachable mientras que para Aguayo era una oportunidad más de crecimiento luchístico y que le reportaría éxitos en su carrera más adelante.

hch