RÍO DE JANEIRO, 20 de febrero.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, realizó hoy una visita inaugural al Beira-Río, el estadio de la sureña ciudad de Porto Alegre en que se disputarán cinco partidos del Mundial Brasil 2014, luego de que un acuerdo garantizara su condición de sede de la competición.

Rousseff dio un puntapié simbólico en el centro de la cancha en un acto para el que fueron invitados varios de los obreros responsables de los trabajos de modernización del estadio perteneciente al club Internacional de Porto Alegre.

Pese a que las obras del Beira-Río fueron concluidas, a que el Inter ya disputó el pasado sábado el primer partido de prueba previo al Mundial y a que el estadio fue aprobado y elogiado esta semana en una visita por el secretario general de la FIFA, Jerôme Valcke, su inauguración formal está prevista para abril.

Ello debido a que aún están pendientes las estructuras provisionales, como salas de prensa, que la FIFA exige para el Mundial y que serán desmontadas después de la competición.

La condición de Porto Alegre como sede del Mundial llegó a ser puesta en duda la semana pasada cuando la dirección del Internacional anunciara que no aportaría los 30 millones de reales (unos 12.5 millones de dólares) necesarios para costear esas estructuras provisionales.

El club alegó que el estadio estaba concluido y que cualquier estructura provisional para el Mundial tendría que ser asumida por las autoridades de Porto Alegre o por la FIFA.

Pero el Inter, la alcaldía de Porto Alegre y la gobernación del estado de Río Grande do Sul llegaron el miércoles a un acuerdo que garantiza las obras y la condición de Porto Alegre como sede del Mundial, según un comunicado divulgado hoy por la FIFA.

El acuerdo, según la nota, prevé la presentación de un proyecto de ley que ofrece incentivos fiscales a las empresas privadas que costeen las obras y la movilización de estructuras permanentes de propiedad de la alcaldía y de la gobernación.

La solución permitió que Rousseff realizase una visita inaugural al estadio sin recibir ninguna reivindicación y sin ningún tipo de presión.

La mandataria fue recibida en el césped del Beira-Río por los jugadores del Inter y por diferentes autoridades, y dio el puntapié simbólico al lado del centrocampista argentino Andrés D'Alessandro, uno de los mayores ídolos del equipo.

En la ceremonia también participaron Valcke; el ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo; el gobernador de Río Grande do Sul, Tarso Genro; el alcalde de Porto Alegre, José Fortunati, y el ex futbolista Ronaldo, que forma parte del Comité Organizador Local del Mundial.

Rousseff permaneció 15 minutos en el estadio y se fotografió junto a varios de los obreros invitados al acto.

Brasil ya inauguró siete de los 12 estadios que serán palco del Mundial y otros tres, los de Porto Alegre, Manaos y Cuiabá, están prácticamente concluidos.

El que más preocupaba era el de Curitiba y la FIFA llegó a darle un ultimátum a los responsables de las obras, pero el pasado martes Valcke confirmó a la ciudad como sede del Mundial y dijo que su inauguración está prevista para el 15 de mayo, prácticamente un mes antes del partido inaugural de la competición.

De esta forma, el estadio Arena da Baixada de Curitiba será el último en ser inaugurado, por detrás del Arena Corinthians Sao Paulo, otro de los que más preocupa a la FIFA por los atrasos en las obras y cuya entrega está prevista el próximo 15 de abril.

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