Lesión de codo

La lesión llamada codo de tenista, o tennis elbow, es posiblemente una de las lesiones más conocidas y populares del deporte blanco.

La lesión del codo de tenista es conocida medicamente como epicondilitis, y afecta a los radiales que se encuentran en la cara externa del codo.

La lesión se produce en gran parte a los pequeños traumatismos o golpes mínimos que surgen cada vez que el jugador le pega a la pelota con la raqueta.

Además, existen elementos como el brazo, la técnica, y hasta la tensión de las cuerdas de la raqueta, que influyen en la aparición de la lesión.

Lesiones en los hombros

Para un tenista, las lesiones en los hombros son tan molestas como comunes, especialmente la tendinitis en el manguito de los rotadores, mismos que se encargan de darle, como su nombre lo dice, rotación a los brazos.

Es un grupo de cuatro músculos que hacen que los jugadores sufran de fuertes molestias debido al movimiento del brazo en cada golpe, especialmente en el momento del saque, en el que el brazo da un giro por completo por encima de la cabeza del jugador.

De no cuidarse adecuadamente, se corre el riesgo de que la tendinitis termine con una ruptura del tendón que acabará con el jugador en una mesa quirúrgica y un descanso obligado de al menos un par de meses.

Lesiones comunes de tobillo y rodilla

Los constantes arranques cortos y explosivos en diferentes superficies durante al menos unas 30 semanas al año, provocan que las rodillas y tobillos de los tenistas, siempre estén expuestos a las lesiones.

Una de las más habituales es el esguince de tobillo, y es normalmente el ligamento lateral externo el más afectado.

Mientras que la rodilla sufre mucho de tendinitis y lesiones de ligamentos, los cuales juegan un rol muy importante en la estabilidad de la articulación.

Otra lesión común de rodilla es el desgarre de meniscos, y desde luego, un ruptura del tendón de Aquiles.

Muñecas, partes más expuestas a las lesiones

Las muñecas de los tenistas es una de las partes más expuestas a las lesiones debido a la firmeza que deben tener al momento de golpear, pero a la vez el giro que se le da para darle efecto necesario a la pelota provocan constantes y severas lesiones en muchos jugadores.

Los problemas van desde un severo esguince provocado por distensión o sobre estiramiento, hasta una ruptura de ligamentos.

Otro problema es la luxación o la tendinitis, especialmente por uso excesivo de la articulación al momento de golpear, y al debilitarse el tendón la repetición de movimientos como saque, golpe de derecha, golpe de revés y servicio, debilita el músculo provocándole la inflación.

La lesión menos frecuente

Un desgarre muscular es tal vez, la lesión menos frecuente no sólo en el tenis, sino en cualquier actividad deportiva que se realice, los cuales ocurren frecuentemente por movimientos rápidos y explosivos, aunque pueden prevenirse con un buen calentamiento seguido de estiramientos adecuados.

En algunas ocasiones este tipo de lesiones son provocadas por estrés que incluso puede llegar a una fractura, provocadas en la mayoría de los casos por un incremento en el ritmo de entrenamientos, ya que cuando el músculo se cansa, el hueso está sujeto a más estrés.

Las rupturas pueden presentarse en tibia y peroné o en el hueso escafoides o metatarsales del pie.

Murray es operado de la espalda

El escocés Andy Murray estará presente por primera vez en su carrera en las canchas del Abierto Mexicano de Tenis, que para esta edición se jugará en superficie dura.

Pero a finales de septiembre el británico, campeón de Wimbledon en 2013, fue intervenido quirúrgicamente de la espalda para quitarle las molestias que arrastraba desde la temporada 2011, y que volvieron a presentarse en el Masters 1000 de Roma de 2013, torneo del que optó por retirarse para estar lo mejor posible de cara a la temporada sobre pasto.  

Murray ganó el Abierto de Queen’s y, posteriormente se coronó en la catedral del tenis del mundo, por lo que el tiempo le dio la razón.

Lesión en la muñeca frena a Del Potro

Justo cuando su carrera comenzaba a tomar un rumbo que muchos expertos llegaron a pronosticar, que en poco tiempo brincaría a la cima del ranking de la ATP, el argentino Juan Martín del Potro, quien jugó en 2006, sufrió de una lesión en la muñeca que lo obligó a parar durante casi un año.

En septiembre de 2009, el de Tendil derrotó en la final del Abierto de Estados Unidos al suizo Roger Federer, lo que le ayudó a dar el brinco que lo metió entre los primeros cuatro del mundo.

Sin embargo, la lesión y posterior cirugía de muleca derecha en el tendón cubital del extensor carpiano, detuvo el gran paso de Del Potro, quien desde entonces no ha vuelto a ganar un torneo de Grand Slam. 

Las lesiones acompañan a Nadal

A lo largo de su carrera profesional, el español Rafael Nadal, campeón del Abierto Mexicano  en 2005 y 2013, ha sido víctima constante de las lesiones, lo que hacen presagiar que el de Manacor no tendrá una carrera en el deporte blanco tan larga como la de Jimmy Connors, André Agassi o el mismo Roger Federer.

En el 2008 una tendinitis, primero en el cuádriceps, y posteriormente en ambas rodillas, obligaron a Nadal a parar un buen rato, lo que le costó perder el número uno del mundo.

En 2012 Rafa se detuvo durante siete meses por una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda, y hace unas semanas perdió la final del Abierto de Australia ante Wawrinka, en parte por una molestia en la espalda.

Federer nunca ha dejado un partido sin completar

Los jugadores de tenis, como cualquier deportista en otras disciplinas, son víctimas constantes de las lesiones que los obligan a detenerse para la recuperación adecuada.

La gran mayoría de tenistas han tenido que desistir de seguir jugando varios torneos a lo largo de su carrera, aunque casi como todo en la vida, siempre hay una excepción.

 Desde que en 1999 el suizo Roger Federer se convirtió en tenista profesional, las lesiones lo han respetado y es el único en la historia en tener más de mil partidos, mil 148 para ser exactos, en los que nunca ha dejado un partido sin completar a causa de una lesión.

Dos finales de Grand Slam se definen por abandono

Desde 1968, cuando inició la era profesional del tenis, solamente dos finales de un torneo de Grand Slam se definieron por abandono de uno de los dos contendientes. Ambos casos se dieron en el Abierto de Australia, el cual se juega en altas temperaturas en el verano austral.

En la final varonil de 1990, el checo Ivan Lendl superaba 4-6, 7-5 y 5-2 a Stefan Edberg, cuando el sueco decidió retirarse debido a calambres abdominales.

En la final femenil de 2006, Amelie Mauresmo superaba fácilmente a Justine Henin por 6-1 y 2-0, cuando Henin, también por molestias estomacales, se retiró del partido.