CIUDAD DE MÉXICO, 20 de febrero.- Despilfarró el León la oportunidad de ganar de visitante en la Copa Libertadores. El equipo de Gustavo Matosas superó la vicisitud de jugar a más de tres mil 500 metros de altura, viajar más de 12 horas hasta La Paz, Bolivia, pero le faltó la puntería para vencer la resistencia del portero Romel Quiñones.

En los pies de Rafael Márquez se escapó la oportunidad de convertirse en el tercer equipo mexicano en ganar en la casa del Bolívar,  el estadio Hernando Siles. De nada sirvió la maestría del capitán de los Panzas Verdes, Márquez fue predecible, disparó  a la izquierda, sin potencia, y Quiñones aprovechó para tomar el papel estelar y convertirse en la figura del encuentro al detener el penal que le permitió empatar a uno a su equipo.

La obra de la visita la comenzó Mauro Boselli a los dos minutos del partido. El argentino, el futbolista del plantel de León que ha ganado una Copa Libertadores, aprovechó un pase de Carlos Gullit Peña y desde afuera del área venció al arquero del Bolívar. El único detalle que no supo resolver Quiñones en los 90 minutos de partido.

El técnico Gustavo Matosas, viejo conocido del torneo continental, nunca ocultó que su objetivo era trascender en la Copa Libertadores. Por eso, La Fiera desde el principio del encuentro mostró que su misión eran los tres puntos y comenzar a dosificar sus energías para poder mantenerse con vida en los dos campeonatos que disputa.

Los deseos del técnico uruguayo no fueron materializados por sus futbolistas. Mauro Boselli dos veces perdió en el mano a mano con el portero del Bolívar y Luis Montes desaprovechó su oportunidad de anotar algún tanto al mandar su remate de cabeza a las manos de Quiñones.

En el complemento, el Bolívar permitió que William Yarbrough demostrara algunas atajadas de su catálogo y evitara la igualada hasta el minuto 66, cuando el español Juanmi Callejón, ex jugador de fuerzas básicas del Real
Madrid, envió un centro que no pudo cortar ningún zaguero y William Ferreira apenas desvió para vencer al portero visitante.

Por unos minutos, el León se estremeció hasta el punto de permitir la reacción del equipo boliviano. La sensación que el local podía remontar sólo fue frustrada por las oportunas atajadas de Yarbrough, quien no demoró en recuperarse del golpe anímico que representó el empate a uno.

Pasados los instantes de desconcierto y con Franco Arizala, además de Matías Britos, en el ataque, León volvió a encerrar a su rival en su propio campo y mantener la ilusión de escapar con un triunfo.

La dificultad geográfica, llamada altitud, comenzó a jugar en contra de los muchachos de Gustavo Matosas. Eisner Loboa prefirió no ofender más por el extremo izquierdo y eligió una faceta más conservadora, al igual que el resto de su equipo.

Britos y Arizala, aún frescos, eran los dos futbolistas que trataban de vencer la resistencia del Bolívar y la ocasión llegó al minuto 83.

Franco Arizala fue derribado dentro del área y el árbitro no dudó en marcar penalti, el tercero a favor de los Panzas Verdes en lo que va de la competencia.

Rafael Márquez pidió el esférico y se paró enfrente del portero Romel Quiñones. El capitán esmeralda no tuvo la pericia para convertir la oportunidad en gol y el Bolívar salvó el empate a uno en casa.