CIUDAD DE MÉXICO, 18 de febrero.- En 1988 cuatro militares jamaiquinos tuvieron la osadía de viajar a territorio canadiense, soportar heladas bajo cero, treparse a un trineo olímpico y descender en un tobogán a más de 150 kilómetros por hora. El coronel Ken Barnes, el teniente Devon Harris, el capitán Dudley Stokes y el soldado Michael White iniciaron la aventura invernal como conejillos de indias, luego de que dos empresarios estadunidenses (George Fitch y William Maloney) tuvieran la idea de llevar a un grupo de jamaiquinos a Calgary 88.

Idea calificada como absurda por parte de entrenadores y prensa caribeña, ya que la geografía, el clima y las costumbres deportivas dictan otros escenarios. Jamaica aparecía en el mapa mundial gracias a las poderosas piernas de Ben Johnson (nacionalizado canadiense), en esos tiempos el hombre más rápido del mundo sobre una pista de atletismo. De aquel país tambien brillaban Lindford Christie (nacionalizado inglés), Donald Quarrie y Marlene Otey. Usain Bolt tenía dos años de edad.

La culpa de este loco proyecto, diría el empresario estadunidense William Maloney, la tuvieron aquellas carreras callejeras en carritos de mercado (pushcart derby’s), competencias comunes en Kingston, en las que niños y adolescentes se divierten en soleados y peligrosos barrios jamaiquinos.

Ningún atleta o corredor de carritos se interesó cuando los dos empresarios radicados en Jamaica pusieron anuncios en los diarios y en las bardas de los barrios donde se escucha el reggae de Bob Marley. ¿Nieve, bobsleigh, descensos peligrosos?, nadie estaba interesado en un proyecto en el que la palabra fracaso estaba formada en el primer escalón.

Fitch y Maloney extendieron la invitación a los militares de aquel país. El coronel Ken Barnes, el teniente Devon Harris, el capitán Dudley Stokes y el soldado Michael White se inscribieron al Proyecto Calgary 88 sin saber que se convertirían en los protagonistas de una aventura que hasta el momento es recordada como Cool Runnings, la cual inspiró para la película Jamaica bajo cero, la que fue distribuida por Walt Disney Pictures y cuya versión recaudó un poco más de 154 millones de dólares.

En la película, Irving Blitzer (John Candy) es un medallista norteamericano de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1968 y 72 que es descalificado por hacer trampa y se retira a Jamaica para llevar una vida de apostador. Blitzer es contactado por el velocista Derice Bannock (Leon Robinson), quien lo convence de entrenar a un grupo jamaiquino para participar en los Juegos Invernales de Calgary 88. A la aventura se integrarían los competidores Junior Bevil (Rawle D. Lewis), Sanka Coffie (Doug E. Doug) y Yul Brenner (Malik Joba).

En la película el equipo se accidenta al volcarse su trineo durante el último día de competencia, en la que los protagonistas se levantan y cargan el trineo hasta la meta mientras son aplaudidos por los otros competidores y público en general. En la vida real el equipo se accidenta, pero son los espectadores junto con el equipo los que cargan el trineo hasta la meta.

Y, 26 años después …

El teléfono del capitán en retiro Devon Harris suena en su oficina de Nueva York. Harris, integrante de aquel cuarteto jamaiquino de Calgary 88, se convirtió en escritor y conferencista motivacional. Creador de la Fundación Keep on Pushing, Harris ayuda a los niños pobres de Kingston. Ahora, tras la historia del nuevo equipo de bobsleigh jamaiquino en Sochi 2014, las llamadas telefónicas se multiplican.

¿Recuerda Calgary 88?

(Risas) Es difícil de olvidar.

¿Qué pasó con el viejo equipo de aquellos Juegos Olímpicos de Invierno?

Nos seguimos viendo. De hecho, estuvimos juntos en septiembre pasado, por un par de semanas. Nos siguen haciendo homenajes y cada vez que nos vemos la historia de los primeros jamaiquinos en juegos invernales vuelve a cobrar vida.

Usted se mudó a Estados Unidos.

Ahora vivo en Nueva York con mi esposa y mis cinco hijos. No pude alcanzar a mis padres (Harris tuvo 15 hermanos).

Cuénteme de su niñez en el barrio de Waterhouse.

Nací en un barrio en medio de la pobreza y la violencia que impera en Kingston.

Cuando usted era niño tenía otros sueños.

Quería ser futbolista, me decían el Pelé Negro y me imaginaba en una Copa del Mundo. De hecho miré a Pelé por TV ganar la Copa en Mexico 70. Lamentablemente no me eligieron para jugar en el equipo del colegio. Después, a los 16 años de edad, me dediqué a entrenar en 800 y mil 500 metros e intenté calificar a los Juegos Olímpicos de USA 84. Cuando vi que no llegaría a ningún lado hice lo que muchos jamaiquinos con hambre y sin empleo: meterme al ejército. Parte de mi entrenamiento como soldado consistió en viajar a Inglaterra para hacer un curso. Ahí conocí el frío.

¿Continúa en el ejército?

Hace 22 años que lo dejé. Era capitán y decidí dedicarme a escribir libros sobre nuestra aventura en Calgary y de motivación. Ahora, a mis casi 50 anos de edad, soy conferencista y tengo una fundación de ayuda infantil en Kingston.

¿La película Cool Runnings (Jamaica bajo cero) cambió su vida?

Siempre contestaré lo mismo. La película inmortalizó al equipo jamaiquino que por primera vez se asomó a unos Juegos Olímpicos de Invierno. Realmente lo que nos cambió fue el bobsleigh, el que ha logrado ya tres generaciones de competidores jamaiquinos.

Hábleme de su fundación Keep on Pushing.

La fundación la creamos en 2006 y tratamos de ayudar a niños que crecen en Kingston con hambre y sin oportunidades. Tratamos de alejarlos de la violencia y las calles. Muchos son velocistas y buscamos que las pistas sean una opción. Por la fundación han pasado miles de niños y actualmente hay una escuela con 400 niños con apoyo.

¿Se acuerda de los Pushcart derby’s?

Claro, crecí arriba de un carrito del mercado y a veces me tocaba empujarlo. En Jamaica son populares estas competencias callejeras. De hecho, los empresarios estadunidenses se inspiraron en una competencia de éstas para formar al primer equipo invernal en Jamaica.

Con sus libros ha tenido la oportunidad de conocer varios países.

Canadá, México dos veces, Panamá, Inglaterra, Nigeria... he conocido unos diez países dando charlas motivacionales. Recordando la aventura en Calgary 88... les hablo de cómo confrontar el miedo, empujarlo con fuerza, como nosotros el trineo. A veces uno se va a estrellar y te ves obligado a cruzar la meta a pie. Eso es lo importante.

¿De qué libros suyos estamos hablando?

El primero que escribí se llama Yes, i can (Si, yo puedo) y habla de lo que nos ocurrió en Calgary 88. El segundo se llama Keep on Pushing y habla de cómo crecen los niños jamaiquinos entre la violencia y el hambre y cómo la fundación pone su granito de arena.

¿Tiene noticias del equipo jamaiquino que participa en Sochi 2014?

Como nuestro equipo, los nuevos integrantes han sufrido contratiempos, pero han tenido mucho apoyo por parte de terceros. Hay mucha expectación por mirarlos competir y eso, en gran medida, se debe a lo que sembramos hace 26 años. Lo importante es que Jamaica se está convirtiendo en un país obligado en los Juegos Olímpicos de Invierno. Es irónico.

Hay muchas ironías en su historia.

Yo crecí sin saber lo que era un aeropuerto y ahora me la paso viajando. Soy de un país caribeño y terminé practicando un deporte invernal. Surgí de la pobreza aguda en un barrio marginal de Jamaica (Olimpic Gardens), donde no había cine... y una película de Walt Disney nos hizo eternos.