MANCHESTER, 17 de febrero.- Gerard Piqué prefirió adoptar una postura modesta, algo inusitado para un jugador de una potencia futbolística como el Barcelona y de cara al comienzo de los dieciseisavos de final de la Liga de Campeones de Europa.

Probablemente estaba consciente de que hablaba en el estadio de su rival del martes, el Manchester City, que luce pletórico de astros.

"Quizás no nos teman como antes, porque en los últimos dos años no hemos ganado" el torneo, dijo Piqué el lunes.

Hay ahora más rasgos de incertidumbre en un equipo considerado hasta hace poco el mejor de la historia, con tres títulos del certamen continental desde 2006.

Pero ese dejo de pesimismo parecería incoherente con la situación estadística del Barsa. Después de todo, el equipo avanzó ya a la final de la Copa del Rey y es líder de la liga, aunque sólo por diferencia de goles respecto del Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Por si fuera poco, Lionel Messi suma 10 goles en el mismo número de partidos desde que volvió, tras perderse dos meses de actividad por una lesión.

Así, aunque tal vez el Barsa no cause temor, sí se merece respeto, dijo Piqué.

"Nos tienen respeto, porque tenemos jugadores campeones del mundo, de Europa, de 'Champions''', señaló. "Podemos enseñar al mundo lo que somos capaces, y es una gran oportunidad para demostrar en el campo que somos jugadores 'top' y que podemos ganar aquí".

Los rivales, apodados por algunos como el "Mini Barcelona", están en medio de una misión colosal, financiada por Abu Dhabi: Convertirse en una potencia global. Antiguos ejecutivos del Camp Nou asisten ahora a las reuniones de consejo del Man City, e incluso el equipo intenta jugar con un estilo similar, de pases constantes, veloces y cortos.

"No creo que el City sea un 'Mini Barcelona' o un 'mini nada'. Es justo al contrario, uno de los mejores equipos del mundo", dijo el técnico argentino del Barsa Gerardo Martino. "Puede tener un perfil parecido a nosotros, aunque puede que ellos sean un poco más directos. Les gusta controlar el balón y construir juego. El que menos tenga el balón el martes sufrirá más".

cmb