KRASNAYA POLYANA, Rusia, 11 de febrero.- Julia Marino creció en Massachusetts y pasaba los fines de semana esquiando en Nueva Hampshire. Perfectamente hubiese podido representar a Estados Unidos en una olimpiada.

Con los juegos de Sochi a la vista, la estudiante de sicología de 21 años tomó una decisión radical. Resolvió convertirse en la primera deportista de Paraguay que compite en una cita olímpica de invierno.

El martes, en la estación de Rosa Khutor en el Cáucaso ruso, Marino hizo su presentación en la nueva modalidad de slopestyle del esquí estilo libre.

No superó la etapa preliminar al figurar en el puesto 17 entre las 22 participantes. Su mejor anotación, de 36.40 puntos, no le alcanzó para ubicarse entre las 12 finalistas, y sufrió una caída cuando estaba a punto de completar su segundo recorrido por la pista.

"Me siento muy decepcionada porque tenías grandes expectativas. Se acabó", declaró Marino, con las lágrimas visibles detrás de su visor. "Pero es una olimpiada. Todos estos días que he pasado en Rusia, todo esta experiencia, nunca los voy a olvidar. Estoy muy orgullosa".

"Así es la competencia, te puedes caer. La magnitud de esta prueba era totalmente diferente a las que había estado antes", añadió.

Habló con los periodistas en inglés, ya que su español es rudimentario.

Aún muy joven, Marino confía repetir en una olimpiada dentro de cuatro años en PyeongChang, Corea del Sur, siempre con Paraguay.

"Eso seguro, en un ciento por ciento", dijo. "Quiero pasar más tiempo en Paraguay, aprender más la cultura. Estoy tomando clases de español en la universidad".

¿Y cómo Julia Marino se reencontró con sus raíces paraguayas?

Nació en Bahía Negra, en el Chaco Boreal, un puerto sobre el río Paraguay a 450 kilómetros al norte de Asunción. Era una bebé de menos de un año cuando ella y su hermano Mark fueron adoptados por una pareja estadunidense, que les criaron en Winchester, Massachusetts.

Siempre supo de la adopción, así que cuando en marzo del año pasado alcanzó el segundo puesto en la prueba del circuito de la Copa del Mundo en la localidad española de Sierra Nevada, empezó a pensar en Sochi y en la opción de ir bajo los colores de Paraguay.

Se puso en contacto con su abuela Magdalena en Paraguay para que le diera luces sobre cómo plantearle a las autoridades deportivas del país la idea de representarles en los juegos.

El principal obstáculo es que Paraguay es un país de clima subtropical, sin nieve. Como no había una federación nacional de esquí, la Secretaría Nacional de Deportes gestionó una afiliación temporal con la federación internacional, la cual se aprobó en octubre.

Estoy muy agradecida, porque me abrieron las puertas y lo facilitaron todo", dijo Marino. "Todo ha sido increíble, el apoyo y cariño de los paraguayos".

Marino viajó a Paraguay por primera vez en noviembre, para una visita de diez días.

"Me puse a pensar en la importancia de lo que son unos Juegos Olímpicos, que había nacido en Paraguay, con el deseo representar al país donde nací", contó. "Fue una decisión personal, la mejor alternativa. Ahora me toca entrenarme más duro para la próxima”.

ald