SEATTLE, 6 de febrero.- Miles de aficionados de Halcones Marinos se volcaron a las calles durante el desfile para celebrar la primera victoria en un Super Bowl de la franquicia.

La atmósfera en el centro de Seattle era electrizante, mientras el desfile con los flamantes campeones de la NFL, luego de derrotar el domingo 43-8 a Broncos de Denver, se puso en marcha cerca de la torre Space Needle.

Los ciudadanos atiborraron la ruta de poco más de tres kilómetros y medio, con aficionados que vestían pelucas azules y verdes, que agitaban banderas, bufandas y pancartas, y estallaban en cantos y bailes espontáneos.

La Guardia Nacional de Washington escoltaba a los jugadores en los Humvees y otros vehículos militares bajo un cielo azul y temperaturas bajo cero.

Otros iban a bordo de vehículos anfibios utilizados para transportar a los turistas en la ciudad. La policía estimó alrededor de 700 mil personas en el evento, un número mayor al de habitantes en la ciudad, en quizás la reunión más grande en la historia de Seattle.

El recorrido se dirigía al CenturyLink Field, donde se llevaría a cabo una fiesta para celebrar la primera obtención del Vince Lombardi tras 38 temporadas de historia de la franquicia.

Marshawn Lynch estaba sentado en el toldo de uno de los vehículo que transportaba a las porristas de Seattle, mientras aventaba bolsas de Skittles, su dulce favorito, a todos los aficionados.

Otros jugadores del equipo vestían jerseys y playeras mientras los aficionados agitaban sus banderas con el número 12, un signo del agradecimiento del equipo a sus leales seguidores, conocidos como el jugador 12.

Los ruidosos fanáticos tuvieron su momento de escándalo a las 12:12 p.m. locales, para celebrar a su manera el título.

Shawn Cooper y Marlana Studebaker, provenientes de Covington, reservaron un lugar cerca de la ruta horas antes que el evento iniciara.

“Esta es una victoria que esperábamos hace mucho tiempo. Valió la pena la espera”, enfatizó Cooper. “Están muy adelantados a su tiempo, lo que me hace creer que llegará otro título”.

Muchos aficionados acamparon durante la noche para reservar un lugar hasta el frente a lo largo de la ruta, enfrentándose a temperaturas bajo cero.

Otros se reunieron en balcones y ventanas, se subieron a árboles y pilares, o se sentaron en los hombros de alguien para tener una mejor vista.

En Westlake Plaza, localizado a la mitad de la ruta, aficionados también vestían pelucas azules y verdes además de tutús con los colores del equipo, estaban pegados hombro con hombro y cantaban mientras esperaban.

Gritaban “Seahawks, Seahawks,” y entonaban canciones de Pearl Jam, uno de los grupos de rock más famosos de la ciudad, que se dejaban escuchar desde los altavoces del centro comercial.

Bubba Lezard, de 28 años, proveniente de Enumclaw, dijo que su tribu, Muckleshoot, le dio a todos el día libre en honor a los campeones del Super Bowl. Él, su esposa y un bebé de seis meses realizaron un viaje de una hora con cincuenta minutos para llegar a Seattle para lo que catalogó como una experiencia “única en la vida”.

Paul Szabo y su esposa Shoreline, se llevaron de “pinta” a sus dos hijos para estar en el desfile.

“Creo que los maestros van a estar celosos”, dijo Paul. “Si fuera ellos hubiera cancelado el día de clases.”