GUADALAJARA, 2 de febrero.- Cruz Azul demostró en el Estadio Omnilife por qué es líder del Torneo Clausura 2014, después de derrotar de manera contundente a las Chivas de Guadalajara que buscaban mantener el invicto, acto conseguido por la Máquina.

La casa del Rebaño lució llena, algo que pocas veces se puede apreciar, pero el apoyo de su afición no fue suficiente para que la escuadra dirigida por José Luis Real pudiera llevarse los tres puntos para seguir con el buen comienzo en el torneo.

Por su parte, Cruz Azul llegaba con la intención de posicionarse como líder único de la competencia después del tropiezo de su hasta hoy escolta, Toluca, en manos de Santos Laguna.

Los goles fueron obra de Mauro Formica y Rogelio Chávez al 49’ y 51’, respectivamente, con los que se llevó la victoria al ser el equipo que más buscó el partido. Ante los goles, Chivas no tuvo capacidad de reacción y se tuvo que resignar con el resultado en contra.

El encuentro inició con ambos equipos mostrando que no se iban a reservar nada, luchando fuerte por el balón y pisando el área rival. Un considerable número de tiros de esquina fueron cobrados en ambas áreas, muestra de que cementeros y tapatíos estaban terminando sus jugadas.

Apenas al minuto 11, Marco Fabián se quitó a un defensor por el lado izquierdo y disparó raso a la portería de Antonio Rodríguez, quien enfrió la situación matando de pecho ese balón.

Carlos Fierro comenzó a tener llegadas por el sector derecho, pero los centros que enviaba no encontraban una testa rojiblanca que pudiera mandarlos al fondo de la cabaña de Jesús Corona.

Al 18’, Joao Rojas metió un fuerte derechazo desde afuera del área pero la ubicación de Rodríguez era buena y en dos tiempos se quedó con el esférico. Cruz Azul empezaba aumentar su peligrosidad.

Cuando el reloj marcó los primero 26 minutos, Omar Bravo regateó por la esquina izquierda y, después de aplicar una “bicicleta” sobre su marcador, enganchó hacia la media luna y disparó a la portería, buscando colgar la bola en la horquilla derecha.

Después de los 30’, todo fue para la escuadra celeste. Llegadas por ambas bandas, desbordes y disparos de media distancia ponían a temblar a los aficionados en las gradas del Estadio Omnilife.

Las llegadas de Cruz Azul eran peligrosas, aunque con poca contundencia. La Máquina terminaba sus jugadas a pesar de que la zaga del Rebaño se veía muy sólida.

El descansó llegó a los 45’ con un minuto en el tiempo agregado. El partido era dominado por la escuadra celeste y daba muestras de no tardar en hacer un daño importante al chiverío.

La segunda parte no cambió mucho. En los primeros minutos de la parte complementaria se veía a una escuadra cementera convencida de llevarse los tres puntos, mientras que el equipo anfitrión poco hacía y rara vez tejía jugadas a su favor.

Tuvieron que pasar 49 minutos para que el tanteador de moviera. El “Tanque” Pavone, dejando a defensores rojiblancos en el camino, llegó a línea de fondo por la banda izquierda y mandó un centro a segundo poste en donde apareció Mauro Formica para marcar el primer tanto de la noche. La marca de la defensiva local fue tibia y el arquero Antonio Rodríguez se amarró ante un lance que quizá pudo haber evitado el tanto azul.

Chivas no terminaba de asimilar el gol cuando el árbitro del encuentro, Marco Rodríguez, señaló una falta en tres cuartos de cancha para la causa celeste, la cual se encargó de cobrar Rogelio Chávez que, en su afán de mandar un servicio al corazón del área, la esférica se clavó al interior de la portería. Amaranto Perea le hizo “mosca” al arquero del Rebaño que, a pesar de su lance, no pudo evitar el segundo tanto a favor de la Máquina.

Cruz Azul no buscó más y se dedicó a tocar del balón, para que Chivas no tuviera oportunidad de acercarse en el marcador.

José Luis Real intentó hacer variaciones y decidió sacar a Bravo y De Nigris, buscando tener respuesta con los jóvenes Coronado y Zaldívar, pero ninguno de los dos canteranos pudieron hacer algo al respecto, salvo un tiro libre que se fue desviado del arco defendido por Corona.

Guadalajara no tuvo oportunidad y Cruz Azul defendió de buena forma el resultado, replegándose hacia atrás cuando no tenía el balón, lo que imposibilitaba los embates tapatíos.

De esta manera, el equipo de la Noria se llevó la victoria que le dio, además de los tres puntos, el liderato absoluto de la competencia y con ello el invicto en el torneo.

fdr