CIUDAD DE MÉXICO, 30 de enero.- El primer ensayo de la Selección Nacional en 2014 tuvo un protagonista sorpresivo que le generará  dolores de cabeza a Miguel Herrera: el delantero Alan Pulido, que debutó con la mayor, marcó tres de los cuatro goles con los que el Tri venció a Corea. Hay otro candidato a jugar el Mundial. El otro gol, como es costumbre, fue de Oribe Peralta. 4-0 final.  

Aunque el marcador lució holgado y se enfrentó a un equipo inexperto, el Tri tuvo un inicio complicado, especialmente al momento de defender. Durante media hora evidenció carencias cuando compitió en velocidad con los asiáticos y también en las jugadas a balón parado que casi le cuestan irse abajo. Rafael Márquez y Francisco Javier Rodríguez no se coordinaron de buena manera con Diego Reyes y los carrileros Rodolfo Pizarro y Miguel Ponce se vieron mal.

En el lapso mencionado, el once coreano generó tres opciones de gol, aunque no tuvo la puntería fina. Lee Keun-Ho, que desperdició dos buenas, una en un tiro desde fuera del área y otra en un remate con la testa tras ganarle la espalda a Reyes, y Kang Min-Soo, que erró un remate con la testa frente a Alfredo Talavera, fueron dos demonios para los lentos zagueros mexicanos.

Debió aparecer Oribe Peralta para tranquilizar un encuentro que se empezaba a complicar. En la primera que tuvo, el balón acabó en las redes. En el minuto 37, y con un pase surgido desde la banda izquierda de Ponce, el delantero del Santos se dio la media vuelta para definir con un potente derechazo en el 1-0. 

Con el gol, el Piojo Herrera rearmó a su gente, la animó a ir al frente con más soltura y eso redituó en un segundo tanto que le dio más tranquilidad. En los segundos finales de la primera mitad, en una jugada prefabricada, Carlos Peña recibió un pase del Maza Rodríguez, regresó el favor a Pulido y éste, a pesar de que falló en un primer intento, logró marcar el 2-0. El Gullit estaba en fuera de lugar en la acción.

Sin embargo, la mejoría que demostró el plantel mexicano en los minutos finales desapareció apenas reinició el encuentro. En menos de diez minutos  el estratega nacional movió a seis hombres y eso originó una descoordinación entre sus líneas que llevó a que se viera un encuentro soso, sin opciones en los arcos.

México sólo volvió a aparecer hasta el minuto 85 del partido y fue gracias al ingenio de Isaac Brizuela, quien demostró una gran movilidad por ambas bandas. El Conejo se cambió a la banda izquierda, arrastró el balón entre oponentes desde los tres cuartos de la cancha y sirvió un pase a Pulido para que marcara el tercero.

Ahogados y sin motivación, los coreanos regalaron espacios y eso le ayudó al Tricolor a marcar el cuarto. Pulido, tras  encontrarse el balón derivado de un par de rebotes, definió sin problema en el 4-0 para sellar una gran noche en lo personal. Firmó así una actuación que le abre una esperanza de ir a Brasil.

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