CIUDAD DE MÉXICO, 29 de enero.-A Héctor González Iñárritu lo culpan de los fracasos del Tri mayor, pero también con él la Selección Sub 23 obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Él es quien pasará a la historia por haber dicho desde el principio que iban por el oro olímpico, pero también por haber apostado por José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich.

A cinco meses del Mundial de Brasil, el directivo asume un nuevo reto y desde ahora sueña en grande, además acepta ponerle su nombre a cualquier fracaso que pueda darse en la Copa del Mundo.

“Estoy muy fuerte y siempre he estado optimista, obviamente reconociendo cuando hay un fracaso o mal momento. Esta relación éxito-fracaso siempre es así, no terminas con el éxito y tampoco con el fracaso. Es un proceso que va cambiando y creciendo, por lo que tienes que ir mejorando siendo autocrítico, pero lo importante es que todos esos errores y malas experiencias las vayas manejando para que tu curva de éxito vaya hacia arriba, ir aprendiendo de esos momentos difíciles y tampoco creértela tanto cuando ganas”, sentenció González Iñárritu en exclusiva para Excélsior.

¿Por qué la afición debe creer que ahora sí el Tricolor trascenderá?

Se puede soñar porque estos jugadores y este cuerpo técnico tienen sed de revancha, y quieren demostrar que el futbol mexicano no está para los niveles que sufrimos el año pasado. Tenemos que pasar a la segunda ronda que será muy difícil, pero esa será nuestra prueba final y ya estando ahí los equipos demuestran el avance que han tenido después de tanta inversión y apoyo.

¿Qué hay detrás de las negativas de Carlos Vela para jugar con la Selección Mexicana?

Un jugador antes de ser el protagonista y la materia prima de este deporte también es un ser humano del que tienes que tomar en cuenta la parte emotiva. La última vez que hablé con Carlos futbolísticamente estaba bien, pero emocionalmente no estaba al cien. La Selección estaba pasando un momento muy crítico y necesitábamos a gente muy metida, y él en ese entonces me dijo que no estaba listo emocionalmente para ir, no porque no quisiera a su país como se ha caído en nacionalismos absurdos. Ahora vamos ir a verlo y lo veo muy contento y bien, hay que entender la parte emocional, si él está convencido estará, porque Miguel no va a ir a convencerlo, la oportunidad de ser mundialista la tiene que pedir él con buenas actuaciones y compromiso.

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