ENGLEWOOD, 26 de enero.- La mayoría de los analistas dudaba de Russell Wilson en la NFL. Muchos decían que por su baja estatura (1.85 metros) no podría tener éxito.

Jon Gruden, ex coach campeón del Super Bowl XXXVII con Tampa, fue de los pocos que pidieron tomar en serio al chico: “En un joven supremo, la clase de quarterback que yo quisiera dirigir. Me impresiona en todos los aspectos posibles”.

Fuera de Gruden, quienes lo conocían de cerca sabían bien que el joven se convertiría en un estelar en la NFL.

Dos de sus ex compañeros en el futbol americano colegial serán sus rivales este 2 de febrero cuando se enfrenten Halcones Marinos de Seattle y Broncos de Denver: el corredor Montee Ball y el linebacker Nate Irving.

“Yo sabía que Russell, con la mentalidad que tiene, sería un quarterback exitoso en la NFL, dijo Ball en entrevista publicada por el Seattle Times. El corredor jugó al lado de Wilson un año (2010) en Wisconsin.

“Es un líder, explota todas las cualidades que debe tener un gran quarterback”, agregó.

La combinación Wilson-Ball llevó a los Badgers al Rose Bowl, en el que perdieron 45-38 ante Oregon. En esa temporada, Wilson lanzó para 3,175 yardas y 33 touchdowns y Ball corrió para 1,923 y 33 anotaciones. 

Wilson llegó a Wisconsin tras ser transferido de North Carolina State, donde llevaba tres años como titular. Poco tiempo le bastó con su nuevo equipo para ser capitán.

“Llegó y siempre lo veías con notas y estudiando videos”, narra Ball. “Pensamos: ‘Este tipo es serio’. Después de la primera práctica dijimos: ‘Creo que debemos seguir a este hombre’”.

Se enfocaba sólo en el juego, a un grado casi obsesivo.

“Era como un robot. Muy concentrado siempre, sabía lo que quería”, agregó Ball.

Lo mismo ocurrió en North Carolina State, donde guió a la ofensiva mientras que Irving lucía con la defensiva.

“Nunca lo veías tarde por la noche en algún lugar”, recuerda Irving, citado también por el Seattle Times. “Siempre estaba en casa estudiando y en el complejo del equipo viendo videos (de jugadas). Era muy maduro”.

En el campo era productivo. En su temporada de junior (la segunda) lanzó 3,563 yardas con 28 touchdowns, con 14 intercepciones, al tiempo que guió a su equipo a terminar con récord de 9-4 y a ganar el Champs Sports Bowl.

A Irving aún le duele que Wilson se haya ido a Wisconsin, luego de que el head coach, Tom O’Brien, se disgustara cuando en el verano el quarterback se fue a jugar beisbol en las Ligas Menores de los Rockies de Colorado.

A Irving tampoco le sorprendió el éxito que su ex compañero ha tenido en la NFL.

“¿Estatura? Esto se trata de hacer jugadas”, señaló. “Él las hacía en el colegial y las hace ahora en la NFL. Sabe cómo extender las jugadas y hacer pagar a los defensivos sus errores”.

Tanto Ball como Irving se dicen amigos de Wilson, mas en el Super Bowl eso se olvidará por un rato.

“Durante el partido, Russell  simplemente será el enemigo”, sostuvo Irving.